viernes, 3 de diciembre de 2010

Noche helada

Foto: I.N., El azufaifo nevado, marzo 2010
Hace mucho frío. Iba andando por la calle helada con un fueguecillo interior, sin saber de dónde venía la luminosidad. En realidad es un momento extraño: me estoy preguntando si abandonar mi novela o deshacer la segunda parte por motivos externos, reducir esa parte o transformarla o metaforizarla, encontrarle otra vía. Si desechara la novela por completo, al menos por el momento, sería la segunda vez en mi vida; me pasó con la primera que escribí, hace ya mucho tiempo, que decidí enterrar cuando estaba terminada y un editor dudaba si publicarla. Entonces me pareció que publicarla añadiría dolor a un territorio ya doloroso y la olvidé, aunque eso me sumió en un lapso de desconcierto y cuando volví a escribir, tiempo después, ya eran cuentos. Supongo que ahora estoy en otro punto, tal vez tenga más recursos para transformarla, o tal vez tenga que dejarla en suspenso por un tiempo. Quién sabe.
Mientras, corrijo las galeradas del ensayo de escritoras y fotógrafas que escribí a cuatro manos con Lydia Oliva y que pronto se publicará en Icaria. Me gusta releerlo, hay algo alegre en poner esas historias en circulación. También estoy acabando de corregir la traducción de un libro maravilloso de Maeve Brennan, que se publicará en Alfabia. Hoy le he leído un fragmento a G., una cita de animales del segundo libro que sale también en el primero, y le ha gustado. Rufus es feliz cuando trabajo en el sofá, cuando corrijo a lápiz las galeradas intenta atrapar el lápiz o apoya la barbilla en mi rodilla. Otra vez me ha llevado a la terraza a ver las tímidas estrellas de ese cielo urbano escarchado y desnudado por el viento frío. Antes he pasado por La Central y he escuchado la última parte de una sugerente doble presentación (La visión abierta, de Victoria Cirlot y El alfabeto simbólico de los animales, de Francesco Zambon), que estaba atiborrada de público, como en la presentación de mi libro balcánico. Yo he encargado el libro de VC sobre Hildegard von Bingen, recomendado por Rodolfo Hässler, que estaba allí (y hemos hablado de los árboles y los políticos arboricidas).
En la calle, un extranjero alto de pelo gris, con aire algo desesperado, me estaba observando con una velada insistencia y ese magnetismo oculto de las miradas me ha hecho volverme y descubrirlo. Son días extraños, atravesados de alarmas y misterios, algunas noticias negras y dificultades, pero yo me siento agradecida y a veces incluso feliz. Dice Pascal Quignard: "Il est possible que les oeuvres d'art soient le fruit des vengeances..." (Es posible que las obras de arte sean fruto de venganzas) y también "Le désir nous affole tous les jours et sa carence nous abandonne aux ombres. Et il est vrai que les ombres sont bleues." (El deseo nos turba todos los días y su carencia nos abandona en las sombras. Y es cierto que las sombras son azules). Leía las páginas de esa editora apasionada y a la vez razonable y ecuánime que fue Diana Athill en su Stet. Por cierto, me reconcilié con Al Alvarez y sus Risky Business. Sólo protestaré por su opinión vital arbitraria de Jean Rhys, contrapartida misógina de su defensa literaria. ¡Pero cómo me gustó hablando de Alice Munro, de Sylvia Plath y Ted Hugues y sus confesiones de jugador de póker! Un compositor me ha pedido que juzgue su proyecto de novela, como trabajo de encargo. Podemos tal vez ayudar a otros aunque estemos extraviados con lo nuestro. Yo le he enviado la mía a un amigo despiadado en quien confío. Aun en el caso de que no esté de acuerdo con él, espero que su criterio me ayude a aclarar lo que quiero hacer. Todo empezó en medio de una noche, me desperté y pensé: "En realidad, ya no quieres escribir esa novela. Voilà tout". Esa idea me revolucionó. Descubrí que algo en mí había cambiado. Hay una parte que quisiera seguir diciendo, pero la otra no. Tal vez no sea todavía el momento. O simplemente tengo que encontrarle otra forma, algo que no convoque a ningún espíritu de los que quisiera estar lejos, algo que no me involucre en un territorio del que ya salí sin darme cuenta.
Anoche, me di cuenta al leer en la presentación de que en mi texto había guiños que casi sólo yo podía entender y eso me hizo sonreír secretamente: me gusta que haya algo secreto y ensimismado que sólo unos pocos o yo misma pueda discernir; también ocurría en mis cuentos. Luego, algo me sentó mal en la cena y hoy me he arrastrado un poco todo el día, aunque he logrado ir al gimnasio alemán y pasear al anochecer, extrañamente vivificada por ese frío. También he dado el visto bueno a una correspondencia mía con la Belle Elaine, que se integrará en un libro de cartas de mujeres escritoras y artistas. Anthony and the Johnsons canta melancólicamente Thank you for your love. Podría mandárselo a quien me hace sentir agradecida, a quien sigue alumbrando ese fueguecillo, a pesar de las asperezas, de la desolladura, de mi travesía del desierto.
Hoy no quería salir, quería encerrarme en mi concha (hace muchísimos años, en mi adolescencia, fui disfrazada de perla en el interior de una gran ostra, en la fiesta del mar del jardín de la antigua Eina; el disfraz era muy bonito, el jardín también y el entorno entonces salvaje y boscoso que lo rodeaba; no tengo ninguna foto de aquello ni creo que exista). En una ecografía, escuché por un momento los sonidos internos de mi cuerpo. Desconcertada, recordé que, hace años, cuando estaba embarazada, esos sonidos me parecían emocionantes, intentaba distinguir al pececillo que nadaba por allí. Esta vez sólo pensé que no quería saber tanto, que no necesitaba esa información, sólo deseé que no se oyera nada extraño... y así fue.
Me pregunto en qué desembocará todo, si venceré a las fuerzas del mal, si podré encontrar otra vía para esa novela, si volveré a una época más fácil y abundante. Entre la estufa y mis pies, Rufus duerme profundamente.

