lunes, 12 de abril de 2010

La mujer de la foto

Foto: C. y yo, en Roses, no sé en qué año.

La mujer de la foto se cayó cuando tomaba el sol en la terraza de su casa. Debió de darse cuenta porque le dio tiempo a agarrar un cojín y parar algo el golpe, aunque sus gafas fueron a parar bajo una maceta. Ahora está en la UCi de un hospital. Yo fui a verla precisamente el día de mi cumpleaños. No me pareció casual que precisamente ese día cayera en ese olvido misterioso, esa desconexión que es la embolia. Ella, que guardaba mis rizos cortados de niña, en una vieja adoración que me escandalizaba y tardé mucho en comprender. También ella había tenido una infancia violenta y eso la condicionó. Pero me salvó, a su manera fragmentada y extraña, como pudo, como supo, así que eso le debo.

Seguí un impulso e hice una larguísima excursión en metro. Patricia Highsmith, como buena pragmática americana, daba ese consejo para el bloqueo, decía: haga un viaje y, si no tiene dinero, coja un autobús o un metro a un barrio desconocido o poco habitual. Yo no estaba bloqueada. Es más, al saber la noticia que me devolvía directamente a mi infancia, me puse a escribir este post y me di cuenta de que estaba escribiendo algo de la novela, así que rescaté el texto y me lo llevé de aquí.

C. me reconoció y me sonreía, intentaba hablar, balbuceando, y hacía gestos de desaliento y leve impotencia. A veces me entendía, otras se perdía en las profundidades y repliegues del cerebro semidesconectado. Le dije que había hecho una cosa bien y era escoger a ese hombre que la quiere tanto, y ella sonreía con un gesto de niña y me apretaba la mano. Mientras estaba allí, me llamaban para felicitarme y tuve incluso una llamada tan exótica y ajena que me rescató por completo, así que salí del hospital pensando que por suerte el mundo era sureralista y no me abandonaba nunca su ambivalencia tragicómica. Era extraño verla enmudecida a ella, tan habladora y fabuladora, siempre cargada con su intensa combinación de insight, obsesión de lo que fue y una contradictoria dualidad de resignación cristiana y memoria judía.

Al volver, en facebook tenía una lluvia de felicitaciones, con un misterioso visitante de un pasado no tan remoto que se extrañó de que yo no le reconociera. Y de hecho, mientras andaba por la calle pensé: ¿Quién puede empeñarse en escribir en catalán con esa endiablada ortografía, y al mismo tiempo, atinadamente o trasluciendo algo potente? Y me pregunté si podía ser precisamente el que era, un cineasta al que no he vuelto a ver en treinta años. No sé si volveré a verle, pero ya sabiéndolo, me he fijado en la silueta de espaldas que pone como perfil, con una figura de Giacometti al fondo, y sí, como diría mi amigo serbio, "encaja".

Estoy enmarañada en distintos ámbitos, el sábado tengo la conferencia de Visor en Sant Salvador, mañana tengo que entregar un texto urgente para el museo, sigo organizando un cartel que baila y se mueve constantemente, y al mismo tiempo otro trabajo se complica y a veces dudo si se va a pique. Por otra parte, tenía que escribir una reseña comprometida, que implicaba criticar lo que nadie toca, lo que todos defienden, lo que cada vez se consolida más. Pero yo no podía ya no decir lo que pensaba; sólo podía reflejar mi conflicto con el libro, para que los lectores juzguen y tal vez decidan precisamente comprarlo por la pura polémica, por la intensidad que la crítica afilada presta al objeto de discusión. Y tal vez debería haber pensado en la reina de corazones carrolliana y su mandato implacable cayendo sobre mi cabeza. Así son las cosas. Por cierto que mi amiga americana me dice que le ha entusiasmado la Alice de Tim Burton; así que iré a verla, pese a todo. G. ha venido un momento: ha aprobado el examen de conducir y estaba exultante. Luego se ha ido precisamente al estreno de esa Alicia timburtoniana y me ha mandado un sms entusiasmado, hablando del gato de Cheshire.

No sé cuándo podré escribir más, ni poner más links... Hoy no me he levantado del asiento -salvo media hora de frugal colación, pensaba en MB y su frenesí de máquina de escribir- y hasta las 20h, en que he ido por el periódico, unos pomelos y al librero de la calle Berlinès, a recoger el libro de Gil de Biedma editado por A. Jaume (por cierto, el librero estaba rodeado de una orografía libresca de santjordi, incluyendo mis cuentos). Pero estoy contenta, intentando acabar y con la sensación del deber cumplido... aunque sólo pienso en si mañana corregiré a tiempo para poder revisar mis notas y atreverme a entrar en ese archivo poderoso, ese castillo de irás y no volverás que es mi novela.

