jueves, 20 de noviembre de 2008

Hace sol

Foto: Bonfils, Beduinas, 1860
En mi sueño tenía una entrevista con Dios, que era un político con un mandato definido, pero mientras el despertador sonaba intermitente (opción snooze) yo decidía no ir. Me he reído al despertarme. Mi memoria de los sueños o más bien mi censura me permite recordar últimamente el último sueño de la noche, lo que sueño cuando suena el despertador. O bien integro su sonido y lo decoro. El otro día soñaba que llamaban al teléfono y la puerta al mismo tiempo y yo no acudía: sólo era el despertador.
Ya tengo diagnóstico para mi pobre brazo: el nombre es feo, pero parece que tranquiliza saber en qué consiste, aunque sea difícil de eliminar. Epicondilitis o codo de tenista (ironía para mí, que nunca me interesé por el tenis! De pequeña, un médico me dijo que mejor me abstuviera de cualquier deporte desequilibrador de un lado. Eso me sirvió para que mi padre no insistiera. Tampoco a mí me atraía...). Veremos si los posibles tratamientos ortodoxos funcionan mejor que los alternativos o si tengo que dejar de escribir este blog y usar un programa de dictado (demasiado caro) para mis escritos. De momento intento apoyar el codo en la mesa...
Los días se escapan. La actividad social sigue siendo excesiva. Las pequeñas cosas pendientes, también. Y hoy me espera la horrible silla del dentista, que nunca me depara nada bueno. Qué desastre. Ayer me llamaron para ofrecerme un seguro de defunción: era la primera vez. Supongo que a partir de ahora empezarán a llamar todas las compañías: es la vejez.
Los pintores han pintado la puerta de mi casa. Se han ido volviendo educados y amables desde nuestros primeros encontronazos. Ahora la puerta se adhiere al marco y hay que forzarla descortésmente para abrir o cerrar. He descubierto que el olor a pintura más directo no me trae recuerdos; es el olor que queda al secarse, más vago y diseminado, el que me devuelve a mi primera llegada a Barcelona, a los 5 años. A aquella ciudad que ya no existe. Sigo en busca de imágenes para mi libro, pero el tiempo se desvanece, se licúa, se evapora...
Anteayer el jardinero sabio Joan Bordas nos insistió en que si construyen en la parte baja de la parcela del azufaifo el árbol morirá de todas todas. Así que habrá que seguir la batalla. Y yo la sigo. El lunes tuvimos una entrevista, veremos en qué queda todo...
Leo y preparo mi conferencia de Isabelle Eberhardt. Me encantó el texto que le dedica Michel Tournier. Ayer me llegó la edición de The Tenants de Malamud con prólogo de Aleksandar Hemon. También me ha llegado la bio de Isabelle Eberhardt de Edmonde-Charles Roux, un libraco de poche que no pesa, y que me llevaré al dentista. No sé si continuaré aquí, ni cuándo... habría que hacer unas ofrendas a los dioses griegos por mi brazo.

12 comentarios:

J. dijo...

Espero que esto no signifique un adiós prematuro. Tus lectores nos quedaríamos como durmientes sin sueño (y ya puestos, sin despertador)
Cuídate

zbelnu dijo...

Gracias, J, on verra bien

montseberges dijo...

Nenamaca, que serions-nous sans toi? el teu blog és un raig de llum, cada dia diferent i a la vegada igual. "rien n'est pareil et pourtant tout est différent". abraçades, cuida't. no triguis.

zbelnu dijo...

Gràcies, MB! Aquest epítet de "nena maca" em recorda un conte que vaig llegir de petita, en castellà, la protagonista es deia Niña Hermosa... sofria moltes vicissituds però és clar, finalment, la veritat i la justícia dominaven... i ella era feliç.

frikosal dijo...

Vaya, me dejas preocupado. En cualquier momento empezarán a llamarme para el asunto de los seguros de entierro, les diré una barbaridad seria y me voy a buscar la perdición. Esta gente, los que idean estas estrategias, con sus estadísticas y sus bases de datos manipulan a las personas como si fueran piedras. Tanto a los pobres comerciales como a los clientes. Son la encarnación misma del mal. Y el estado es tolerante con ellos.

Lo del codo de tenista, me recuerda a mi mismo y también a mi amigo R., hindú, que trabaja siempre con ordenadores. Desde hace dos años tiene unos dolores en las muñecas y lo pasa mal, parece que la fatalidad siempre nos da donde nos duele más. Pero poco a poco R ha ido superándolo, ahora ya sabe que tiene que preocuparse por sus manos, a las que antes no daba importancia. Y que tienen sus propios ciclos y estados, en función de mil cosas.

Seguro que ese programa no será tan caro.. Alguna estrategia se podrá buscar, nada de dejar de escribir. Y a unas malas, unos cuantos incondicionales seguro que te vamos a pasar a máquina las entradas si nos las mandas grabadas.

zbelnu dijo...

Gracias, Friks! Tu comentario me ha animado. Hoy es un día difícil. Siento que estoy expuesta a un mundo incontrolable, pero no sabría ser de otra manera.

zbelnu dijo...

Pero me gusta lo que cuentas de tu amigo hindú. Es verdad lo que dices. Yo también tengo que pensar en cosas que antes daba por sentadas.

el objeto a dijo...

pues yo aquí desde mi palomar en el eixample antes de dormir haré unas ofrendas a los dioses,
por tu brazo
y por que el azufaifo siga teniendo guardianes como vosotros!

hoy me acordaba de ti visitando el catálogo online de esa editorial que me gusta tanto Allia, libritos joya por 6,10€,

y la dentista? meglio esta vez?

zbelnu dijo...

Gracias, objeto a!!! Espero que los dioses te escuchen... yo estoy aquí entre fotos de H y misterios de mundos mucho más locos...

zbelnu dijo...

Y sí, el dentista hoy algo mejor

Anónimo dijo...

Es curioso como los olores nos atraen de esa forma, o nos ahuyentan…o ciertos fragmentos de paisajes, objetos, nos traen recuerdos muy claros sobre algo que casi habíamos olvidado, y que tenemos que anotar para que no se vayan otra vez. Me admiro de tu no desfallecer ante las adversidades. Si encuentro imágenes interesantes de bcn te las mando, por si te sirven.
Y creo que hay aplicaciones baratas y sencillas para ordenador que trabajan al dictado con Microsoft Word. Espero que lo de tu amigo se resuelva para bien, y la cosa no llegue a esos extremos.
iluminaciones.

zbelnu dijo...

Huy, Iluminaciones, a veces también desfallezco. No siempre es fácil compartimentar y que no te invadan las cosas.
Es verdad que el olor nos transporta automáticamente, más rápido que el pensamiento.