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miércoles, 27 de enero de 2010

Televisión y lecturas

Foto: I.N., Rambla del Prat, 2010
Ayer en Página 2 (TV2) recomendaron mi libro Algunos hombres... y otras mujeres, y se me olvidó anunciarlo... ¡y verlo! Puede verse la repetición el próximo DOMINGO, a las 20.30h. O se puede ver en la web del programa, al final de todo, cuando recomiendan libros...
Mientras, siguen llegando comentarios de lectores, un psicoanalista culto y refinado en sus lecturas y sus músicas, escribe: Querida Isabel: No pude ir a la presentación de Algunos hombres y otras mujeres. Mientras tanto he leído tu libro y ahora tengo un mejor motivo para escribirte. Ha sido una curiosa experiencia, Isabel, un verdadero viaje en el tiempo en el que me he sentido identificado con bastantes situaciones, escenas y personajes. Salvando las distancias (muchas), me pasó algo semejante cuando leí la crónica de Pepe Ribas sobre los setenta y el libro autobiográfico de mi amiga Laura Freixas, Adolescencia en Barcelona hacia 1970. Creo que fuimos unos privilegiados de poder vivir intensamente esa época de los setenta y los ochenta, con sus luces y sus sombras, y tus cuentos retratan con gran fuerza esos libidinosos y contradictorios tiempos. Respecto del estilo debo decirte que me ha gustado mucho –hay pasajes memorables, como el del caballo por ejemplo- y me ha parecido diferente del de los cuentos de Crucigrama aunque, de momento, no te sabría decir muy bien en qué percibo esa diferencia. Quizás tendría que releer aquellos relatos.
¿Cómo te sentó aquella crítica del Culturas en la que se te calificaba de promiscua y egocéntrica? Es probable que algunos lectores masculinos, al leerte, experimenten un súbito deseo hacia ti e incluso no me extrañaría que te llegasen algunas proposiciones. Por el contrario, del lado de las mujeres habrá probablemente dos actitudes: algunas simpatizarán de inmediato contigo y otras te odiarán más o menos conscientemente. M.B.
También mi amigo escritor serbio, que siempre ha sido mi crítico estructural más duro y por tanto, de confianza:
Querida:
Por fin he leído el libro. La lectura duraba más de lo que suponía, pero tenía que dejarlo a veces. Es que es un libro bastante rico. Creo que de un modo decisivo plantea el tema, pero lo bueno también es que se permite alejarse del tema -algunos hombres- o de los microtemas que se plantean en los cuentos diferentes. Lo que no me parece tan bueno es la estructuración de ciertos cuentos que por ser irregular, creo yo, disminuye su calidad (por ejemplo "Caballos"). Por otro lado, esa irregularidad a veces permite que el cuento tenga más gracia (el último cuento, por ejemplo). Creo que en Crucigrama tienes más cuentos extraordinarios (el primero -"Crucigrama"-, el último -"El efecto García"- y "Autobús", y aquí, creo yo, el cuento de "La lechuza" y "Just in Time"), pero el nivel aquí es en total mucho más alto, con mucho menos oscilaciones y siempre con cierta gracia y una melancolía auténtica que de un modo convincente prueba un progreso personal indudable de tu escritura. Sinceramente Ig
Un amigo del pasado, que reaparece con este libro:
Hola Isabel, Generalment compro els llibres d'amics i coneguts, els fullejo per fer-me una idea, i finalment desisteixo de llegir-los. Si em trobo algun amic o conegut escriptor, assidu o temporal, no li comento que he comprat el seu llibre per no haver d'opinar, ja que em costa un gran esforç ser hipòcrita, fins i tot em costa comentar-li en el cas que m'hagi agradat. Amb el teu llibre he tingut una sorpresa molt agradable pel to de "je ne regrette rien". Si bé el to de lletra i el to de la cançó mai m'ha semblat que s'adigui amb el seu títol, els teus contes em sembla que transpuen molt bé aquest sentiment de "així ha estat i no passa res". També m'ha agradat la sensació que les històries sempre se situaven a la primavera i/o l'estiu, i encara que no sé el perquè, a moments, m'ha recordat a Mi familia y otros animales d'en Gerald Durrell, que sempre m'ha semblat una obra deliciosa. Una abraçada
J-A.G.
En Facebook, una lectora escribe de mis cuentos:
Un libro que vale la pena leer; de vez en cuando me gusta dar publicidad a los libros que valen la pena, y éste lo vale y mucho. Os lo aconsejo; leeréis algo diferente, y cautivador.
A.S.
Y otra lectora especial, con un criterio importante para mí, cuando hablábamos de la película de Haneke, me escribió: A mí también me vuelve, como tus cuentos, regresan y ganan y ganan a cada regreso. Algún día se reconocerá lo que has hecho, Bel, esa ruptura con el discurso femenino establecido, tanto el del lamento, de las "ay, nosotras sí que somos sensibles y ellos qué mal nos tratan", como el de las "folladoras agresivas", que me gusta tan poco como el otro. Lo que tú has hecho es excepcional y sabes que no halago por halagar. Un abrazo, IM
Ella misma había escrito en FB sobre mis cuentos:
Se dice muchas veces, a propósito de alguna novedad literaria, "una nueva voz". La diferencia es que ésta realmente lo es. Totalmente distinta a las voces, todas, tanto masculinas como femeninas, de la narrativa en español. Isabel Núñez nos narra, directa e implacable, quiénes fuimos y quiénes en consecuencia somos. Son cuentos que interpelan. Extraordinarios. Yo los recuerdo todos y cada uno.

