Foto: I.N. This morning self-portrait, 2009
La mañana ha empezado con una llamada de la compañía del gas, parece que desde julio de 2007 tenían un problema con mis lecturas pero por alguna razón misteriosa no se molestaron en decírmelo y aunque parece que se han equivocado a su favor y vendrán a revisar el contador, me dicen que de momento les debo 800 euros, y para negociar y que me lo fraccionen sin intereses y vengan a comprobar, he tenido que hablar con diez personas y repetirle a cada una todos mis datos. En diez minutos vendrá un informático, lo cual para mí es inquietante, nunca me gustó que me removieran la (segunda) cabeza (en este caso, el informático es palestino y de confianza). En este estado de cosas, aparte de algunas noticias que tampoco parecen del todo buenas, paso por el cuarto de baño y abro el libro de Edna St Vincent Millay y reencuentro este poema, escrito con nocturnidad, escrito para mí, podríamos decir, admitiendo que el mirlo me esté cantando a mí todos los días y los sauces estiren las ramas para acariciarme el pelo. Y me doy cuenta de hasta qué punto es urgente para mí la poesía y cómo necesito tenerla bien repartida por los rincones de la casa donde paso, a falta de cine. Aquí les dejo con ella, mientras escucho un disco que my American friend me ha mandado por mi cumpleaños (por cierto, he felicitado a mi amigo castizo con un mensaje cantado, todo está en orden... me vuelvo con Zygmunt Baumann hasta que llegue el informático en pocos minutos... ya les contaré, perdonen mi acelerada banalidad de hoy)
What lips my lips have kissed, and where, and why,
I have forgotten, and what arms have lain
Under my head till morning; but the rain
Is full of ghosts tonight, that tap and sigh
Upon the glass and listen for reply,
And in my heart there stirs a quiet pain
For unremembered lads that not again
Will turn to me at midnight with a cry.
Thus in winter stands the lonely tree,
Nor knows what birds have vanished one by one,
Yet knows its boughs more silent than before:
I cannot say what loves have come and gone,
I only know that summer sang in me
A little while, that in me sings no more.

