jueves, 14 de abril de 2011

¿Por dónde empezar?

Foto: I.N., Hayas en el Montseny, 2011
Hace días que no escribo aquí, hace días que trabajo mucho y apenas me queda tiempo para nada, hace días que el efecto restaurador de la luz y los pájaros, lo que me hace volver del mundo oscuro y roto donde he habitado en este horrible invierno, forcejea con momentos de cierto pánico, con mis extrañas madrugadas, con interrogaciones agotadoras. Anteayer comí con JC, que tenía más aire de caballero sureño que nunca y me trajo las completas de Sciascia: no pude resistir la tentación de leer un poco de Gli zii di Sicilia esa noche, qué maravilla, tiempo ginzburgiano, pero con otro aire, me dejó tan asombrada y admirada, yo sólo había leído aquel ensayito precioso sobre la muerte de Raymond Roussel del que ya hablé aquí y que se ha traducido hace poco, pero yo lo leí en una edición preciosa de Sellerio, y sus informes de lectura editoriales, preciosos y también prestados por JC. Pero esto... mamma mia! Dice JC que Sciascia tiene aire de juez de provincias, a mí me encanta ese aspecto tan serio y lo que decía de Pasolini de que estaba de acuerdo con él incluso cuando estaba equivocado (!). JC estaba en plena desconexión bartlebiana radical y llegó a decirme que ya no leía, es decir, que sólo leía en italiano, así que le llevé un librito italiano desconocido, tal vez demasiado contemporáneo, chissà. Es imposible imaginar a JC sin leer, seguramente, su no leer es lo que leemos los demás...
Ayer celebré mi cumpleaños primero con G. y Rufus, en un ritual intenso y alegre, y luego con unos pocos amigos, no más porque algunos no pudieron y porque la casa no permitía (pero me compraré hamacas otra vez y prometo ampliarlo con el buen tiempo), y la comida y el vino eran cortesía de un amigo que quiso regalarme, y estuvimos riéndonos y hablando y celebrando la suerte de que mis amigos descubran afinidades mutuas. Y cuando vuelvo de la calle y abro la puerta de la casa me llegan efluvios levísimos pero salvajes de un ramito diminuto de jacintos blancos.
Y hoy hemos celebrado la República, yo me he acordado una vez más de ese único antepasado ilustre y ético que he tenido para reconciliarme con mis orígenes, don Nicolás Salmerón, que fue presidente de la I República y dimitió por no firmar una pena de muerte.
Y luego, gracias a Rodolfo Häsler, he ido a parar a otra celebración republicana, una lectura poética espléndida (coordinada por Jordi Virallonga), en la Biblioteca Mercè Rodoreda (yo iba contemplando la fealdad construida de ese barrio y la hermosura de los viejos árboles del parque), una lectura de todo un personaje que es Juan Carlos Mestre, rapsoda clásico, sí (allí estaba Stalker, que me advirtió, y también he visto a E.S., que sólo existía en facebook), pero con una potencia y un brillo ético, vitalista, metafórico y muy libre (!) que relumbraban, sobre todo en el hilo largo, preciso e ininterrumpido de sus discursos guerreros, donde todo es inspirado como por una naturaleza generosa, algo que no cesa (El día que me enamoré de ti comenzaba el año del gato/Y las nubes maullaban sobre los tejados), con una extraña capacidad para integrar verdades básicas o humildes y lanzadas con honda a lo lejos, mediante su particular alquimia o mezclándolas con su genialidad poética brutal, como en ese poema que se le ha "ido de las manos", Cavalo morto, dedicado al poema del poeta brasileño Lêdo Ivo, un poema que vivía en el poema del otro y que lo iba convirtiendo todo encabalgándolo fulgurantemente. Así que he salido con ese aire de Villafranca del Bierzo, aire también gamonediano y lleno de poetas, y con grandes deseos de comprarme su Casa roja y la Calima de Lêdo Ivo y ese Bélgica de Chantal Maillard.
Han sido dos celebraciones, la de anoche y la de esta tarde, como conjuros felices de toda la carga triste del mundo y de lo que me ha dolido y aún duele a veces en mis madrugadas, en el duelo que me asalta sin mostrarse, espinosamente camuflado en un cenagal mortuorio, en una mortaja escondida, y otras veces la desolación adopta contornos distintos y puedo ver a M. y sentir el peso de todo lo que nunca pudo ser.
El fin de semana pasado paseé con la Belle Véronique por el jardín de santa Amèlia, con los árboles de Judea en plena floración, y también mantuve algunas conversaciones interesantes, además de leer la Missa Pagesa de Dolors Miquel -me parecía escuchar su voz diciéndola, cómo me maravilló, consoló e hizo reír en un trayecto de autobús, y luego al bajar seguí leyendo mientras andaba hasta casa y una vez arriba me senté junto a Rufus hasta acabarlo, me gusta mucho esa combinación suya de verdad e ironía, de ingenio y desesperación, de autenticidad vital y terrestre y locura poética. Acabé de ordenar al fin las fotos de mi libro de la ciudad y lo entregué al editor, rezando a los dioses griegos para que lleguemos a tiempo de lograr la ayuda prevista. Y mientras la gente se prepara para huir de la ciudad, yo sólo aspiro a tener unos días silenciosos, con el sol y los pájaros y los cuencos tibetanos, para avanzar en mis lentos trabajos de Sísifo, y sobre todo con esa esperanza de la que habla Tarkovsky en la última entrevista que le hicieron (dice que el optimismo es absurdo, pero que la esperanza es inherente al ser humano), porque hoy he vuelto un poco a mi novela y sólo asomarme ya siento esa vieja felicidad esperanzada pese a todo y contra todo, completamente sarinagara... También intenté asomarme a Tomba de Lou, de la poeta canadiense Denise Desautels, luminosamente traducido por Antoni Clapés, preguntándome si podría decir yo algo ahí, si podría enfrentarme ahora a su duelo y a la enfermedad y muerte de Lou o si eso me arrastraría demasiado a pesar del sol y los pájaros y mi novela... Doy vueltas preguntándome sin decidirme. Y quisiera ir a todas las manifestaciones y contagiar de un viejo espíritu de revuelta e indignación por lo que pasa en el mundo y detener esta dirección perversa que llevan las cosas; de ahí ese título leninista, aunque sea con cierta ironía. Y mientras, leo y paseo y escribo, aunque sólo sea en sueños o en trayectos necesarios.
He sentido mucho la muerte repentina de Miguel Martínez-Lage, traductor de lujo, amigo de la reina de la traducció, al que conocí físicamente en el Jurado del Premio Nacional de Traducción hace un año, y antes había hablado por teléfono con él, que había empezado un libro de Cynthia Ozick que acabé por traducir yo. Me parecía excéntrico, inteligente, con esa extraña gran seguridad que tienen unos pocos traductores, a pesar de los pesares, y capaz de tomarse todas las libertades, de hacer las trampas que quisiera... pero con toda su gracia.
Y si queda alguno de ustedes, lectores invisibles, que no se vaya lejos de la ciudad y sea generoso y madrugue y quiera regalar o regalarse un Sinrazones del olvido, yo firmaré en la caseta de la librería La Central a las 11 de la mañana, en Rambla Catalunya esquina Mallorca, y a las 13h en la caseta de Xoroi, en la Rambla de Canaletes.