sábado, 30 de junio de 2007

Un vestido de seda muy viejo

Foto: autorretrato humilde de esta mañana
Sólo me sirve para estar en casa o para llegar como máximo al kiosco porque es tan viejo que, si me agacho o estornudo, se van descosiendo o rasgando las costuras gastadísimas. Me cuesta renunciar a él, le recoso un agujero y al moverme se hace otro. Si me alejara de casa con él, volvería toda rota y expuesta, como Barbarella en sus aventuras, y aunque esté metida en un thriller, ya no tengo edad para eso. El vestido era ya agradablemente viejo hace mucho tiempo, cuando tenía fondo blanco, entonces lo teñí de marrón y de pronto pasó a parecerse a uno antiguo que mi madre llevaba en los sesenta y pico, estampado de hojas de otoño que se ponía en verano, cuando a mí me parecía la mujer más guapa del mundo (aunque nunca me quiso, pero en mi infancia las imágenes eran siempre impecables y el fondo espantoso, nightmarish, siempre con el monstruo de las pesadillas abrazado a mi espalda).
Ayer pensé en mi vestido viejo. Fue bastante después de una llamada en la que me anunciaron buenas noticias, enigmáticamente y sin datos precisos: "Quiero decirte esto para que duermas tranquila", me dijo mi fuente. "Porque no debes de haber dormido muy bien últimamente. (¿cómo lo sabía? ¿acaso era otro de mis lectores silenciosos? Tal vez pensó en las propiedades calmantes de las azufaifas...). "Confía en mí", dijo. "Por los movimientos que observo en la otra parte, estamos en el buen camino."
Luego bajé y estuve viendo al azufaifo desde dentro, aprovechando la entrada de un programa de la TV1 que filmaban unos jóvenes cafres, totalmente analfabetos. Los pobres no sabían ni construir una frase, pero tampoco quisieron hablar con el jardinero experto ni con apenas nadie. Se refirieron a TV3 diciendo: "Bah, eso es una televisión regional... Nosotros somos toda España... Por eso sólo os damos un minuto, pero vosotros no hablaréis". Mientras esos jovencitos animaloides filmaban, ante la mirada desaprobadora de Ninca, yo contemplaba el árbol, allí de pie junto al jardinero y a un experto convocado por la parte contraria, la compañía. Yo miraba al árbol tan grande y armonioso desde allí abajo y oía hablar de las dos soluciones posibles.
"La solución española", la llamó el jardinero con su humanitaria ironía, sería modificar el proyecto arquitectónico, dejar un recuadro para el azufaifo, construir los cimientos con supervisión de un experto, cortando a mano para no dañar excesivas raíces, con cierto peligro para el árbol.
"La solución europea, la solución de cultura en el sentido de (culture) cultivo, de cuidar árboles, sería la solución ecológica, sostenible: expropiar todo el terreno, hacer una permuta con el propietario y crear un jardín para el azufaifo bicentenario, a su medida, su templo, la placeta del ginjoler..." (la que le he pedido al alcalde en una carta que publicaré en Polis más tarde). Eso sería lo que harían en Alemania o Francia.
Pero como el vestido, coses un lado y se descose otro. La máquina inmobiliaria no descansa. Al volver a casa tenía un mensaje de mi vecino escritor. "Sal a la terraza y mira", decía. "Están tirando la última casita del patio de manzana. El último jardín. Mira la baranda rota..." Y efectivamente. He intentado fotografiarla pero es ya tarde, creo que tengo una foto de ella entera, que podría buscar. El nuestro era un patio humildemente maravilloso, con esa belleza caótica de los patios de manzana de sant gervasi, que ya apenas existe, y ahora es tan feo, tan anodino... Y es que matan la belleza con saña, como pisando un hormiguero. "Me jubilaré y me iré a vivir al campo", concluyó mi vecino. Yo no podré jubilarme, y dentro de poco tendré que irme de aquí sin más opción, y no volveré a ver este patio.
¿Por qué el dinero tiene que ir asociado a esa fealdad "sans frontières d'arbres ni d'eaux, comme un cancer malheureux, étalant ses ganglions de misère et de laideur..." ? Antes dinero significaba castillos, pazos gallegos, mansiones, y ahora sólo multiplica la fealdad junto a una opulencia excesiva y también de mal gusto, de una desproporción asombrosa.
Pensaba ir al cine y no fui, me quedé trabajando en la frescura silenciosa de la casa, sin obras ni helicóptero. Y encontré, al reverso, un comentario de alguien que confiesa estar en el mismo thriller que yo y cuya identidad sólo puedo adivinar, Sniperarborist, un francotirador de árboles aunque dicho al revés, bebiéndose un raki (rajia yugoslava?) a la salud de todos los árboles ejecutados sin nombre ni medios... y los que aún caerán, en esta fiebre de corrupción que está destruyendo el país, sin que salga ningún político a evitarlo. Es una imagen con cierta gracia literaria (se non è vero, è ben trovato), pero que retrata amargamente a todos los que enferman de tanto trabajar para el enemigo, enriqueciéndose tal vez o refugiados en la seguridad del funcionario, como tantos a los que hemos oído y nos han llamado en estas semanas: "Yo no puedo firmar..." "Yo negaré esto si me citáis, pero sabed que..." y que aluden a Parcs i Jardins como si fuera la mafia napolitana. Tal vez ni siquiera sea culpa de las instituciones, ya hizo el trabajo Franco, que ha dejado una cultura del miedo y un desierto de la crítica.

