domingo, 11 de noviembre de 2007

Del tiempo perdido y la repetición

Ilustración: Leonardo da Vinci, La dama del armiño.
En mi adolescencia, yo cuidaba a veces a unos niños inteligentes y talentosos, de aspecto anglosajón, a los que el padre había abandonado al hacerse hippie como un personaje de Nick Hornby, y la madre, ama de casa asombrosamente convencional en una familia excéntrica, se hizo ATS a toda velocidad para mantenerles. Sé que el mayor, entonces apasionado de las orcas y las ballenas, que un día sacó una sierra y se puso a cortar la esquina de una mesita del salón para proteger las piernas o cinturas de los que pasaban, con los años se sumergiría en los opiáceos, y aún no sé si salió bien parado. Del mediano no he vuelto a saber, pero recuerdo que una tarde trajo un álbum de la escuela y lo estuvimos mirando. En una gran página doble había hecho un dibujo de guerra espectacular, maravilloso, con una composición que recordaba a Hyeronimus Bosch o a Brueghel, lleno de color y de multitud de pequeños significantes y de figuras dramáticas que recibían o daban su merecido con intensidad teatral. Y no menos sorprendente era la inscripción en rojo de la maestra, que había escrito: Molt malament. Has perdut el temps. Cada vez que pierdo el tiempo en este blog me acuerdo de él y espero perderlo del mismo modo en que lo perdía aquel niño pelirrojo.
En nuestras televisiones, incluso las de pago, ahorran tiempo y dinero con la programación, de modo que siguen poniendo las mismas películas que siempre pusieron (y hay auténticas joyas del cine que nunca han puesto ni seguramente buscado). Hay películas tan vistas que nos aprendemos trozos de memoria. Yo tenía un ex cuñado amigo con quien a veces repetía un diálogo, doblado al castellano, de una famosa película con guapa pelirroja, guantes negros y aquella bofetada que consolaba a muchos hombres de la traición de sus madres. "Dos fichas. Dos pesos... Qué pequeño es el mundo, ¿eh Johnny?" De alguna forma, esas repeticiones nos obligan a volver a aquella fascinación reiterativa que marcaba la infancia. Yo recuerdo que mi hijo llegó a ver tropecientas mil veces sus películas (Super Ratón, Dumbo, Mary Poppins, La pantera rosa, como los cuentos y cómics mil veces leídos, Tintín, Lucky Luke, Spirou), y las observaba con gran atención y seriedad, como si quisiera ciertamente aprendérselas de memoria, inmutable, mientras que su padre soltaba lágrimas por Dumbo (como en la escena de El Padrino en que los mismos capos mafiosos que matan sin titubear lloran en la ópera a moco tendido). Pues bien. Esta mañana no ponían nada en la única cadena que veo mientras desayuno, la francogermana Arte TV, por la cual sigo pagando estúpidamente Canal Satélite aunque los demás canales me parecen infumables, pero en Arte ponían algo ininteresante, y en vano he recorrido los canales de cine, hasta que he dado con una de esas películas que habrán emitido también un millón de veces en todas las cadenas: La hija de Ryan. Y me he entretenido un rato viéndola, y en la repetición, he logrado ver otras cosas que nunca había visto. Por ejemplo, los silencios. Curiosamente, Lean no llenó todo de música banalizadora como en otros de sus éxitos. O la puso a menor volumen. Todo lo no dicho que es la clave de muchos de los dramas de esa historia, sustituido por gestos, expresión, respiración, paisaje, viento. Me he acordado de un joven partner al que mi amigo inglés llamaba The Silent Painter, que hablaba de todo menos de lo que pasaba entre nosotros. La primera mañana pensé que algo no le había gustado, pero al preguntarle, me dijo con su sonrisa etrusca: "Creí que se notaba en los gestos... Yo nunca digo nada..." Y añadió que sin palabras era más emocionante. Eso he pensado al ver a la magnífica Sarah Miles (la misma de El sirviente de Losey) y a Christopher Jones en la primera escena silenciosa del bosque. Y sí, al principio es más emocionante, pero luego, no decir significa muchas veces no poder decir, y a veces significa que ese silencio pesa en el otro, y por tanto es algo dramático; bueno para el cine y quizás no tanto para vivir.
Sobre el silencio, yo recordaba a medias una cita en un libro que leí, traducido y prestado, hace muchos años y decidí comprarlo en la red, y me ha llegado hoy y he encontrado la cita. Dice así: "You are right, said the Spaniard, drying his tears, 'joy is a convulsion, but grief is a habit, and to describe what we never communicate, is as absurd as to talk of colours to the blind'." (Tiene razón, dijo el español, secándose las lágrimas. La alegría es una convulsión, pero el pesar es una costumbre, y describir lo que nunca comunicamos es tan absurdo como hablar de colores a un ciego). Es de Melmoth the Wanderer, o Melmoth el errabundo, de Charles Maturin, esa novela gótica maravillosa de un inglés en la España de la Inquisición, con el diablo como personaje. Ahí, el inglés se sobrecogía ante la impudicia con la que el español intentaba contar su emoción ante un hecho, y le rogaba que abandonase el intento y continuase la narración.
Y dicho esto no voy a perder más tiempo y me voy a poner a lo mío, aprovechando ese otro silencio, siempre deseable, de los fines de semana en mi barrio. (Por cierto, la ilustración se debe a que ayer, Erika Bornay me dijo, mientras conversábamos en el bar de un hotel, "¡Tienes las manos como la dama del armiño de Leonardo!" Esta mañana lo he comprobado: en realidad, a pesar de toda su sapiencia iconográfica, Erika se equivocaba. Yo tengo las manos mucho más huesudas y con una forma distinta de esa dama. En cualquier caso, me dijo Erika que esa mano fue retocada y no por Leonardo, pero me gusta contemplar ese retrato...

