sábado, 21 de noviembre de 2009

Lectores sabatinos

Foto: I.N. Árboles y farolas en la Place des Vosges, París, 2009
Antes que nada, guarden una fecha en sus agendas aquellos que sientan alguna atracción o interés por mis cuentos: viernes 11 de diciembre en La Central de la calle Mallorca. Sé que el viernes es un mal día para quienes huyen al campo, pero la Navidad se nos echa encima y yo no quiero esperar más. Lo anunciaré mejor cuando sepa más, cuando tengamos invitación.
Y mientras empiezo a recibir noticias de algunos lectores de excepción, que ya han leído mis cuentos y para mí, impaciente de esa circulación y ese feedback que nos permite seguir escribiendo y adentrarnos en otros proyectos, es una felicidad. Todo aún saliendo de mi constipado, de la resaca que me produjo la reunión en la Conselleria Territorial de la Generalitat y la condena de nuestros lledoners, de nuestra hermosa plaza, e inmersa también en la parte de fragilidad interrogativa de las reacciones de unos y otros, con una necesidad de defenderlos en un acto ritual para poder capear lo que venga y alejarme hacia mis otros dos libros.
Uno de esos lectores es además personaje de mis cuentos, pues quise dibujarlo como otros me habían dibujado a mí. En su primera lectura rápida (me anuncia que hará otra, más crítica), me ha mandado un mensaje que empieza con una cita musical: Maldigo los detergentes, maldigo la lavadora que borraron de mi cama las manchas de tu persona. (Mártires del compás) y sigue así (hay alusiones que sólo entenderán los que lo hayan leído, naturalmente, pero se refiere al cuento "Hombres con los que no me he casado", en homenaje a una pieza y poema de Dorothy Parker que yo traduje):
Compré tu libro el jueves en La Central y lo leí de un tirón en tres trayectos de tren. En el último, pasaba por Ocata cuando la nombras en el Iibro, ¡qué coincidencias maravillosas nos depara la Renfe! Por cierto, han cambiado a la locutora de voz sedosa y sugerente. Ahora Ocata es una más, tuvo su momento de gloria, pero parece que alguien habrá decidido que no conviene excitar a la gente cuando va o vuelve del trabajo. Me decepcionó saber que no estábamos casados, y espero no estarlo con otra. Pero, quién sabe, hay tantos libros por ahí que no he leído ni leeré. A lo mejor estoy felizmente casado, y yo sigo aquí frente al mar "solo, desamparado, ciego sin lumbre en cárcel tenebrosa". En fin, que dejé a mi novia y mi apartamento de Barcelona, y mi salón de lectura principal vuelve a ser el tren y las estaciones.
Ha sido un placer extraordinario leer tus cuentos -¿cuentos?- optimistas, lúdicos y lúcidos, frescos (recién hechos, ligeros, desvergonzados...). La cita inicial de Nabokov, todo escritor es un gran embaucador, creo que le da el tono justo al libro (como la pistola de agua en la primera escena de Charada). Las propias palabras de Nabokov son un gran engaño, no podía ser de otra manera. En el fondo qué más da que un libro sea ficción o realidad, es literatura. Desde luego, al final, un libro se acaba convirtiendo en algo real, un objeto, que acabará formando parte de nuestra vida, de nuestra experiencia, de nuestro cuerpo como una loncha de buen jabugo. Bueno, me pierdo. Me ha gustado volver a la época que describes, reconocerla y reconocer a algunos de su personajes, y mirarla de nuevo con tus ojos y tu sensibilidad, y tu ironía. Incluso creo que me he reconocido, en la realidad y en la ficción. Y me emocionó cerrar el libro, con el regusto que deja en la boca el útimo trago de un buen vino.
En realidad, sólo quería felicitarte por la publicación del libro, al que le deseo un gran éxito.
Un beso.
JC A mí su comentario me ha alegrado la mañana, tanto como ayer me alegró saber que Carles Hac Mor presentará mis cuentos junto con Álvaro de la Rica, que me lo ha ofrecido hoy, y que tenemos un espacio el viernes 11 en La Central de la calle Mallorca. Y es que yo sigo alternando mi urgencia de presentar ese libro, con la felicidad de que ya esté ahí y la aprensión por la acogida y las reacciones. Y es que siempre hay reacciones inesperadas, ya lo he dicho aquí, incluso en aquellos a los que creemos homenajear en un dibujo, y no sabemos qué les llegará y qué imaginarán. Ni tampoco sabemos si se confundirán y enfurecerán con nosotros por razones que no podemos ni imaginar... o si comprenderá que es sólo una forma de dibujar, y que está hecha con todo el afecto literario.
Yo sigo maravillándome lentamente con los cuadernos de Henry James y los entresijos de su manera de escribir, y a ratos vuelvo al escritor japonés Natsume Soseki, y de vez en cuando a las novelas de amigos y a Cernuda y a Vinyoli, que siempre me reparan. Pero hoy, en mitad de la noche me ha despertado un dolor hondo y agudo, un dolor de alguna muela y sobresaltada, me he sentado en la cama y he pensado: "¿Y ahora qué hago? Porque esto es serio..." Pero luego, con mi remedio homeopático ha desaparecido mágicamente, aunque el lunes tendré que volver a ese lugar que tanto me desagrada y abrir la boca bajo esos focos.
Anoche cené con unos amigos y nos reímos hasta las lágrimas: el tema del malade imaginaire estuvo flotando todo el tiempo en la mesa, no sólo porque uno de los comensales se enfrentaba a una pequeña intervención y eso agitaba sus fantasmas e inquietudes -y por qué no, sus metáforas internas-, y nos hizo partícipes de su rápido proceso de digestión de la idea con su particular humor surreal y excéntrico, sino también porque todos conocemos esos temores y abrigamos en mayor o menor medida el temor no sólo a la muerte sino también a nuestra vulnerabilidad frente a los temibles laboratorios farmacéuticos y a las servidumbres y deshumanización de los hospitales. Y además contábamos con Tigridia, que es médica y conoce bien su oficio, y puede explicarse. Yo recordé que Tigridia me había contado, muchos años atrás, que su profesor de cirugía les solía decir: La carn és com el tomàquet. primer punxar, després tallar. Y a mí esa frase se me quedó grabada intensamente, tanto que cada vez que corto un tomate, pienso en el cuerpo humano y la cirugía. También recordé a un joven médico vasco hipocondríaco cuyo saber se había convertido en su mayor enemigo e imaginaba que le acosaban las más raras enfermedades... Pero hubo otros temas y la cena parecía dominada por el antiguo gas hilarante. Lo cual no impidió esa irrupción del dolor dental en medio de mi metafísica noche...
Continuaré, continuaré...