miércoles, 27 de junio de 2007

En la tv

TV3: Els matins de Josep Cuní. Nos han dado 4 minutos por cabeza, aproximadamente. Poco tiempo para decir todo lo que yo quería decir, pero he hecho lo posible. En cuanto me manden la copia del programa la pondré aquí: ¡me han dado permiso!
Yo quería que hablase Ninca Lacruz, ya que sin ella nada de esto habría pasado. Quería haber contado cómo fue, cómo el comentario de V sobre el azufaifo, las flores de la acera, el principio en este blog, la respuesta sorprendente de Vila-Matas, gracias a la propuesta de Lluís Maria Todó, el eco en otros blogs, cómo todo fue rodando a su manera accidental y espontánea, llena de mágicas coincidencias, y tomando fuerza. Pero eso no puede contarse en tan pocos minutos.
(Por cierto, ha sido horrible verme en la TV, siempre detesté ese medio y adoré la radio, uf... El presentador me pidió que le mirase a él y no a la cámara y no debería haberle hecho caso, la luz me deslumbraba, pero no iba a ponerme gafas de sol. Qué horror. En cambio el azufaifo, estaba inmenso, radiante...)
Han venido dos botánicos, los dos trasplantadores de árboles, pero al mismo tiempo, amantes apasionados de esos mismos árboles y han dicho que nuestro azufaifo debe de tener 200 años de edad, porque es un árbol de crecimiento muy lento, han dicho que no hay ningún ejemplar tan monumental ni tan bonito como éste en Barcelona ni en toda Catalunya, que si lo trasplantasen sería una operación a corazón abierto, tendrían que cortarle TODAS las ramas y parte de las raíces, tendrían que mantenerlo "en la incubadora" un tiempo y luego plantarlo, pero incluso si sobreviviera a esa intervención tan traumática y se hiciera bien ese proceso tan delicado, NUNCA más volvería a ser como ahora. Y que no es lo mismo un azufaifo en una extensión donde hay cien mil más, que un azufaifo en un lugar donde no hay ningún árbol.
También han dicho que España (y Catalunya va incluida en el paquete), es el país más arboricida de Europa y que aquí ni políticos, ni arquitectos, ni abogados ni propietarios, nadie vela por los árboles. La verdad es que mientras escuchaba hablar al botánico Bordas de nuestro árbol sentía una extraña emoción. Pensaba que por casualidad, sin saberlo, habíamos elegido defender un ejemplar maravilloso y único, y también sentía la alegría de comprobar que nuestras observaciones intuitivas y de sentido común eran por una vez confirmadas por la ciencia. Ya sé que algunos piensan que me he vuelto loca con todo esto y seguramente tengan razón. Por eso me asombra la respuesta que seguimos teniendo, la conexión con algo generalizado. Lástima que los políticos (ni siquiera los que se llaman Verds) no estén incluidos en esa conexión, sino más bien al contrario.
En un aparte, el botánico Bordas me ha dicho que no le había dado tiempo a hablar de los dátiles del azufaifo (las azufaifas de mi niñez) y de sus propiedades calmantes y tonificantes, tan valoradas por la medicina china. Me ha recomendado que siguiéramos luchando y no ha ocultado que aunque modificaran el proyecto, al hacer los cimientos tendrían que contar con el asesoramiento de un jardinero.
Debo decir que me ha sorprendido la profesionalidad del equipo del programa, que en tiempo récord (desde anoche, a las 11pm) supieron aprovechar toda la información y contactar con expertos botánicos de distintas instituciones, organizar la información y a las personas sólo desde la noche antes, con un pragmatismo y una receptividad realmente notables.
Cuní, al acabar, ha emplazado al ayuntamiento y a Parcs i Jardins a ofrecer una solución alternativa, ya que su política de trasplante va contra la opinión no sólo de los vecinos y la gente de cultura, sino también de todos los botánicos y expertos consultados.
En la calle, una señora me ha reconocido: "Vostè és la que ha sortit a la televisió per defensar el ginjoler?" Me ha felicitado, y me ha contado que ella, Antonia Montmany, y su marido intentaron comprar esa casa hará unos quince años, pero los propietarios no quisieron vendérsela, y que al final se compraron un piso en la calle Camp, con una torre a cada lado. "Era tan tranquil... I al vespre ens cantava un russinyol...." Pero tiraron las torres "I ara només queda soroll i pols i massa blocs de pisos". Otra señora, Carmen Aranda, me ha regalado una foto del árbol que pondré aquí... La sensación es que toda la gente mayor del barrio está con nosotros. Los muy jóvenes también.
Nos dicen -y ya me lo han dicho cuatro personas distintas- que parece como si el azufaifo, desde que nos preocupamos por él, estuviera mejor, más majestuoso, más expansivo, y en este momento lleno de flores. Tal vez. Anoche me quedé mirándolo otra vez al volver a casa. "Che bello!" exclamó una amiga milanesa que venía con nosotros.

