martes, 7 de diciembre de 2010

La gripe

Foto: I.N., Nueva York, mayo 2010
Esta mañana, mientras dormitaba, dominada por ese extraño sopor del virus, pensaba en la palabra gripe: creo que viene del francés grippe, y que el verbo gripper significa bloquearse, agarrotarse, pero también sé que prendre quelqu'un en grippe significa cogerle tirria y no puedo evitar pensar en el anglosajón grip agarrar, hacer presa (o agarraderas y manillares). ¿Acaso no era yo presa del virus y del combate de mi organismo por neutralizarlo? ¿Y qué decir de mi bloqueo aquí encerrada? Pero mis pensamientos no podían prolongarse, iba cayendo en el sueño, de donde me rescataban los ruidos, una alarma muy desagradable que nadie parecía detener, algunas bocinas... y luego, el silencio. Un silencio más radical que antes, puesto que la telefónica, ahora con otro nombre peor, para cumplir una tradición perversa originada en un secreto compromiso, o para recordarme la expresión francesa prendre quelqu'un en grippe, me ha dejado sin teléfono. En el último puente que recuerdo, el de la Mercè, estuve ocho días sin línea y sólo me descontarán cuatro euros de la factura, pero nada por el tiempo dedicado a llamarles y el perjuicio indescriptible (llaménlo estrés, indignación, impotencia...) de tener que escuchar sus distintos delirios, ya que cada empleado, tras un ritual de ordenador, botones, dni, nombre y muchos "doña", cuenta una versión distinta, a cual más delirante, y luego piden calificación numérica. En aquella ocasión una empleada llegó a decirme que seguramente mi línea no tenía arreglo, y para convencerme me dijo que en Madrid había cientos de usuarios que no podían tener línea fija. Otro me dijo que era un caso difícil y tardarían semanas en arreglarlo. Todos se basaban en una palabra, que ya no recuerdo, que iba asignada a mi avería, y que interpretaban cada uno a su aire. Y la última me dijo que ese término significaba sólo que había reclamado varias veces y era urgente.
Cuando he recobrado algo de fuerzas he empezado a llamar al 1002 y al 1004 y he comprobado que ningún empleado daba el aviso porque hasta la quinta llamada no había registro de avería. Hasta que me he cansado. Ahora han puesto un contestador que dice que la avería está registrada y están trabajando en ello... Lo malo es que mi móvil falla y cuando intenté cambiarlo por otro, a pesar de la multitud de puntos y ofertas, era imposible. Me ofrecían modelos inexistentes y no logré canjearlo. Además, las tiendas de móviles tienen unas pesadísimas colas que no avanzan, así que abandoné. Debería cambiar de compañía...
Por la tarde he acabado de corregir mi traducción de The Long-Winded Lady y la he mandado a los editores de Alfabia. Creo que lo llamaremos Crónicas de Nueva York. Es un libro precioso y afín, con una mirada sobre la ciudad y sus vicisitudes que no se olvida y espero que lo lean muchos de ustedes, lectores invisibles. Yo misma lo propuse a los editores y ahora escribiré un pequeño prólogo. Es una lástima que los irlandeses estén tan en crisis y no nos hayan concedido la subvención porque a este paso, acabaré como la pobre Maeve Brennan, viviendo en la calle... Y es que en este país, para dedicarse a este sector sin ser "uno de ellos", hay que tener una herencia familiar. Mientras resista me pondré a traducir a Giono... La verdad es que, en navidad, con la visita de Scrooge, yo siempre vuelvo a encarnar el espíritu de La pequeña vendedora de fósforos. Y con la gripe, aún me veo más nítidamente encendiendo mis últimas cerillas con visiones al pie del desnudo azufaifo, mientras los políticos municipales planean de nuevo su destrucción y sus agrimensores visitan ya el terreno...
Después me he armado de valor, me he vestido y he bajado a la farmacia a por más oscilococcinum (por cierto, me ha dicho Tigridia (heredera de Esculapio) que el presidente del Colegio de Médicos ha decidido apoyar la homeopatía en la Universidad). Lo peor ha sido entrar en el supermercado a por pañuelos de papel; no sólo por la fealdad de esa atmósfera cutre y horrible, sino por el frío gélido que me horadaba mis griposos huesos. Las calles estaban iluminadas con esas luces tristes y pueblerinas. ¿Por qué la navidad en este país tiene ese aire tan franquista, con esos cutrevillancicos? Una vez pasé estas fechas en Luxemburgo, acabando mi libro en un amable apartamento prestado y allí la fiesta consistía en conciertos de campanas y mucha música sacra en iglesias románicas. Me ha consolado leer el artículo de EVM en la red. Rufus acaba de salir a la terraza estrellada y se ha sentado en su butaca exterior.
El lunes que viene tengo que presentar otro libro. Y con éste acabo la racha hasta dentro de mucho tiempo. O tendré que presentarlos con atuendo de indigente, en la calle y con una dudosa botella... ¡Qué alegría para mi Jacques le fataliste!
Un compositor, al ver mi estado, me ha mandado los coros de Hildegard von Bingen y las 11.000 vírgenes, para restaurarme, y me ha hecho descubrir primero a Maria Theresa von Paradis y su enigmática historia (aquí interpretada por Jacqueline du Pré).

8 comentarios:

Ephemeralthing dijo...

Entresacado de una página de "The Independent":
"Looking back from our own time, when it seems that every column has to be loaded with hectoring opinion and egotistical preening, Brennan's stylish scrutiny of minor embarrassments and small pleasures is as welcome as a Dry Martini".
Suena refrescante.

Belnu dijo...

Tiene razón. Estoy segura de que te gustará, Eph. Tiene una mirada sobre la ciudad que tú precisamente puedes compartir!

Emma dijo...

Las luces de Navidad- sin que yo haya vivido el franquismo- me parecen tristes y franquistas, como los villancicos y el turrón duro. Tambien es verdad que no me gusta la Navidad. Y todos los años tengo que sufrir ese dolor de cabeza en el sofá rodeada de mi familia.
Sueño con tener valor para poder un día irme a algun sitio bonito, donde no tenga frío ni calor, ni me sienta culpable por no estar con los otros.

Belnu dijo...

Emma: hace años que nunca lo hago, (aunque durante un tiempo las pasé con otra familia que me gustaba más que la mía), en los mejores tiempos me iba a lugares donde no hubiera navidad, como la India, luego descubrí que me bastaba con cruzar la frontera, irme a cualquier sitio para romper el maleficio

Cabo Leeuwin dijo...

Espero que la gripe sea un amante ocasional, y que pronto te libres de él.

Lo malo es que se acerca la navidad y no se tu, pero desde que dejé dormida a la niña que llevo dentro, esta época es un gran agujero negro que dura un suspiro.

Sabes, llevaré 1año en Cabo Leeuwin.

Cuidate y ponte buena YA.

Anne

Belnu dijo...

Es un amante posesivo, Anne... anoche me atacó con inesperada fiebre, la tercera noche! no la esperaba, y todas sus convulsiones... y luego aparezco en la orilla, de madrugada, agotada e insomne...

Francis Black dijo...

Si un día te animas te acompaño a quemar tiendas de telefonía móvil, en dos meses tres móviles con sus bonitos problemas.

Belnu dijo...

Ja ja, Francis! Me alegro, a veces parece que yo sea la única que los sufra... Yo no sé cómo la gente no fabrica bombas caseras, contra los Bancos, las compañías, los políticos, todo lo que nos estafa y asfixia...