sábado, 3 de abril de 2010

Una celebración

Foto: I.N. Ventana secreta, 2010
Anoche acabé de leer Dublinesca, de EVM. Leerla ha sido una celebración. Durante todo el tiempo no podía evitar recordar esos momentos en los que un escritor encuentra mágicamente una estructura, un vehículo para contar lo que quiere, momentos que suelen seguir a la dificultad, la imposibilidad aparente, el forcejeo, el agotamiento o la renuncia, y de pronto, como cuando Jean Rhys intentaba en vano escribir en su novela Ancho mar... una ficción sobre su infancia caribeña despojándose de la autocompasión y no lograba avanzar, y se puso a escribir poemas, para evitar la tensión excesiva, y le salió uno con la voz de su personaje, Rochester, que al principio vierte directamente a la novela y luego acaba transformando en prosa. Y ese poema le da la clave: la parte más dura del sufrimiento de su protagonista, Antoinette, la contará justamente el perpetrador; así no habrá autocompasión. Y ya está, con esa estructura de varias voces se levanta Ancho mar de los Sargazos, donde no será sólo su infancia, ni sólo la crueldad del mundo, la perspectiva de las colonias y la perspectiva de las mujeres en un mundo de hombres, la belleza unida al dolor y la soledad tremenda, pues, como decía ese refrán alemán que citaba Soseki, no hay puente tan largo que lleve de una mente a otra, en un prodigio de novela que relee lo victoriano y lo transforma en clave moderna. O lo que cuenta A. Delbanco de Melville y su Moby Dick, el momento en que el escritor cree haber acabado su novela y mientras corrige, y llega a un descubrimiento -y cito (con perdón) mi reseña de La Vanguardia-: "todas las influencias –Hamlet, Yago y Lear de Shakespeare, Frankenstein de Mary Shelley, La Eneida, Milton…—, unidas a sus visiones de América y su experiencia vital, confluyen (de pronto) prodigiosamente en esa novela que creía acabada y que transforma en una masa químicamente nueva, y su Ahab, prefiguración de Hitler contra los judíos o de Bush contra Osama o Sadam, deviene la esencia del fanatismo totalitario, y el Pequod es la loca nave de Norteamérica y los 30 tripulantes son los 30 Estados de la Unión en 1850, y cada metáfora y la propia fonética multiplican el poder de su historia." Yo creo que EVM ha logrado en Dublinesca ese estado de gracia, ha descubierto una estructura que le ha permitido integrarlo todo, lo cotidiano y lo soñado, lo leído y lo sufrido, pero también y sobre todo lo imaginado, con una libertad difícil de encajar en una novela, y siempre de una forma paródica. Es ese personaje, ese editor literario, pero editor retirado, que le permite metaforizar, con la imagen japonesa del hikikomori, la locura que es escribir, el aislamiento y la obsesión del escritor (pero sesgadamente), la tentación que esa ventana de Internet es para los escritores (excepto Marías y los que aún utilizan el lápiz), la sustitución del mundo o de la vida por la literatura. Y ese editor, que no sabe quién es, porque se ha enmascarado con su catálogo, con las voces de otros, que sólo viaja para mantener la ficción de su pasado ante sus padres, a quien su mujer mira con desconfianza, que ignora el genio de su infancia (excepto la escena en el patio barcelonés transplantado a NY) se contempla en el espejo psicótico del West End de ese Spider derrotado por la presencia del pasado en el presente... Ese editor (incapaz de ejercer su papel paterno con los autores) también habla de la locura literaria de un lector o un écrivain manqué, pero a la vez habla de la mezquindad de ese oficio (y esto suena distinto en un país donde no existe control sobre el número de ventas de los libros, y los autores tienen que aceptar lo que quiera decirles el editor que ha impreso y vendido, a diferencia de lo que ocurre en Francia, Italia, Gran