11 comentarios:

Francis Black dijo...

Estoy de acuerdo en que la cita de Navokov da el tono, a mi me parece una puerta al libro, te mete dentro, el interrogante en cuentos esta bien visto, es un libro difícil de dejar de leer, un cuento te lleva a otro, creo que muchos lectores lo leerán en una o dos sentadas, aunque luego puedas volverlos a leer de forma individual. Los paisajes donde transcurre la acción también me parecen muy importantes.

Belnu dijo...

Oh gracias, Francis! Justamente estaba pensando: a ver si se anima Francis a decir lo que encontró en "Algunos hombres... y otras mujeres". Y sí, para mí también son importantes esos paisajes, a veces personajes también en las historias

Bel M. dijo...

Ahora soy yo la que dice: quelle merveille!
Ya me parecía que todo saldría bien, verás que irá más que bien. Naturalmente, tomo nota del día. Y las críticas, por ahora, son espléndidas.
Abrazos, Belnu.

Belnu dijo...

Gracias, Bel M.! Me voy corriendo, pero sí, hace ilusión, aunque sea una ilusión nerviosa

Icíar dijo...

Sí, yo creo también que algo de embaucador tiene el escritor. Me gusta también para los de vuestra casta, lo que decía Karen Blixen de sí misma, que creo que vale para vosotros también: pertenezco a una antigua, vaga, salvaje e inútil tribu.... soy una narradora de historias.

El adjetivo inútil, no es porque sea inútil, sino por esa necesidad obligada que tenemos de ganarnos la vida. Si lo consigues, como creo que cada vez estás más cerca, ya sería perfecto.

En fin, me alegro de corazón.

¿Soseki? vaya¡ En mi rigidez, me gusta escucharlo por lo que sabe, pero ese exceso de ego que impregna sus libros me impiden leerle como escritor.

Belnu dijo...

Icíar, ¿hablamos del mismo Natsune Soseki? Tú has leído Kusamakura? Exceso de ego? No comprendo nada... Si es todo sensibilidad... Seguro que hablamos del mismo?
Sí, sí, ya hablaremos de la inutilidad y la literatura, me voy volando, pero seguiremos! Y gracias por acercarme a Karen Blixen

Icíar dijo...

Ay¡ menos mal¡ me refería a Soseki, el último libro de Sánchez Dragó.

Miraré al que tu te referías, que en mi incultura no conocía, como es muy normal.

Belnu dijo...

No, Icíar, casi nadie lo conoce aún por estos lares! Ya decía yo...

Stalker dijo...

Si me es posible estaré allí el día 11, Isabel...

abrazos

Belnu dijo...

Oh, qué ilusión, Stalker, ojalá que sí pueda ser.

Anónimo dijo...

Si no ocurre nada, prefiero encontrarme con algunos hombres y, sobre todo, con otras mujeres que no tengo cerca el viernes 11 de diciembre, en la Central de Barcelona.
De momento la portada de tu libro me parece un pleno acierto. Y estoy seguro de no ser el primero -ni el último- en decirtelo
A.G.