lunes, 17 de mayo de 2010

Una semana en Manhattan

Foto: I.N., Central Park, 2010
Me fui engañada en un camión de ganado aéreo (llamado Iberia: si van a USA, no vuelen con esa compañía), me vendieron un billete directo y resultó que hacía escala en Madrid, y luego tuve que someterme a ese infierno apretujado y desagradable, promiscuo por falta de espacio, maloliente, con comida basura (yo suspiraba por una manzana y me preguntaba por qué no darán un pan con queso, por ejemplo, en vez de esa terrible imitación de la comida), y al llegar todo me pareció mucho más llevadero. La casa estaba solitaria con los gatos esperándome con cierta curiosidad. Cuando llegaron, L. y P. me llevaron por el parque, ya oscurecido, a contemplar una impresionante vista nocturna del perfil de Manhattan desde la espesura frondosa y quieta de Central Park. Al entrar, se apagaron todas las farolas y Linda decía que era un saludo de los árboles a la dríade (que sería yo. De hecho les he pedido ayuda algunas veces, ¡Árboles de Nueva York!, uniéndolos a los espíritus de escritores a los que invoco; a Henry James, a Proust, a Maupassant, a Carver...). Mientras salíamos de su casa hacia el parque, me señalaban las casas de sus ilustres vecinos: Aquí vive Woody Allen, ahí vive Madonna... Y aquí nosotros. Lo decían burlones porque son alternativos y resisten la fuerte gentrificación que expulsa a todos los no-ricos.
Nueva York es una ciudad llena de árboles y de pájaros. Los pájaros se acercan en busca de cualquier migaja, mirlos, pájaros carpinteros, gorriones, palomas y otros tantos. También siguen las ardillas y en Central Park hay muchos mapaches. A pesar del tráfico y de las sirenas, la espesura y el tamaño de los árboles lo permite. En esa semana he sido feliz. Por la contemplación de tanta belleza. Y la sensación de esos museos e instituciones del que fue un país magnífico. Y por la hospitalidad alegre e irónica de mis anfitriones, real Newyorkers, que me han enseñado los mejores rincones de esa ciudad de ciudades llena de literatura y de cine, que existía en mi imaginario desde siempre, desde mucho antes de ir, y que yo sólo había conocido en invierno, y ahora la he visto en esa exuberante primavera... (aquí la crónica de esta semana desde su punto de vista). Por cierto que los Balcanes estaban también allí (siempre me vienen), en los dos porteros de Montenegro y Sarajevo (uno de los dos con una tesis sobre las causas de la guerra) y en un hombre que me abordó en la calle y resultó ser macedonio. También me abordó en un restaurante bio un israelí que había llegado a NY en el 69, buscando un lugar más libre y me contó lo maravillosa que era la ciudad en esa época y cómo había perdido...
En el Metropolitan, un día levemente lluvioso en que anduve hasta allí por la Tercera, junto a Central Park, vi una exposición de Picasso muy bien montada, donde estaban esas versiones de cuadros clásicos junto a los originales que las inspiraron, un Lucas Cranach (Retrato de una mujer) y un Picasso, un Manet (Déjeuner sur l'herbe) y un Picasso, un Velázquez y un Picasso... grabados, obra gráfica y cuadros maravillosos que nunca había visto de cerca. Sueño y mentira de Franco (1937), y todos esos maravillosos retratos de sus mujeres, Dora Maar con su gato, en su butaca, o leyendo en una mesa, La soñadora, o Françoise, Claude y paloma leyendo y jugando (1953) o la mujer del sombrero y los pompones o Jacqueline con sombrero de paja (1962) o con vestido estampado (1962). Allí mismo vi una exposición inteligente y muy ilustrativa, American Women, la historia de las mujeres americanas a través del vestuario. ¡Qué interesante! ¡Y qué abismo histórico con este pueblo nuestro tan primitivo y misógino! Empezaba con las herederas jamesianas y whartonianas, aquellas mujeres cultivadas que crearon salones literarios, invirtieron en museos y bibliotecas, coleccionaron y usaron su dinero para liberarse de los yugos tradicionales y contribuir al arte, la educación y la cultura. Luego las sufragistas, tan