26 comentarios:

el objeto a dijo...

creo que tus manos están más vivas, son más fuertes y expresivas que las lánguidas de la bella dama. me gusta esa historia de la profesora cafre y que pienses en el blog como un álbum inmenso, cual lienzo de Brueghel, con historias interminables. Yo he trabajado como una jabata todo el día, y en vez de perder el tiempo, al acabar LO GANO paseándome por chez toi! hoy en esos cuentecillos zen algo exiguos un autor zen contemporáneo hablaba de que los semáforos rojos en vez de ser jodiendas urbanas eran fruto de los Bodhisattva que nos ayudaban a regresar al presente. El semáforo rojo es un gong de plena conciencia! algo así debería ser el blog, nos trae al presente, a las palabras que sí deben o quieren decirse,

vessos

nomesploraria dijo...

Muy mal! Has perdido el tiempo!!!!
Quina bestiesa.
La dama del armiño ha sido restaurada/inventada a lo largo de los años. Ya casi ni se sabe que queda del original. Pero es una maravilla y uno de los retratos más sugerentes y bellos que jamás se han hecho.

I l'espirú i el marsupilami, i en fantasio? Ostres, no el llegies?

hommer dijo...

Maravilla de las maravillas, Sarah Miles.El sirviente,La hija de Ryan,El marinero que perdió el favor del mar,Blow up,Lady Caroline Lamb.Tengo el libro de El sirviente de la editorial Aguilar 1968 con el título en un rectangulo de tela gris.

zbelnu dijo...

Qué buena la idea de los semáforos rojos! Sí que es verdad. Ahora que vengo andando desde la Gran Via y mirando plátanos, tilos y acacias, iba parando en esos semáforos y sí, aterrizaba... Gracias por tus palabras siempre fogosas y llenas de insight.

zbelnu dijo...

Hola, Nmp! Ja sabia que tu sabries tota la història de la dama de Leonardo... Sí, sí, Fantasio, el marsupilami eren llibres que repetia, he sintetitzat malament...
Me alegro de coincidir en esos personajes e historias, H..

Miroslav Panciutti dijo...

Creo, como tú, que esos no decir suelen ser, en la vida, no poder decir y, efectivamente, silencios que pesan y duelen (no sólo al otro, también al uno). Me has hecho recordar algunas tristes experiencias a este respecto. Es curioso: se dice que uno es esclavo de lo que dice y que dueño de lo que calla y no, no es verdad. A veces (¿o casi siempre?), al menos en las relaciones que importan, somos más esclavos de lo que callamos, tremendas losas que llaman a otras que se apilan encima y así, en no demasiado tiempo, levantamos un muro. En fin, las elipsis en el arte son casi imprescindibles; en la vida no lo tengo tan claro.

Tú, en todo caso, sigue perdiendo el tiempo, que me encanta. Cada post tuyo, tan plagado de guiños hacia mil historias que insinuas, me incentiva mis perezosas neuronas. Un beso.

nomesploraria dijo...

Noooo, no sé toda la historia, además tampoco se sabe demasiado de este enigmático retrato. Dicen, que hasta el fondo negro fue añadido.
Podrían salir de dudas con un estudio radiológico. No sé si lo habrán hecho.

e. dijo...

me gustó la historia esta de los hermanos maravilla que cuidaste y me hizo mucha gracia la frase roja de la mestra! algo parecido me decía a mí mi padre sólo que no me causaba tanta gracia!

zbelnu dijo...

Sí, los padres que no comprenden ni apoyan son legión. Con todas esas pruebas que les hacen a los que adoptan, nadie examina a los padres naturales, y es que suspendería el 90% aunque la cosa fuera sólo: no ser un lastre, no abusar, apoyar y poner límites racionalmente, tener afecto...

zbelnu dijo...

