domingo, 23 de mayo de 2010

En la quietud de este domingo doblemente festivo

Foto: I.N., Central Park, NY, 2010
Hace un día radiante, el mirlo del jardincillo rodorediano, amigo del azufaifo, no ha parado de cantar para mí y yo debería estar trabajando sin tasa. Ayer me gustó participar en ese acto sobre Danielle Collobert, en el patio de ese edificio modernista de Sabadell que aloja la Alliance Française, hablamos de ese goce no sólo suyo del dolor, de la literatura como flotación, del viaje compulsivo y la errancia como lo que Zweig decía de Kleist, del compromiso político y la dura herencia familiar de Collobert y de los escritores suicidas que reunió Vacaciones en Polonia y cuyos olvidos me citó una vez Alberto Hernando. Yo estaba muy bien acompañada de los poetas traductores, Sunyol y Clapés (y de Montse Vellvehí, que puso voz corpórea a los poemas) y la receptividad de todos permitió un diálogo lleno de hilos posibles y más lecturas. Luego comimos, aunque el chef tuvo que inventar un platillo para mí porque todos los demás numerosísimos platos contenían carne y más carne.
Yo sé que no sé nada y cuanto más leo y paseo, más constato cómo crece lo que no sé. Mi formación no fue sistemática y mi aproximación al conocimiento siempre ha sido desordenada y fragmentada, siguiendo un deseo o un trabajo o por la concatenación de los mismos autores que remiten a otros, mis caprichosas e incompletas lecturas (Magris me respondió generosamente: "Ésas son las mejores lecturas, la mejor forma de leer"). También sé de mi despiste asociativo y mi desmemoria de los nombres. Un comentario de alguien de quien yo aprendí mucho pero que desde hace un tiempo sólo ve en mí esas lagunas y errores, me picó, seguramente por un desdén que no comprendo, y al asomarme más, me di cuenta de que E. Gorey, que tan maravillosamente ilustró Old Possum of Practical Cats de T.S. Eliot era aquel habitante de la Elephant House de Cabo Cod del que hablaba Frank O'Hara (y que inspiró a Tim Burton...), cuyos dibujos más siniestros casi justifican su apellido... Pero qué jocosos e imaginativos son sus retratos de los gatos eliotianos y qué bien lo paso yo leyendo uno de esos poemas cada día... Por cierto que, al despertarme una mañana en NY abrí al azar (al azahar, como diría J) un libro de Frank O'Hara entre los que rodeaban mi cama en Manhattan, justo por la página de un poema que ocurría primero en Madrid, Irún y Barcelona y estuve a punto de traducir el fragmento y leerlo en la Plaça del Rei, aunque el principio escatológico y la rapidez con que viajaba me contuvo, pero era gracioso oírle nombrar los lugares familiares con la estela del viejo Cedar Tavern que ya no existe y de sus amigos artistas, hablar de la triste renfe. El fragmento decía
We go, sapped of anxiety, and there, for the first time
since arriving in Barcelona I can freely shit
and the surf is so high and the sun is so hot and it was all build yesterday as everything should be what a splendid country it is full of indecisions and cognac and bikinis, sens plastiques (ugh! hooray!); see the back of the head of Bill Berkson, aux Deux Magots, (awk!) it gleams like the moon through the smoke of the Renfe as we passed through the endless tunnels and the silver vistas of our quest for the rocher de la Vierge and salt spray.
Frank O'Hara, "A little travel diary", Lunch Poems
Anoche leí un cuento maravilloso, inteligente y sutil de esa narradora única que es Isak Dinesen. A veces me recuerda la emoción con que yo leía a Andersen de pequeña, sólo que aquí se trata de un Andersen que hubiese crecido y se hubiera liberado de una moral estereotípica y pudiera contemplar incluso lo religioso y lo ético como lo contempla todo, desde esa ligereza suya llena de lucidez, sin perder su tono de contadora de historias intemporal aunque esté aludiendo a costumbres modernas, a los roles de género, a la avidez del mundo capitalista y la injusta pobreza, y sus cocineros tienen el encanto de las marmitas gigantes de los cuentos de mi infancia pero sus mujeres son libres y amplían sus expectativas para transformar sus vidas con esa misma envidiable ligereza suya.
Sigo muy retrasada y culpable con mis trabajos, y pese a todo, me maravillo con ellos, porque leo estrechamente, macroscópicamente, como sólo leen los traductores, buscando y sopesando cada palabra, arrastrándonos con ellos, a Jean Giono y a la zona dublinesa de MBrennan (yo conocía mucho mejor su faceta neoyorquina). El otro día traduje esta frase de Giono: "Se puso a nevar. A mediodía todo estaba cubierto, todo se había borrado, ya no había mundo, ni ruidos, ni nada. Densos vapores pendían de los tejados y envolvían las casas como un manto; el mariposeo de la nieve aclaraba la sombra de las ventanas y la volvía de un rosa sangre fresca, batía el metrónomo de una mano limpiando la escarcha del cristal y luego aparecía un rostro demacrado y cruel, mirando." Era mucho más intensa en el relato esa obstinación de la nieve ensordeciéndolo y enterrándolo todo, borrando la realidad de las cosas en aquel pueblo oculto donde desaparecía una joven, en el frío... Y ayer llegué al principio de un cuento sombrío de MB sobre la búsqueda del mal por parte de las monjas que me ha devuelto a su estremecimiento en Nueva York, cuando sentada en un café ve pasar dos monjas y es como su le devolvieran en oleada toda la negrura y el pesar de su niñez irlandesa, y luego se siente aliviada de vivir en la laica Gran Manzana, donde esa presencia oscura es algo insólito. Y hoy estoy avanzando de nuevo entre los artistas que han documentado la transformación de Manhattan.
El mirlo sigue cantando en este silencio valiosísimo, el periódico sugiere la catástrofe económica en que nos hundimos, en un buque nacional lleno de agujeros, pero la voz del pájaro negro dibuja una espesura, un bosque. Dentro de poco llegará un amigo del Este, así que tengo que traducir deprisa...