valerosas señoras manifestándose en la calle con pancartas y aquellos atuendos, "Sr. Presidente, ¿para cuándo la libertad de las mujeres?" Luego las bohemias, años veinte, con sus flappers y sus cigarrillos... etc. Toda la ciudad y las tiendas de moda en especial se hacían eco de la muestra en sus escaparates... (Salí pensando que era lógico haber recibido dos comentarios de mis cuentos donde el que lee se pasa tres cuartas partes del tiempo especulando sobre si son ficción o realidad, si son confesionales, si se trata de mis amantes o si hay un valor sociológico, incapaces de abordar la escritura, de comprender que todo lo escrito es siempre una construcción, una ficción, y que sólo a las mujeres escritoras las someten a ese hocicamiento, ¿por qué? ¿porque el sexo es un aspecto más y se aborda con naturalidad en la historia de un extravío? ¿Por qué nadie especula si las mujeres que salen en las novelas de los escritores son reales o imaginarias? ¿Cómo iba a ser de otra manera, si aquí el espíritu ilustrado duró tres años de la República y ya llegó la guadaña para siempre? Nací en un pueblo primitivo y patriarcal y no han cambiado las cosas, pensaba yo). No podía salir del Metropolitan. Cada vez que buscaba el lavabo, acababa entrando en una sala de pintura con Cézannes o Vuillards y Matisse... o Caspar David Friedrich! O esas salas de donaciones de colecciones familiares de Chipre antiguo del s.V a.C., o frente a las Bodhitsatvas, en una colección china o japonesa, en un castillo español magnífico (Vélez Blasco, de 1506; de no haberlo usurpado ellos, estaría hoy destruido). Vi también una gran retrospectiva de Cartier Bresson, temáticamente muy bien montada, magnífica, gigante, empezando por su preocupación formal, de belleza y líneas compositivas del principio, y su mirada humanista de después, las postguerras, Oriente y Occidente, España, los Nuevos Mundos, los retratos!!! (Matisse, Saul Steinberg, Faulkner, un joven Huston, Giacometti, Malraux, Sartre, Beauvoir...) Y al final una muestra de mujeres fotógrafas donde estaban todas (Frances Benjamin Johnston, Modotti, Lange, D. Arbus, Nan Goldin, Helen Levitt y largo etc, a muchas de las cuales las conozco gracias a L.O.) desde finales del XIX hasta ahora. Reparadora para mi espíritu.
Para rematar me fui a gozar de la Frick Collection, siempre con mi pase mágico, sin colas ni entradas. ¡Qué otra lección de coleccionismo y amor al arte que nunca ha existido en este país nuestro tan zafio... Esa familia invirtió su fortuna en crear una colección maravillosa, en rodearse de belleza y crear un museo y una biblioteca accesible a todos los estudiantes. El edificio es precioso, en el patio estilo claustro ofrecían lápices para dibujar el lugar y el documental que contaba la historia de los Frick (me encantó la hija, parecía una de aquellas mujeres excéntricas retratadas por la teatral Frances Benjamin Johnston. Y las piezas: Tizianos, Gainsboroughs (pude conocer a las Linley Sisters de cerca! Siempre me habían fascinado desde una portada de Jane Austen), Turners, Hans Holbein jr, Corot, Rousseau, Rembrandt, Van Dick, Goya, Manet, incluso un Murillo que no me disgustó, y los bebedores de Daumier, los Nasturtiums con la danza de Matisse, su Marguerite y tantos otros que ahora no recuerdo... Yo sólo sentía una felicidad entre tanta belleza, como si al fin hubiera llegado a casa.
En el Rubin Museum vimos una exposición sobre la muerte en distintas culturas, rituales, creencias, supersticiones en torno al Gran Tema (Remember That You Will Die era el título de la muestra, y se nos quedó como una frase familiar, sobre todo ara descubrir que hay signos de la muerte en todas partes) magnífica, con muchas piezas maravillosas hindúes, chinas y japonesas, pero también algunas del mundo cristiano, ninguna tontería Brueghel o H. Bosch, y relicarios, relojes con calaveras, estampas, etc. Junto con una bonita pieza de Bill Viola.