17 comentarios:

Belnu dijo...

He intentado dar paso a un comentario, pero el servidor me lo ha borrado, así que pido disculpas a quien lo mandaba. Era alguien bienintencionado que no había entendido mi entrada y me ha dejado sorprendida; intentaba consolarme de aflicciones que no tengo. Yo no me he preocupado por acabar esa novela (si me propongo acabarla, reformarla o desecharla, seguirá siendo una decisión mía y hay un placer en eso), ni le he puesto fecha, ni tengo presiones editoriales sobre ella, ni creo que todo esto tenga nada que ver con ciclos de la naturaleza.

Francis Black dijo...

El otro día Mendoza y Matute tocaron el tema, a dos niveles, Matute estuvo un montón de años sin publicar y Mendoza habla de cuando se encuentra con problemas que le cuesta resolver y le parece que no los resolverá nunca y eso le pasa con frecuencia.

http://www.tv3.cat/videos/3248950/Ana-Maria-Matute-i-Eduardo-Mendoza

Belnu dijo...

Gracias, Francis. Lo estoy viendo. Lástima que ese programa me recuerda el pretexto que siempre me ha puesto EM para no invitarme a su programa, ni siquiera comentar NINGUNO de mis libros: que yo escribo en castellano y que él tiene un cupo y un contrato. Se ve que esa exclusión sólo vale para mí.

Belnu dijo...

Pero me ha gustado mucgo escucharles hablar de eso. Y eso sí alegra y consuela!

Francis Black dijo...

¿Hay un cupo? Están tontos, ayer en el canal 33 pusieron una peli en castellano y la subtitularon en catalán

Belnu dijo...

Rehago este comentario por tercera vez, Francis.
Sí, por eso me ha hecho gracia oír a Castellet decir que el puente (entre las dos lenguas) está hundido, el puente que él y otros intentaban construir, y que EM dijera que autores como Mendoza y Matute, premiados etc, son un puente. Tal vez es ese es su argumento, los que "son puente" y los que no. Tal vez crean que los grandes premiados o famosos ayudan a extender el valor de la cultura catalana aunque sean escritores en castellano.
Yo he publicado algunas cosas en catalán (3 o 4 plaquettes, conferencias, etc.), esa sería otra forma, más discreta y humilde, de tender puentes. Pero no puedo evitar la sensación de que hay una antipatía personal que les lleva a no hojear siquiera mis libros. Aunque dos contertulios del programa los hayan elogiado puntualmente, en otro medio o en semiprivado.

