domingo, 13 de enero de 2008

Enclaustramiento, poda, amigos, sueños

Foto: I.N., self-portrait, 2007

Salí el viernes por la noche y me pilló la lluvia andando, con un vestidillo y mi abrigo de los 14 grados. Llevaba mi paraguas resistente, eso sí, pero llegué al restaurante japonés empapada, y sólo por alguna razón misteriosa me sequé y no me agarré un trancazo. Al salir, había bajado la temperatura y nos fuimos a un bar a fumar, pero yo hice la extraña opción de beber cerveza (no creí que tuvieran un vino decente) y eso, unido a que por el frío no volví andando como es mi costumbre, me impidió digerir bien, y la sensación digestiva se infiltró, junto con otros factores más hondos e interesantes, en mi sueño.
Curiosamente al despertar recordaba el sueño con gran lujo de detalles y además, contenía incluso ciertos indicios del paso del tiempo y otros elementos que no aparecen nunca en mi reino de Morfeo particular. En medio de la escena onírica, por la locura de la situación y para tranquilizarme, yo pensaba: "Esto debe de ser un sueño". Pero yo misma me corregía con algo que allí parecía de una lógica aplastante: "Pero esa llamada era real." No sabría decir si era una pesadilla, creo que tenía algunos elementos de horror, pero al mismo tiempo era hilarante y positivo en muchos sentidos, y estaba tan lleno de motivos que habría querido llevárselo inmediatamente a mi antigua psicoanalista (ella sólo quería sueños frescos!), o tener algun otro psicoanalista amigo a mano. No voy a contarlo aquí, sería un tanto excesivo y tampoco se entendería sin contexto. Una vez alguien se escandalizaba de que la gente contase ingenuamente sus sueños en público, sin darse cuenta de que (para ese alguien, no para mí) eran evidentes. Yo creo que se equivocaba en sus juicios, aunque yo nunca le conté mis sueños, excepto los que he desnaturalizado integrándolos en algún cuento. Por cierto que en mi otro blog acabo de hablar de interpretación de los sueños y France Culture.
Hace unos días vino a verme un amigo al que no había visto hace treinta años. Estaba al lado de mi casa y me mandó un email porque mi auténtico teléfono ya no está en la guía (como el de Philipe Marlowe), por aquellas amenazas de la campaña del azufaifo, y no me encontraba. Me hizo ilusión comprobar que las viejas afinidades no eran equivocadas. Me gustó lo que me contaba de su vida. Sigue conservando su naturaleza hedonista y un sentido común que ya tenía en el instituto, además de su fisicidad. Fiel a todo eso, vive en ses illes y se ha restaurado una casaza, con viñas, vino y ese silencio del campo de Menorca, que incluye oír crujir la piedra seca del muro. Cuando se fue, me mandó un mensaje y concluí que me veía con los ojos de antes.
Ayer estuve corrigiendo La historia del azufaifo. O mejor dicho, podándola y recortándola para que el editor la lea y se haga una idea. Aunque acaso haya que podarla más para que encaje en esa bonita colección posible. Dijo Ivo Andric que era más difícil borrar que escribir. No sé si es cierto, pero yo tengo la impresión de que me paso la vida borrando. Podando. Los artículos de La Vanguardia, mis cuentos, La historia del azufaifo. Siempre con las tijeras simbólicas. La cuestión clave en esta poda era que los posts del blog contaran la historia del azufaifo eliminando las repeticiones típicas de los blogs, eliminando los links, pero restituyendo un poco ese aire de diario del blog, que incluye siempre otros elementos personales. Y al mismo tiempo, reduciendo... Y el efecto, la impresión que me produjo el texto era buena, de verdad me gustó. Creo que tenía razón Vila-Matas y que debo publicarlo.
Hoy he estado escribiendo mi texto para la Fundación Mapfre, complemento de la conferencia que dimos Lydia Oliva y yo. Y buscando citas para introducir a mis escritoras. Lydia me enseñó algunas de sus citas y yo, que estaba con la historia del azufaifo, me inquietaba por las mías. "Pero si a ti las citas se te caen del cuerpo al quitarte la ropa", me dijo V, con su gracia flamenca. No sé por qué, mis amigos creen que yo estoy llena de citas y que mi memoria es borgiana. Pero yo creo que siempre repito las mismas. Y si no fuese porque doblo las páginas donde encuentro algo...
También querría pensar algunas ideas para una mesa redonda sobre Literatura y psicoanálisis en la que me han invitado a participar, junto a Dante Bertini y moderada por Manuel Baldiz. Pero no he tenido tiempo. Aún más grave: pensaba dedicar la mitad de este domingo a acabar mi libro balcánico y no lo he hecho. Pero en esta semana me propongo ocuparme de eso, en los ratos "libres".
Para rematar, mi amiga de NY me ha propuesto que volviéramos a hacer como hicimos con algunos cuentos míos de CRUCIGRAMA. D. no sabe castellano, pero quería leerlos. Yo no tengo tiempo y tardaría mucho en hacer una traducción decente al inglés, si es que lo lograba. Sería mucho más fácil escribirlo de otra manera. Entonces probamos un sistema extraño: ella traducía con su software, yo corregía el absurdo resultado a un inglés rudimentario y ella corregía más y yo corregía sus correcciones, para ajustarlas al sentido que yo quería dar a cada palabra, y en ese proceso, yo descubría por qué había puesto cada palabra en su lugar, qué cosas eran locales y cuáles universales, qué importancia tenía para mí el ritmo y la fonética o la musicalidad del cuento. Etcétera. Ahora mi cuento La lechuza se está convirtiendo en The Owl. Pero como las dos estamos muy ocupadas, vamos muy despacio... Es una experiencia curiosa. Ella dice que no traduce, que sólo es the finisher... Y entre tanto, diría que la gata apenas se ha movido. De su caseta al sol de la terraza a su cama blanca de la sala, siempre cerca, siempre durmiendo...