Fuimos al Village a comer a un italiano delicioso y celebrar el cumpleaños de un amigo. Paseamos por Brooklyn y ese barrio ex industrial, Dumbo, donde pese a la gentrificación hay aún nervio para apropiarse, para readaptar y hacer suyos los espacios. Llegamos al final del East River (me suena a Lorca y su Oda a Walt Withman), a esa especie de pqueña playa donde la gente lee o se baña, llegamos allí donde la barandilla reproduce los versos de Walt Withman (Stand Up, Beautiful Hills of Brooklyn...) atravesamos Brooklyn Heights andando, con la puesta de sol. Una noche fuimos al antes peligroso o inquietante Harlem, ahora gentrificado y tranquilo, y estuvimos en el Lennox Lounge, donde cantaba Billie Hollyday y que tanto frecuentó Spike Lee, ahora ya con público blanco y Clinton en el vecindario. En la calle, una chica se declaraba extrañamente por teléfono a gritos. Otro día fuimos a Coney Island y comprendí mejor la Alice de Tim Burton, no nos faltó tormenta de arena (qué luminosidad radiante de esas aguas) y acabé con ella en los ojos y la garganta, tosiendo misteriosamente para expulsarla, o la gran noria, y de paso me enseñaron ese horror americano de Shoot the Freak! Live Human Targets! donde por un módico precio uno dispara al "distinto", que lleva escudos y protecciones y corre por allí. Espectáculo con tragacuchillos, seduce serpientes, comefuego y la chica del cuerpo serrado y el protagonista gay muy gracioso, y todo con un humor culto, una ironía política, un algo que les separa de lo rancio que sería algo así aquí...
Estuvimos en China Town, y fui a mi enorme tienda preferida a pescar algo, y luego comimos din sum en un restaurante delicioso con una decoración que recordaba a las escenas de bodas mafiosas, y visitamos el templo del Buda, y mi dictamen fue el mismo que todos me repiten incansablemente en estos tiempos. Luego yo estuve en Strands, esa librería favorita, y ahora lamento que el tamaño de mi maleta me llevara a reprimirme. Los empleados de esa librería -especializada en libros baratos, segunda mano, etc- son tan receptivos que quieren saber las razones de tu interés y si deberían hacerse con lo que les falta. Les pedí, para regalar a Linda, un Vila-Matas y un Bolaño, se les habían acabado los EVM, pero escucharon y anotaron mis recomendaciones para buscarlos, y acabé comprándole un Bolaño que desconocía, Amberes (traducido al inglés Antwerp) y también Watermark, de Brodsky (Pobre Bolaño, que tantos apuros materiales pasó y una vez muerto es best-séller en USA). Por cierto que un domingo en the Corner Bookshop cogí de una estantería baja ese librito de los gatos prácticos The Old Possum Book of Practical Cats (ilustrado por el genial Gorey), y en ese momento oí un maullido y me volví. Era un gato gris, precioso, que vino a saludarme y se frotó contra mi pierna; ¿habría identificado el libro? Y en mi querida Union Square y en tantos lugares que para mí resuenan de esa ciudad. Maeve Brennan iba conmigo, hablando del vacío y el arrancamiento de los edificios derruidos. Y mucho antes Henry James indignándose por las demoliciones, y Edith Wharton describiendo la NY desaparecida. Y todos los artistas del expresionismo abstracto, que tenían estudios en Lexington o en Bleeker Street o en la Hudson o se reunían cerca de Union Square. Y el catálogo que traduzco sobre Manhattan. Y tantas novelas y películas... No me extrañó reconocer a Woody Allen, al oscurecer, cuando volvía de un paseo y oí su voz diciendo Come on! y al mirar, allí estaba, luego supe que cerca de su casa...
En el MoMa estaba Marina Abramovic sentada mirando fijamente a quien osara sentarse frente a ella (The artist is present). Más arriba había una gran retrospectiva de esa artista, con vídeo y fotografías, muy clara e interesante para ver su trayectoria, ese arte del dolor, la época en que sus performances consistían en dejarse lacerar y dañar, pero también sus trabajos recientes sobre la guerra de los Balcanes, o aquellos antiguos en que tomaba las medicaciones de los locos, etc. La parte discutible de esa re-performance suya es la reconstrucción con modelos de lo que fueron las performances, rompiendo su condición efímera y convirtiéndolas a una teatralidad a mi juicio banalizadora.