JML dijo...

Con todas mis novelas y relatos abandonados podría erigir una hermosa Acrópolis, una ruina desgastada por el tiempo. Al igual que te ocurre a tí, yo también aguardo una segunda vida para todo ese material, aunque su resurrección lo deje desfigurado. Si toda nuestra obra abandonada no se entendiera como un simple fracaso, creo que no habría modo más honesto de escribir que mostrarse incompleto...

Espero que encuentres la manera de acabar tu novela. Lo digo por puro egoísmo de lector...

Dante Bertini dijo...

piensa, medita...usted existe, estimada Isabel.

Belnu dijo...

JML: Algunos de mis viejos cuentos desechados han conocido una segunda vida, resurgen porque están en mi cabeza, son viejas obsesiones. A veces no recuerdo siquiera que antes los hubiera intentado abordar y los descubro abriendo carpetas olvidadas. Yo no sé qué pasará en este caso, la verdad es que el interrogante es grande y no sé adónde me llevará, pero ojalá sea fructífero

Belnu dijo...

De momento sí, estimado Bertini!

Anónimo dijo...

Lo cierto es que las heladas Bernhard) bienen bien para almumbrar otras cosas. Ver con algo de claridad en la noche. Y éste tiempo favorece la lectura, la revisión de lo escrito, supongo. a veces hay que abandonar, lo interesante es que siempre se hace por algo nuevo, por otras causas, quién sabe si mejores, o en que las fuerza de verdad nos acompañe, y no flaqueemos demasiado esta vez.
iluminaciones.

Anónimo dijo...

disculpa las erratas, no escribo desde mi pc.

Belnu dijo...

Sí, supongo que´es como dices, Iluminaciones, ojalá lo sea, aunque cuando estás en medio del torbellino es difícil ver, no importa que haya ocurrido otras veces, el vértigo es inevitable!

LongDistanceRunner dijo...

Brindo per aquest teva reconciliació amb l'Al Alvarez. Así las cosas, ja podem, sí, fundar el nostre Risky Club! Adequadíssim en aquests temps que corren. A tal efecte necessitem tres ingredients: foc com aquest que tu dius que sents bategar encara que faci fred; ganes d'escriure i el foreceig intern constant. Esperem doncs, amb pre-entusiasme, mientras ruge turgencia -a veure què passa amb tot aquest text escrit fins al moment-, aquesta publicació amb l'aparell iconogràfic de la Lydia.

Belnu dijo...

Gràcies, Long Distance Runner! Són dies estranys, hi ha marees i forces contràries però ja he decidit que seguiré flotant, passi el que passi, com els ànecs sobre els corrents, amb el foc interior i la protecció del Risky Club!

Stalker dijo...

Belnu:

no tengo ninguna duda de que tu novela fluirá, acabará encontrando su hueco o su lentitud.

¿Me atreveré a pedirte que no existas, que nos des-existamos un poco a ver qué pasa?

Tanta impaciencia por existir, por darse el ser, ha arruinado a Occidente, ya desde su primera metafísica, anclándola en las metáforas "erguidas" de la visibilidad, la luz (inevitable y dañinamente androcéntricas).

Menguar en el ser o caer en un margen de sin-sentido quizá sea bueno para luego lanzarnos mejor y abarcar toda esa vida (también la vida generosa que fluye, creo intuir, en tu novela, aunque a veces duela o paralice),

abrazos

Belnu dijo...

Sí, Stalker, este estado es desconcertante para mí, que me creía tan concreta y aferrada a no sé qué, pero sin darme cuenta entré (no por primera vez) en este deshilachamiento, este no-sentido, este abandono y me ha sorprendido encontrar esa otra luminosidad ahí, la luz negra del norte