Me ha hecho ilusión ver que EVM había puesto una frase mía en esa sección titulada, con elegante autoironía Abrazos a Dublinesca ou la Demande d'amour, donde se reúnen frases de críticos del mundo. Hoy una joven poeta me decía que le gustaron mucho mis cuentos. Y me ha llamado mi editor de Crucigrama para hablarme de ellos con entusiasmo y sensibilidad y explicando con detalle su fruición y el por qué de su entusiasmo, con ese feedback interesante que nos permite comprender qué encuentran los otros, qué leen, qué hemos escrito incluso sin saber, sin más proposición que la inconsciente. Su llamada me ha cogido por sorpresa y me ha alegrado el espíritu. Ah, y al oscurecer, una música que me regaló L.O. me ha repuesto de todos mis esfuerzos, una música sacra, maravillosa, que me transportaba al claustro de un monasterio, la Messe de Notre dame de Guillaume de Machot.

10 comentarios:

Icíar dijo...

¡Feliz cumpleaños, Isabel!
Recuerdo a la mujer de la foto. La ví en uno de tus libros. ¡Bendita sea!
Y, enhorabuena por tantas cosas buenas.

Belnu dijo...

Gracias, Icíar! Sí, la puse en La plaza del azufaifo. Me dicen que hoy se ha despertado un poco más...

Eva Huarte dijo...

Como tantas veces, leo y necesito releer tus escritos para empaparme de esa especie de emoción silenciosa que logra alterar mi estado anterior a la lectura. Y como tantas veces me hago preguntas, hoy más íntimas o emocionales si quieres. ¿Aún guarda tus rizos esta bella mujer de esta bella fotografía sujetándote en sus brazos? ¿Por qué "ella tuvo también una infancia violenta"? ¿Ese viaje en metro de desbloqueo que decía Higsmith representa quizá un viaje por las entrañas?
Poco imaginábamos lo que hacías el día de tu cumpleaños mientras te felicitábamos por facebook... y te sigo felicitando y agradeciendo tus escritos y sensibilidad... ahora entiendo quizá, un poco más, la belleza de tus rizos que mantienes vivos.
Gracias Isabel

Belnu dijo...

Gracias, Eva. Es difícil de explicar: yo cuento lo que cuento, reescribo algunas cosas que suceden, les doy una pequeña estructura, me sirven como metáforas, pero no cuento mi vida aquí y por eso no puedo contestar a tus preguntas. Ya sé que es raro, a veces me discuten cosas como lo del lienzo de Turín, a mí, cuandoe escribo, sólo me interesa la parte metafórica, y puedo usar trozos autobiográficos, o trozos de lo que sea, pero no pretendo discutir la realidad, como una vez que hablé de mis manías de desayuno y la gente venía a contarme lo que desayunaba, eso fue gracioso

Ephemeralthing dijo...

Per molts anys Isabel!, felicidades ...

Belnu dijo...

Gràcies! Gracias, Eph. Tuve una alegre celebración, aunque no lo haya contado aquí. Y me rodean preciosos libros y música que me regalaron.

Anónimo dijo...

qué difícil es dar con ese insight. Y a veces, las personas que nos ayudaron en algún momento, no volvemos a verlas.
Yo dí por casualidad con Machaut y sus motetes, bellos todos, te los recomiendo.
Y felicidades..
iluminaciones.

el objeto a dijo...

aja! la novela que sigue insistiendo, "apareciéndote"... interesante que de repente te la encuentres, la recojas y te la lleves a ese lugar donde crece.

Y felicidades a G.!! me alegro que haya aprobado y deje atrás lo siniestro de esos exámenes y autoescuelas,

hoy leyendo el culturas del pasado miércoles leía esa frase que decía que el verbo "remember" tiene el sentido de recordar pero también de remembrar

Belnu dijo...

Ah, Machaut me gusta mucho, buscaré más, Iluminaciones! Y sí, aunque a veces buscamos a esas personas y aparecen, como nuestros antiguos profesores...

Belnu dijo...

sí, es la misma raíz latina de la remembranza... Pero hoy he tenido que interrumpirme cuando iba a hablar de esa novela... aunque tal vez mejor así. A la salida alguien del público que vino a mi tertulia jacaranda y con quien luego hablé un rato -y es un sureño inteligente-, y que me ha dicho que sigue mi blog, me ha aconsejado que escribiera un libro sobre mis relaciones con la escritura, que de eso hablaba hoy y es lo que más le interesa de este blog