13 comentarios:

JML dijo...

Felicidades!!! con retraso. Como dice un buen amigo mío: ¡Salud y República!.

Stalker dijo...

Fue una lectura exquisita de Mestre, pocas veces se puede asistir a esa lógica de la diseminación, del verbo estallado que fluye sin freno. Un poeta generoso cuya vibración-con-moción nos quedará como un sabor entre estaciones... Veneno de infiltración lenta, la ternura.

Muy recomendable "La casa roja"...

Por lo demás, cuanta vida había en ti, vibrando también, con-moviendo también; eso fue motivo de alegría,

un abrazo

Belnu dijo...

Gracias, JML! Muy buena frase, claro que sí!

Belnu dijo...

Stalker! Qué bien definida, descrita esa lectura, esa generosidad y esa vibración-con-moción, en efecto. Y gracias por esa mirada tuya también, yo siento la vibración, pero nunca sabemos qué ven los otros, cómo me alegra que me vieras así.

Bel M. dijo...

¡Qué rabia no haber podido estar ni allí, ni en el otro lugar!! Pero tú sabes por qué y yo me siento como Clint Eastwood, sin perdón.
Preciosa entrada. Y coincido con Stalker, también es la impresión que yo tengo de tu presencia.

Dante Bertini dijo...

lamento no haberla homenajeado en su día: estab en la playa de Altafulla, huyendo de la desesperación y el muermo, sin acceso a la red por decisión propia.
Veo que todo ha ido bien y me alegra... ¡Felicidades!

Belnu dijo...

Me encanta esa ociosidad alegre tuya, esas excursiones, yo, que me siento cada vez más amarrada al duro banco y sin ganarme ya las habichuelas... Gracias por la felicitación!

Belnu dijo...

Bel M, he intentado imaginarte disfrazada de Clint Eastwood, pero no puedo! Creo que estás a punto de encontrar la manera, tendremos que cantarte aquello del Any Day I Shall Be Released
http://www.youtube.com/watch?v=XyCn8IC5RpE&feature=fvwrel
que todos han versionado. Yo lo escuchaba en versión de Crhissie Hynde en un coche, cuando me sentía prisionera y lo cantaba a gritos... Ahora soy otra clase de prisionera (del mercado esclavo) pero de aquello me liberé.Y también la canto...

Bel M. dijo...

Gracias!! Lo mismo te digo. Ojalá en un futuro ¡no lejano! podamos cantarla a dúo.

Belnu dijo...

Eso espero, Bel M!

Ephemeralthing dijo...

¿Por dónde empezar?, ... primero, per molts anys!. Mi felicitación y alegría por que puedas celebrar tan a gusto. Queda Sant Jordi.
Gracias por el recuerdo de Pasolini, además de aquí, también tu "copia/pega" en polis lo trae a la mente.

Belnu dijo...

Gracias, Eph! Este año el "per molts anys" significa de verdad para mí, tras las maldiciones y sus "protocolos". Pero algo en mí se despierta ya de la pesadilla y me dice que oponerse tiene siempre ese precio y que lo paradójico volverá a ayudarme, como siempre.
Y sí, ahí está este Sant Jordi de vacaciones, ahí esperaremos que alguien venga a buscar nuestras SINRAZONES.

Belnu dijo...

Ah y sí, Pasolini sigue hablándonos!