Bretaña o Alemania), y de su grandeza perdida en un mundo mercantil, y le permite citar y envolverse en las voces de esos otros autores, apropiándoselos vital y profesionalmente. Y cómo esas citas o esas frases de los otros van resucitando y repitiéndose y adquiriendo otros sentidos a través de la narración, convirtiéndose en una respiración de la acción, en sus escalones... Y la presencia de esos fantasmas familiares que se agolpan en medio de las meditaciones lúcidas e hilarantes en casa de sus padres... O esos sueños que lo condicionan todo y obligan casi a repetir algo en la realidad. O los escenarios de esas ciudades, Barcelona (donde el personaje se dibuja con más precisión y humor), Dublín (en pleno Bloomsday) y la medio recordada Nueva York (con ese poeta irlandés borracho que reniega de Inglaterra y muere en el Chelsea), que envuelven intensamente. Y la fuerte contemporaneidad, el humor, la ironía, la autoburla, la caricatura de todo no ocultan sino que sirven de marco a ese fin de la era de Gutenberg, con Joyce en el centro, cuyo funeral organiza el ex editor en Dublín. Y esa búsqueda de la vida aburrida y sin alcohol, de la sobriedad tranquila que agudiza la percepción, de la alegría del pensamiento de la que hablaba Proust cuando su personaje aún era demasiado joven para entenderla y disfrutarla, y el miedo de volver a esa otra vida pesadamente alcohólica casi sólo por la fuerza de lo social. Y las crisis vitales y de relación y la vejez y los fantasmas familiares y la proximidad de la muerte siempre hábilmente entrelazada, gracias a su poética singular, de azares y coincidencias misteriosas, con la literatura. Una suerte leerla.
Había llegado tarde y después de leerla me dormí y soñé agitadamente, aunque sólo he pescado la cola de ese sueño, donde yo volvía de un barrio montañoso de la ciudad, bajando locamente por barrancos y torrentes. Le preguntaba a alguien por unas escaleras mecánicas y me decían: "Sí hay, pero hasta las 14h, nada", yo miraba el reloj, eran las 12 y decidía seguir el descenso entre saltos y carreras. Pero mi bolso se quedaba colgado en unos hierros (motivo ya muy repetido y significante para mí) mientras esquivaba un torrente y al darme cuenta y volver, los ladrones se habían repartido el contenido, y yo lloriqueaba bromeando y ellos me lo iban devolviendo todo, cada uno tenía una cosa y todos acabábamos riéndonos mientras yo reiniciaba mi retorno, dejándoles atrás. Esta mañana he visto un fragmento de programa en Arte tv, Le secret des nuages, donde unos científicos hablaban con extrañeza de cuánto les había costado publicar los resultados de una investigación que muestra cómo la cobertura de nubes (y por tanto se habla de la influencia del Sol, de la Vía Láctea y de que el clima de la Tierra está conectado al universo) influye en el calentamiento global y cómo todo esto se interrelaciona con las causas humanas del cambio climático. Y ahora que al fin han publicado ese estudio en la revista de la Royal Society, otro científico explica que la necesidad de estudiar el fenómeno del cambio climático para comprenderlo y poder abordarlo mejor choca contra un muro de censura y hay muchos estudios científicos importantes que no se publican sólo porque políticamente no conviene a quienes mandan. Y sin embargo la pasión de esos científicos que piensan en el universo es contagiosa y esperanzadora para mí...
Y ahora me voy de este espacio, para aprovechar el silencio maravilloso de este sábado... Dos recomendaciones han despertado mi curiosidad lectora con cierta urgencia; el artículo de Mercedes Monmany en el ABC Literario sobre el sebaldiano El daño oculto de James Sterne y el post de Le clavier cannibale del influyente traductor francés Claro sobre el proustiano Les effondrés de Mathieu Larnaudie.