14 comentarios:

impromptu de ohio dijo...

Me alegro de leer buenas noticias. Sobre las citas, creo que es mejor darlas sobreentendidas, en la medida de lo posible, resultando más sorprendentes para el lector atento.. Curioso lo de la correspondencia traducida, intepretada y desentramada de tus cuentos, podría ser una interesante herramienta.. E interesante y verdadero el escrito de tu otro blog sobre la culture en la France.

zbelnu dijo...

Gracias, Impromptu. Hoy firmas del todo! Iré a ver qué imágenes nuevas e inspiradoras has puesto en tu espacio luminoso...

elperdedor dijo...

Interesante y extraño ese proceso de la traducción como animal que crece y evoluciona. Por suerte en esta vida (en la literatura también) las cosas no caminan siempre en línea recta. Son mejores los meandros, los laberintos, las curvas… y su paradoja: los textos podados que lucen en el jardín de la página.
Un abrazo

zbelnu dijo...

Qué bien escribes, amigo J. Ya te lo dije: el formato sintético de los comentarios al dorso aguza tu lápiz! Deberías aprovecharlo...

hombredebarro dijo...

Dentro de la clasificación de Lichtenberg usas el modo de la templanza, en su variante simétrica, para apoyar la cabeza en la mano. Como Picasso, pero con una diferencia, pues él alternó una y otra mano en un par de fotos tomadas con años de diferencia.
Un saludo.
Y me planteo para qué sirven las citas. Muchas veces para no leer a quienes se les escaparon.
Eso, lo del saludo.

zbelnu dijo...

Las citas que abren un libro dan a veces la clave de un libro, sobre todo en la literatura contemporánea. No existiría la metaliteratura (ni Borges ni Vila-Matas ni muchos otros) sin citar o referenciar o intertextualizar. Las citas inspiran también a leer a alguien. Yo busqué a Tsvietáieva por una cita, que abre uno de mis cuentos en Crucigrama. Esas citas que yo puse le han servido a muchos lectores, para iluminar y para entender. Stendhal puso algunas maravillosas también, algunas desconocidas para nosotros. Creo que te equivocas en eso, amigo de barro.
En cuanto a la pose, me ha dado vergüenza tu comentario, sólo quería sonreír a los lectores, no sé si quitarla...

Anónimo dijo...

NO la treguis, mai de la vida!!!!!!
Nmp

zbelnu dijo...

Más aún, Hombre de (poca fe) barro: sin esas citas que no te gustan, borrarías muchos títulos importantes de la historia de la literatura, como The Sound and the Fury de Faulkner (que cita a Shakespeare)o Negra espalda del tiempo de Marías (otra cita de Shakespeare), e tutti quanti...!

zbelnu dijo...

Et faré cas, Nmp...

cacho de pan dijo...

no tengo dudas: tu ex analista quería montarse una pesadillería con tus sueños frescos.
muy astuta la señora. tú sueñas y ella a forrarse vendiéndole sueños frescos a quienes no los tienen.

gracias por la sonrisa. al fin.

el objeto a dijo...

pues a punto de meterme en el sobre (otra expresión flamenca) leyéndote he encontrado una cierta conexión entre esa lectura detallada onírica, el trabajo de poda y reducción, y la traducción extraña pero conectada del cuento con Linda a través de vuestras lenguas generosamente compartidas, como si fueran la repetición modificada de un mismo ejercicio....

m'agrada la foto

zbelnu dijo...

Ja ja, me has hecho reír. La imaginé con un puestecito de sueños, la verdad es que yo misma iría a comprar sueños a un sitio así, pero los compraría extranjeros, para que no me salieran los de un camionero español.

zbelnu dijo...

Le dije a Gui tu comentario Estoy como si fuera un gato y me hubieran tirado al agua y ha dicho Pobrecilla, ¿y qué le habían hecho? Y es que era muy gráfico... como lo de que te hubiera atropellado un tren.

Anónimo dijo...

No treguis aquesta foto! M'entusiasma!
DC