18 comentarios:

Mar dijo...

Querida Isabel,
me gusta leer tu comentario sobre el mirlo, un pájaro que me despierta cada mañana y que a mí me maravilla. Me parece inceíble a veces que la naturaleza viva se haga presente en esta BCN tan muerta. Hay muchos por esta zona.
¿Y sabes? Me asombra que digas que no sabes nada y que cuanto más lees te parece mayor lo que no sabes.
Es exactamente como yo me siento. Pero viniendo de ti, me sorprende, pues yo siempre te he visto como alguien que conoce y sabe muchísmo, al menos de literatura.
Mar

Clarice Baricco dijo...

Leerte me hizo sentirme quieta y a la vez, me identifiqué en algunas imágenes que escribes.


Un abrazo.

G

Joana dijo...

I like:
"Yo sé que no sé nada y cuanto más leo y paseo, más constato cómo crece lo que no sé. Mi formación no fue sistemática y mi aproximación al conocimiento siempre ha sido desordenada y fragmentada, siguiendo un deseo o un trabajo o por la concatenación de los mismos autores que remiten a otros, mis caprichosas e incompletas lecturas..."

És exactament el que em passa a mi amb les matemàtiques! clavat.

Belnu dijo...

Holaaa, matemàtica! Me n'alegre! Si et passa a tu tinc la sensació que aquesta aproximació anàrquica pot donar bons fruits

Belnu dijo...

No, Mar, yo no sé nada, mis lagunas son océanos en magnitud, yo sólo sigo buscando en los libros y hay tanto... Si vieras los pájaros en NY, claro que allí hay tantos árboles y en cambio aquí cada vez menos, dicen que en las ciudades cantan más fuerte para ser oídos

Belnu dijo...

Me alegro de que te gustara, Clarice, aunque no sé si sentirte quieta es bueno o malo, quieta como un pájaro en una rama o quieta como prisionera?

Mar dijo...

De los árboles no te comenté nada. Pero totalmente de acuerdo. Me daba mucho miedo que empezaran a talar a lo loco con lo de las obras en la Diagonal. De momentohemos conseguido pararlo. Con los árboles me pasa conmo con los libros: no sé sus libros, conozco poco... Pero los amo y hacen mejor mi vida. En Asturias de donde era mi madre, se hicieron talas horribles durante el franquismo para plantar eucaliptos (más dinero) en lugar de especies autóctonas (roble, castaño...)y este verano fue horrible ver cómo en el pueblín, por ampliar una carretera, por comodidad y turismo, han acabado con cantidad de árboles (eucaliptos también!)
Oye, Isabel si puedes y quieres, sin presunción, ¿ok? envíame una dirección de e-mail pues quiero escribirte algo que no es un encuentro dirección. Ya sabes mi e-mail.
Un abrazo Mar
Un abrazo, Mar

Belnu dijo...