lunes, 25 de junio de 2007

¿Habremos tocado un punto sensible?



Foto: Linda Danz 3 trees, 2005

Hoy nuestra historia del azufaifo ha salido en El País y el Avui. Luego nos han llamado de TVE, un programa titulado España en Directo. Más tarde, dos periodistas de Europa Press nos han entrevistado abajo, al pie de las ruinas de lo que fue la casa del azufaifo, y Ninca y yo nos hemos despachado a gusto sobre la degradación del barrio y la ciudad, el ruido, la actitud del ayuntamiento, la contaminación... Y aún más tarde hemos sabido que en el programa de Josep Cuní querían invitarnos. Y Rosa Regàs, que fue vecina de este barrio y recuerda estos árboles, se ha ofrecido a apoyarnos.

A lo mejor parece una tontería, pero la idea de que mi interés y el de Ninca por el Ziziphus Jujuba de Arimón-Berlinès haya logrado todo este eco me asombra. ¿Habremos tocado un punto sensible? ¿Será que la gente empieza a estar indignada o decidida a no dejarse llover cemento sin decir nada?

Hoy, alguien me ha sugerido que tal vez debería comer azufaifas para curarme de mi insomnio (¡la medicina china las usa para eso!). Tal vez esta acumulación de noches blancas acabe conmigo. Empiezo a pensar en aquel conductor de ambulancias de Scorsese, (pero al final, Nicolas Cage durmió...)

Y al mismo tiempo, en cierta manera, todo este proceso del azufaifo me ha transformado: ando por la calle mirando a los árboles, buscando los ejemplares más antiguos, más altos, de tronco más grueso. Siempre que puedo toco los troncos, no puedo evitarlo, un poco como en aquellos juegos de persecuciones donde había que tocar "casa". En realidad, a veces pienso que, en algunos casos, me reprimo para no abrazarlos como cuando era pequeña. Siempre tengo la sensación de que su respiración arbórea, su toma de tierra, su vibración suave pueden transmitirme algo. O yo puedo transmitirles mi reconocimiento táctil, aunque no sirva de mucho. Tal vez yo haya enloquecido, por culpa de algún virus arbóreo...
Si no fuera así, si no fuera por ese virus arbóreo que recuerda al veneno de Rajaijah no estaría sumida en la ruina más absoluta, con problemas para seguir, mientras traduzco sin parar, sin tiempo para escribir mis libros, sólo con la escapatoria de un blog ruinoso, donde debería suprimir ad-sense y buscarme un promotor que no me disgustara, incluso que fuese afín, que me pusiera lo que llaman un banner y me pagara un tanto al año por mantenerlo. O varios. Eso me han dicho... A lo mejor algún día se lo propongo a algún comerciante afín. Si no acabo homeless al pie del azufaifo.
Por cierto, si alguien quiere ver a las dos defensoras del azufaifo-ginjoler, mañana entrevistan a una de nosotras (UNOS MINUTOS apenas) entre las 11 y las 12h de la mañana en el programa de Josep Cuní, TV3. Será sólo una visión fugaz...