El paisaje humano de la ciudad es mucho más urbano e interesante, lleno de esa viva diversidad que yo siempre añoro. Aquí salgo a la calle y todo me parece gente uniforme e informe. Allí la belleza (y también los excesos), la altura, los distintos orígenes y sobre todo la sensación de afinidades culturales es animosa. En el metro les veía mientras leía furiosamente unos cuentos maravillosos de Pushkin, con fugas, decepciones y cocheros que casi me recordaban a Babel. Me compré un librito de Ralph Waldo Emerson, Nature (casi a modo de documentación para dríades), y un Chéjov que necesitaba leer, La estepa (The Complete Short Novels) porque una novelista muy chejoviana me dijo que mis cuentos le habían recordado en cierto modo a La estepa, y allí leí Raise High the Roof Beam, Carpenters, de Salinger, que me encantó (gracias a un detalle que la Otra Bel me dijo de Franny & Zoey, que también me compré allí y que leí en el avión de vuelta).
Pese a la mala dirección del mundo y del país, esa ciudad está todavía llena de ese nervio alternativo y diverso. Una noche fuimos a Broadway a ver Fela, en el teatro Eugene O'Neill (el nombre me hizo ilusión) un montaje sobre el músico nigeriano Fela Kuti y ya sólo el público, mayoritariamente afroamericano, era un aliciente con su fuerza. El espectáculo era magnífico, poderosamente crítico y lleno de humor, musicalmente potente y con unos bailarines magníficos y asombrosos en su sensualidad, sobre todo las mujeres, que me recordaron un fragmento de El camino de Santiago de Alejo Carpentier que leí a los 15 años y aún recuerdo, en que una negra baila con un desencaje de caderas que deslumbra al narrador. Al salir, la policía tenía tomada la zona del supuesto atentado de hace unas semanas.
Volver aquí, al desierto uniforme e informe, al mundo primitivo arboricida y pacato, a la misoginia aceptada por todos y arraigada en los críticos, a la fealdad y el cemento y el páramo cultural, a la sensación de aldea, me producía tristeza.
Pero no tuve tiempo de pensar. Primero fue la tortura (no vuelen con Iberia para ir a NY, les repito), luego el control policial de Madrid, donde una agente lésbica y de dimensiones gigantescas estaba divirtiéndose a lo grande; había bajado el umbral del pitido al mínimo y todo lo que no pitaba en BCN ni en USA, pitaba aquí, lo cual le daba opción a un manoseo que hubiera podido denunciar como abuso sexual. Eso sí, me permití decirle que era repulsivo y vergonzoso y que yo tengo derecho a elegir quién me toca. Si tuviera tiempo le pondría una denuncia, de hecho, en cuanto tenga empezaré a escribir al defensor del pueblo y etc. Me quedé un momento para comprobar que prácticamente todo el mundo pitaba.
Y al llegar también me esperaba el festival de poetas y narradores en la Plaça del Rei, el Relat de Barcelona, en la Nit dels Museus del MUHBA. Yo estaba derrotada y extrañada de despertarme en mi habitación, completamente ausente. Pero todo salió bien, a pesar de la lluvia primera, del equipo de sonido que se retrasó por el peligro del agua. Todos estuvieron geniales, poéticos, ingeniosos, inspirados, y la plaza y la luz cambiante y las campanas contribuyeron. Fue una noche mágica. Me felicitó el director del museo desde el escenario, y también mi amigo seráfico. Y luego, a la mañana siguiente, llegó una lluvia de mensajes de agradecimiento y felicitación, que aún sigue, de los participantes.
Y después me he quedado enterrada bajo una montaña de traducciones urgentes. ¿Podré volver a escribir alguna vez?
Este sábado a las 12h leeré mi texto Naufragi en un mar de paraules sobre Danielle Collobert en L'Alliance Française de Sabadell. El programa Literaturas en breve de Juan Jacinto Muñoz Rengel ha dedicado la emisión del 16 de mayo a leer fragmentos de uno de mis cuentos. Aquí está el podcast. Y mi reseña en el Cultura/s, mientras yo estaba en NY.