21 comentarios:

Francis Black dijo...

Las citas en V-M me hacen gracia, las de Vok especialmente. Hay bastante humor en el libro ,¿ verdad ?

Belnu dijo...

Sí, el punto de vista es humorístico, es paródico, cervantino y contemporáneo. Todo está lleno de ironía y a veces sueltas la carcajada y otras domina lo melancólico

Ephemeralthing dijo...

francis: ¿el personaje de la chaqueta Nerhu azul no serás tu?

Belnu dijo...

Eph: yo también lo pensé

Ephemeralthing dijo...

...jajajajj, ..., después de "Algunos hombres" por fin otra novela cien por cien barcelonesa (perdón por el "peloteo"). Estoy en la página 120, no sé todavía como "acabará" el personaje de la chaqueta nerhu y por supuesto en qué va a consistir eso del "salto inglés". Expectante estoy mientras tranquilamente leo.

Bel M. dijo...

Y tu reseña, luminosa, comparte el estado de gracia que dices ha logrado Vila Matas. Aunque te lo había dicho, quería repetirlo aquí.

el objeto a dijo...

me gusta cómo explicas la libertad conquistada por un lado y encontrada, por otro, a través de esa clave de la estructura por VM. Cómo alineas la experiencia propia, con el deseo de decir, la capacidad para imaginarse y finalmente el humor (que permite el último detachement...)
ayer por la noche escuchaba una de esas charlas de TED un científico hablando de lo peligroso que es separar la ciencia (los hechos) de los valores humanos, y me gustó cómo él "luchaba" por poner algo de luz sobre lo que tantos necesitan que permanezca oscuro...
es cortito, todas las charlas han de ser menos de 6 min!
http://www.ted.com/talks/sam_harris_science_can_show_what_s_right.html

Belnu dijo...

Es una suerte de lectura, Eph, verás cómo vale la pena todo, yo suelo doblar las páginas donde encuentro algo a lo que me gustaría volver y mi ejemplar de Dublinesca se ha quedado lleno de páginas dobladas (¡gracias por el elogio comparativo! la hormiga de Figueres abrumada) Las ciudades ahí son personajes claves, está claro...

Belnu dijo...

Y gracias a ti también, Bel M., me ha hecho ilusión verla en la web de EVM, entre cien mil otras, hispánicas y francesas, y las que vendrán cuando se publique ailleurs

Ephemeralthing dijo...

Hasta la página 120, de momento he ido doblando la 62, la 68 y la 71. Veo que la 68 la elige también V-M para leerla en el video promocional.

Belnu dijo...

También yo marqué la 71! Pero a partir de la 106 tengo muchas más marcadas y a medida que avanza el libro el ritmo de pliegues se hace ya seguidísimo, Eph!

Qualunque dijo...

Vaya, yo también tengo todo el libro doblado, y coincidimos en la 68, 71...

Si, las ciudades, los lugares en general, son protagonistas recurrentes en sus libros, bien podría colgar un mapa vilamatiano en su web...

En la presentación en Madrid no dejó claro si será una 'trilogía' o no...

Belnu dijo...

Gracias, Objeto a! Voy a ver si escucho ese link, que suena necesario como para difundirlo con megáfono!

Belnu dijo...

Qualunque, veo que todos lo leemos! Esto es casi un grupo de lectura vila-matiano!

Belnu dijo...

Objeto a: Me ha gustado Sam Harris (en TED) y su forma de hablar del velo de las mujeres, del castigo corporal en las escuelas americanas (por motivos religiosos) o de la hipercosificación de la imagen femenina en los media, etc. No es corto, pero se resiste bien

Francis Black dijo...

Belnu & Eph
Soy muy graciosos aunque creía lectores más atentos, en ningún momento se describe al personaje de la chaqueta Nerhu como : "Un joven atractivo" , por lo que queda descartado que sea yo.

Belnu dijo...

Ja ja, Francis, pero hay que sacrificar algunos aspectos reales para que encajen en la ficción!

DanteBertini dijo...

Vila Matas debería contratarte como difusora de su obra,
¡vaya panegírico!
Yo nunca termino sus libros, si bien reconozco que tienen mucha miga literaria.

Belnu dijo...

Ja ja, Dante, me temo que no me necesita. Si vas a su web verás que ya han salido tropezientas críticas de todas partes y las que vendrán. Pero yo lo he pasado muy bien con esta novela, me parece muy buena. Hace días que la leí y los ecos persisten.

Anónimo dijo...

Es verdad que leyendo a un escritor o a cualquier otra persona que escriba, no existan puentes, aunque existen otros medios, tanto o más inexplicables, como por ejemplo leyendo un soneto de Shakespeare, hoy día.
iluminaciones.

Belnu dijo...

Efectivamente, la literatura tiende esos puentes misteriosos y emociona por eso leer a Shakespeare o a Horacio o a Rois de Corella o Virgilio y establecer ese contacto casi mediúmnico e inmediato