Lo de la Diagonal es un gran negocio y por lo visto no están dispuestos a renunciar. Ciu dice que si ganan lo hará sin consultar y Hereu, después de hacernos gastar tres millones de euros en la consulta, dice que sólo es vinculante en este mandato y que en el siguiente, si gana, lo hará directamente. La voluntad de la gente les resbala. El cambio climático y la contaminación también. La destrucción del paisaje, lo mismo. Barcelona cada vez se parece más a Teherán, o a Pristina Kosovo. Mar, yo no tengo tu email.

Emma dijo...

Hay una escritora irlandesa, Mary Lavin, nacida en norteamerica y retornada a Irlanda que podría muy bien reencarnar a Maeve, pero en una dirección diferente. El regreso a la irlanda de sus padres, y el inicial extrañamiento. No sé si estará traducida al castellano, pero Mary Lavin es también fantástica.

Belnu dijo...

Emma, en cualquier caso no la leería traducida! Aunque no creo que los escritores irlandeses que se fueron tengan que parecerse... ya le echaré un día una ojeada a ML, gracias por la recomendación... Lo que quiero decir que a mí lo que menos me interesa de MB es el lugar geográfico, sí me interesa lo que llaman su poética. Suele pasarme así, que en la ficción no me interesa nada lo sociológico, nada la información sobre un lugar concreto, sólo eso que resumiendo podemos llamar la poética de un escritor... Por eso me pone nerviosa que alguien reseñe mis cuentos hablando sólo de si serán autobiográficos y de si son la crónica d euna generación, omitiendo hablar de la escritura, de la poética, de la estructura, de los recursos, de cómo son esos cuentos, de las visiones que dan... En mis cuentos me interesa más que hablen del paisaje y la memoria que de lo sociológico, que a mí me resbala

Emma dijo...

Sé que no la leerías traducida, era sólo un guiño para que te apeteciera traducirla a tí ;)

Emma dijo...

Totalmente de acuerdo con eso que dices de lo sociológico, a pesar de que indudablemente se filtre en la poética. Supongo que la educación y la época pesan en la misma, como puede ifluenciar la emigración o una educación represiva. No es la labor del lector fijarse en eso sin embargo, yo no lo hago, pero algunos de los que reseñan creen que citando esos elementos generacionales, creando vínculos con otros autores de mismas épocas, le dan más enjundia a sus valoraciones literarias. No saben que muchas veces lo que hacen es espantar a los lectores, es decir, a mí, como lectora, no me interesa si la narración entronca con una tradicion, a mi me interesa cómo está escrita y lo que me va a hacer sentir. Luego seré yo quien ponga las etiquetas.

Belnu dijo...

Emma, un secreto, yo sólo sueño con dejar de traducir!!!

Francis Black dijo...

Ahora que hablais de irlandeses he empezado a leer a Flann O'Brien, un tio curioso.

Belnu dijo...

Emma, a mí me parece bien citar esos datos para establecer unos parámetros, sí me interesa saber que entronca una tradición y creo que está bien decirlo, para luego entrar en esa escritura, en ese universo particular, en la estructura y la poética. Pero lo que no me parece bien es que alguien SUSTITUYA ese meollo de la estructura y la poética de una autora (y es que esto lo sufrimos mucho más las escritoras, esa altivez misógina del crítico que "olvida" decir si hay algo de calidad en la escritura y lo deja elíptico diciendo que has hecho muy bien la crónica de una generación, o que lo has hecho muy bien al contar cómo cambia la ciudad). Una cosa es dar unas claves y situar al que escribe y la otra es rellenarlo todo de parámetros y olvidar lo literario. Por ejemplo, les pasó a Helen Berg y a Shalámov. Todo el mundo habló del horror de su testimonio pero pocos dijeron que eso era alta literatura (de Helen Berg lo dijo una reseña minúscula y no lo dijo otra de una página entera; de Shalámov no lo ha dicho nadie, es como si no se dieran cuenta de que es maravilloso cómo escribe, aunque ocurra todo en Kolyma).

Belnu dijo...

Francis, no puedo decir nada porque no he leído a Flann O'Brien. Debería?

Francis Black dijo...

Pues no se, yo empiezo ahora, son cinco libros he leido " La Vida Dura" que dicen que no es de los mejores y a mi me encanta.

Para mi el Flann O'Brien es un bar que hay en Casanovas Diagonal , Ahora entrare con otro ojos.

Belnu dijo...

Gracias! Lo tendré en cuenta (el título me gusta, no sólo por el Hard Times de Dickens sino porque yo empecé una novela hace mil años que se llamaba La vida difícil)