29 comentarios:

Qualunque dijo...

Qué maravilla Manhattan, eso sí que no se acaba nunca... y felicitaciones múltiples por esa recomendación Vilamatiana, por tu feliz viaje, por la victoria de la 'C' que esperemos no sea un espejismo y por ese festival de poesía que tenía apuntado y tuve que cambiar por otros viajes imprevistos.

Bentornata

Belnu dijo...

Gracias, Qualunque!!! Me alegra que estés viajando, eso significa que te repusiste del todo. Sí, la verdad es que el gran negocio de la destrucción de la Diagonal sigue acechante, pero ojalá no lo permitamos.

Francis Black dijo...

Me gusta mucho la cronica del viaje, me la voy a imprimir. Quiza te hace gracia el libro :El secreto de Joe Gould.

http://www.anagrama-ed.es/titulo/PN_446

Belnu dijo...

Gracias, Francis! La hice tan atropelladamente que pensé que me habría quedado fatal! Tiene un pintazo ese libro de Joe Gould, lo vi en alguna parte y sí que me tienta...

Mar dijo...

Hola Isabel,
qué buenos recuerdos me trae tu escrito sobre Manhattan. La verdad han pasado muchos años desde que estuve allí, en el 85 y el 86, pero creo que nunca olvidaré ese viaje. Visité NYC, en total, tres veces, pues viví un año en el estado de Maine y aproveché la ocasión. Cada vez fue mejor que la anterior. Finales de agosto, diciembre (post-navidad) y mayo. Mayo fue la mejor, cuando me dediqué a patearme Manhattan completamente sola, a mi aire y al de Manhattan. Por la noche regresaba a un suburb donde me esperaba una amiga. Sí, me has hecho recordar cosas y sensaciones, la frondosidad de los árboles, la luz, los pájaros y las ardillas, un ser tan novedoso para mí antes de mi aventura americana. Tendría que escribir algo con todo aquello.
Ya veremos. De momento sigo con mis "cuentos". Un día te cuento :)
¡Un abrazo!

Belnu dijo...

Sí, Mar, hay tanto que escribir... me alegro de que te haya gustado mi crónica

Francis Black dijo...

os paso un video :

Taula rodona celebrada a l'Ateneu Barcelonès, el 4 de febrer, amb Rafael Argullol i Lluís M. Todó, moderats per Valentí Gómez Oliver

http://www.youtube.com/watch?v=DgMMbDVCX7Y&feature=related

Belnu dijo...

Francis, el rey de los vídeos! Qué gracia, una mesa redonda con mi vecino (y amigo)

Bel M. dijo...

Preciosa crónica (y también la foto). No sé ni qué comentar de tantas cosas que cuentas. Nos has dado una visión tanto en perspectiva como en detalle, para leer varias veces... volveré, pero entre tanto te digo que da gusto, es una crónica de viajes que te acercan de verdad al lugar. ¡Y que envidia dáis tú y tu pase mágico!
Me alegro muchísimo y felicidades y gracias de nuevo por la tarde/noche del sábado. Sí, fue mágico...
(y me alegro de que te gustaran los libros, yo aún tengo que leer el de "La viga en el tejado", ahora con tu recomendación lo buscaré).

Belnu dijo...

Gracias, Bel M! Debe de ser la pasión, porque está escrito demasiado deprisa, pero fue un viaje tan intenso!
Yo releeré un día la "viga", porque una parte se me ha borrado, sin duda por el horrible lugar (camión de ganado Iberia) donde la leí, pero sé que me gustó mucho la crónica de ese hermano suicidado, la interrogación sin límite y la ensoñación que suscita su desaparición, ese duelo inteligente de Salinger.

Ephemeralthing dijo...

Overdose?, nein, solo vida. Pura salud el salir un poco de la ficción barcelonesa y su esperpéntica realidad.
Tengo también recuerdos neyorkinos, muchos de ellos memorables como el escuchar una tarde de verano en Tompkins Square en medio de una audiencia extasiada el piano del señor Hank Jones . Quiero recordarlo además porque ha muerto hace pocos días, creo que el domingo pasado.

civisliberum dijo...

y que me dices de lo limpia que esta Manhattan. Desde el 86 que fui por primera vez hasta hoy mejoro muchisimo.
Hay tres cias aereas con vuelos diarios directos BCN-NYC,: Delta, Continental y AA, en 7 horas te plantas en NYC y por unos 600€ ida y vuelta, no entiendo como pudiste ir que Iberia.

Belnu dijo...

Gracias, Eph! Sabía que tú lo entenderías. Sin salir de aquí nos asfixiamos

Belnu dijo...

Civislib fui con Iberia engañada, vendían un billete más barato simulando que era directo a la ida (operado por una compañía americana). Y era falso. Lo hacen para comeptir con Delta y etc. Mienten, no especifican y falsean, éramos muchos pasajeros engañados. Voy a reclamar, aunque sólo sea para dejar constancia.

Anónimo dijo...

Hola Isabel, soy Albert, el sinólogo parisino que ahora está en Alemania. Me ha gustado mucho tu post sobre Manhattan. Y me ha aterrorizado tu experiencia con Iberia. El próximo 14 de Junio vuelo a NY...con Iberia! En fin, ya es demasiado tarde para rectificar. Espero que las casi dos semanas que pasaré en NY (es mi primer viaje allí) neutralicen los inconvenientes y la ineficacia de esa compañía. Quizás te escriba para pedirte algún consejo...¡Qué suerte conocer tan bien NY y tener amigos de la ciudad! De nuevo, gracias por el post. Magnífico.