De todas formas, te veo muy razonablemente informado, Nmp. Sobre todo, cuéntame los resultados de ese examen radiológico... Visto desde aquí, parece interesante dedicarse a esa investigación...
Gracias, Miroslav, siento haber removido tus recuerdos espinosos. Es verdad que los refranes son verdades a medias, teóricamente hay un contra-refrán para cada uno, éste habría que inventarlo. Los silencios (y la desmemoria) son terribles en las relaciones y en la historia, pero efectivamente, convienen a la literatura, sobre todo en los cuentos, donde lo que no se dice es tan importante como lo que se dice.

frikosal dijo...

Deliciosa entrada, como siempre nos llevas de un lugar a otro saltando hábilmente y sin brusquedades. Y el desconocer muchas de las referencias que das no resta placer a la lectura. Me gustaría oir estas entradas, por ejemplo, en la radio en lugar del futbol.

Perder el tiempo. Muchas veces me lo dijeron a mi también de pequeño.. y probablemente tenían razón.

Es curioso, en mi ultima entrada hablo de congelar el tiempo. En realidad, claro está, fue una pérdida de tiempo.

zbelnu dijo...

A veces creo que tienes poderes telepáticos, Frikosal. Justamente hoy le decía a Nmp que deberías hacer un programa de radio. Siempre me he pirrado por la radio, pero claro, ¿cómo convencer a esa gente que manda? No me harían ni caso. Cualquier cosa, un falso consultorio sentimental como el de Vinicius de Moraes o un culebrón también falso como el de alguna blogger, o simplemente hablar y entrevistar y bromear y leer textos propios y ajenos...
Me acaban de llamar de una tv (2) que preparan un programa sobre la nevada histórica de bcn y han leído una entrada de este blog y me piden que cuente mis recuerdos entre otros tropecientos mil viejuzos de la calle

frikosal dijo...

Ah, radio. Me hicieron una entrevista los mismos señores que a Nomesploraria, pero no la he oído ni yo :)
Esto de la tele y la nevada suena interesante, me gustaría verlo. Animo y a por ellos.

frikosal dijo...

Pongo otro comentario solamente para marcar lo de que me mande la respuesta, que se me olvido.

nomecentro dijo...

En los estropicios del padre sin vocación entra más el azar y tiene algo de disculpa. Pero al calificador de arte 'a su aire' con lápiz rojo oficial, es más obligado tenerle manía. Tiene en su contra ser profesional remunerado y voluntario.

zbelnu dijo...

Ajá, al menos les interesaste. Yo no sé si lo haré, lo de salir como gente de la calle no me acaba (de fer el pes) y sólo saldré si me presentan como escritora y blogger, porque yo tardo semanas en reponerme del efecto deprimente de verme en la tv.... ah, la radio es otra cosa, siempre favorece

zbelnu dijo...

A mí siempre se me olvida, Frks!
Nomecentro: Yo no juzgaba al padre, ya le habrán juzgado los hijos, pero el profesor/a era de juzgado de guardia...

cacho de pan dijo...

también hitchcock era un maestro del silencio, con esas largas escenas sin música, con apenas ruidos.

sigue perdiendo tu tiempo con nosotros.

El hijo de Tarzán dijo...

Dice (o decía) Bob Dylan que el tiempo perdido no se encuentra jamás, en cambio Manolo García canta que nunca el tiempo es perdido. Einstein demostró la relatividad del tiempo, que si la Tierra estuviera parada nuestra vida duraría media hora, y un amigo mío cree que el tiempo no nos pertenece, "nos lo dan y nos lo quitan". Por último recuerdo que cuando jugaba al ajedrez y perdía por tiempo siempre oía la puntilla del rival... "tempus fugit", cosa que en el fondo me alegraba ya que había acabado la partida pero no mi tiempo.

zbelnu dijo...

Me encanta ese final del ajedrez, la felicidad de que el tiempo de la partida se acabe pero el tuyo siga... En cambio yo, llevo años pasando frente a una relojería llamada Tempus y una voz interna y burlona siempre añade en mi cabeza "fugit"... Los restos de toda esa metáfora barroca y española de la vejez sólo aplicada a mujeres y rosas marchitas, sólo para amenazarnos con otro infierno más allá de éste... El tiempo se burla de nosotros, unas veces pasa deprisa y otras parece detenerse, en el silencio palpitante de una de esas escenas de película oriental.

cacho de pan dijo...

parece que seguimos conectados...acabo de leer su artículo "vanguardista" sobre un asesino en serie...ya vió el mío sobre "Dexter...

zbelnu dijo...

En efecto, hay una coincidencia, algo que olemos en el aire... también te vi en la lista psicoanalítica...

hombredebarro dijo...

Me quedo con ganas de saber más sobre aquellos niños rubios y talentosos...Hay ahí un relato lleno de inquietud.

zbelnu dijo...

Inquietud? No sé... Ahí ya dije que no he sabido más...

hombredebarro dijo...

Me refiero a inventar, supongo que lo que cuentas es real, pero tiene el misterio de lo inventado.

zbelnu dijo...

Creí que te interesaban los personajes reales, por eso decía...
En mi caso siempre es una mezcla, una construcción sobre lo real, eso que llaman autoficción...