Belnu dijo...

Albert!!! Me alegra saber de ti. Tal vez ahora que estás advertido tengas suerte y te traten mejor que a mí! Pide comida especial, siempre es algo mejor. Y si estuvieras en BCN quedábamos un momento y te explicaba lo que fuera. NY es fácil para orientarse y no tendrás problema. Y si quieres llamar a mis amigos, escríbeme al email o mejor yo consigo el tuyo...

Belnu dijo...

Y seguro que sí que compensa, Albert, para mí la primera noche ya me había compensado del viaje...

el objeto a dijo...

Muy buena crónica newyorkesa, que nos permite disfrutar de algo de lo vivido por ti y que transmite tan bien esa idea de NY como lugar que acoge a tantos, donde uno puede y debe sentirse libre y estimulado...

grazie!!

nomesploraria dijo...

Quantes coses!
Corot i Daumier són dos dels que més m'agraden. Voldria visitar aquest parc ple d'esquirols i el museu de ciències naturals.

Quan faci un viatge llarg amb avió faré com el Carvalho i portaré un entrepà de casa.

Belnu dijo...

L'entrepà de casa no te'l deixen portar, Nmp! L'has de comprar a l'aeroport, un cop passat el control, almenys això em van dir a mi, o sigui q em vaig comprar dues pomes transgèniques a l'aeroport de NY, és clar, sospirant per les boníssimes que tenien els meus amics a casa
Al Museu de CN hi vaig anar amb el G. al viatge d'hivern a NY, el teniem al costat de l'hotel i el jardí era ple d'esquirols i ocells

Belnu dijo...

Así es, Objeto a, pese a lo que decía un portero sarajeviano del edificio (no el famoso montenegrino, sino otro), Every city is the same, good for visit, but then... NY is too expensive to live! Ya le dije que BCN es más caro que NY y la prueba es que mis amigos pagan el mismo alquiler que yo en pleno Upper East Side! A unas cuadras de Woody Allen, en un barrio verde y lleno de pájaros

Belnu dijo...

Alguien me dice que no debería haber dicho aquí que la agente de policía que disfrutaba abusando de las pasajeras era lésbica. Me parece una tontería. Era obvio que esa agente -pagada con nuestros impuestos- aprovechaba su poder para conseguir sexo gratis y humillando con el abuso por la fuerza. No se trataba de celo concienzudo ni de seguridad, sino de una amenaza para -en este caso- las ciudadanas. Y eso es lo que me preocupa, que la policía desmandada no sólo no nos proteja sino que sea una amenaza para los ciudadanos que la financiamos. Dicho esto, yo me considero feminista y tengo más bien simpatía por el mundo sáfico, y el sexo me parece una suerte y una celebración. Mientras sea voluntario. Lo que me parece mal es abusar de la fuerza para obtenerlo, sea heterosexual u homosexual.

Icíar dijo...

¡Vaya crónica de un viaje!
Me lo he pasado bien leyéndote.

Belnu dijo...

Me alegro! Demasiado larga y prolija quizás...

Belnu dijo...

Francis, qué bueno el vídeo, lástima no tenerla entera, he felicitado a mi vecino (Todó)

Druidhead dijo...

Bel, I am so glad there was an apple here to greet you before we arrived home. You came to my city with the reverence, respect and intellectual and artistic curiosity that so many others do not. We call them tourists. You were a guest and are always welcome back. Even with the crappy software translation I was able to read your post and laughed to see you refer to the American horror on display at Coney Island, Shoot the Freak! Your encounter with the house cat at the Corner Bookstore was magical. The salute from my trees as you passed was magical. And despite the horrors of the flight—arriving and returning—you found the good fortune at home in Barcelona of your trees being saved and a very good result from the festival of poets and storytellers in the Plaça del Rei, the story of Barcelona, in the MUHBA Nit dels Museus that you organized (and worried over your laptop here in our apartment, at my desk). The cats look for you, especially Georgie, who I think fell in love. My father says hello to isabel!

Belnu dijo...

Druidhead, thank you for your great comment! And for reading and understanding everything! I miss George too and your city and all of you...

odette farrell dijo...

Qué excelente crónica de la Gran Manzana... qué maravilla ver tanto arte! sí NY es maravilloso en verdad.
Y una pregunta: cual es tu pase mágico?

Belnu dijo...

El pase mágico era prestado, como el carruaje de Cenicienta, Odette! Pero sí, Ny es fantástica