lunes, 30 de agosto de 2010

El reino de los gatos

Foto: I.N. Gato en la ventana, Alpes Haute Provence, 2010
G. y yo hemos ido esta mañana a la protectora del Tibidabo. Estábamos a punto de irnos a buscar una gatilla a una masía del Ordal, cuando él me ha propuesto mirar antes en la de aquí. Así que hemos enfilado el camino del tramvia blau y luego por lo pedregoso, para ser recibidos por una orquesta de ladridos impresionante y unas escaleras dignas de Escher: a mí, que llevo dos semanas sin poder utilizarlas, me han descorazonado. Pobres perros enjaulados que pedían ser rescatados... Pero cuando al fin hemos accedido a la parte superior, donde viven los gatos, yo maldecía haber olvidado mi cámara. Quelle merveille! Los gatos andan sueltos por el recinto de sus jardines escalonados, con una especie de bungalows abiertos con literas y camitas, corretean por escaleras y tejados, dormitan dentro y fuera y todo el territorio es el reino de los gatos.
¡Qué espectáculo! Gatos sinuosos, siempre escultóricos y estilizados como bailarines, gatos ovillados, somnolientos y ociosos o caracoleando en escalones y tejados, gatos acicalándose, gatos peleando, gatos despectivos y arrogantes, gatos zalameros y afectuosos, gatos hedonistas, sensuales, hoscos e inasequibles, gatos risueños, orondos, desperezándose y con el único deseo de ser acariciados...
Era muy difícil elegir. Todos los que me gustaban (atigrados o negros) eran salvajes, gatos que no pueden vivir en un piso, o de carácter difícil. Había una que me tenía convencida a pesar de las recomendaciones (yo pensaba: ¡Gilda también era tigresa! Y como dijo el veterinario: "Todo gato lleva un tigre dentro". Tampoco buscaba uno de esos gatos como ositos de peluche, que se dejan hacer todo), era guapa y atigrada y no paraba de acariciarme con esa lengua seca y áspera, abrasiva, de los gatos, hasta que de pronto me ha mordido y eso parecía un signo, dos dientecillos afilados en la mano (la marca ya desapareció).
G. pensaba en su tiempo, en sus exámenes de septiembre. Yo tenía que desbeber urgentemente. Y a la pobre directora le sonaba el móvil a cada minuto. ¡Una locura! Un viejuzo con muletas y un pie muy corto sobre un zapato gigante andaba peligrosamente por allí, buscando un gato determinado, siempre a punto de atropellar a varios gatos o de caer sobre ellos.
Había gatos negros, blanquinegros, romanos, rubios, pelirrojos, grises, tricolores, pero era tan complicado. Algunos salían huyendo, otros nos perseguían, otros nos miraban lastimeros, con esas mudas peticiones de ser secuestrados. Pero no siempre coincide el deseo ni las limitaciones: yo no tengo jardín y no conduzco, quería una sola gata pequeña y ya tuve un siamés y un gato rubio pelirrojo...
Cada vez que yo preguntaba: ¿Y éste? Me decía la responsable: "Éste es un salvajito... o Ésta es una salvajita..." O también: "Este gato siempre ha vivido en jardines, no puede vivir sin jardín" (Cómo le comprendo... En realidad, yo tampoco sé vivir sin jardín).
Al fin hemos elegido una gatita pequeña, gris y blanca, que nos seguía prudentemente, sin dejar de vigilar las zarpas de algunos gatazos. G. enseguida lo ha dicho: "Tú sigue, ella vendrá detrás..." No era la gata que yo imaginaba, y la belleza para mí es importante, pero no le faltaba gracia, aparte de esas patas huesudas y grandotas de bambi que tienen todos los cachorrillos. Lástima de cámara, ni siquiera la he retratado con el móvil. Era todo tan extraño... Tantos y tantos mininos y tantas escaleras... Y una zona de suelo peligrosamente deslizante... Y por otra parte, G. y yo nos hemos quedado prendados de un gatazo gordo, atigrado, enorme, que sonreía como el gato de Cheshire y sólo quería que le acariciáramos la barriga. "Éste es un amor", decían las dos cuidadoras.
"¿Y llevarnos los dos?", me ha preguntado G. Pero yo no sé si podría coger en brazos al gatazo... "A ése habrá que llevarle en carretilla", ha dicho L. al contárselo. ¡Y qué bien quedaría en una carretilla! Su majestad felina la convertiría en una lujosa carroza de cuento. Lo cierto es que, juntos, el gatazo y la pequeña gris y blanca serían una extraña pareja. Ahora nos toca esperar los 4 o 5 días de aislamiento, análisis y cura de la gata blanca y gris y que nos certifiquen que está lista para la adopción. "Si no nos dan a la blanca y gris, nos llevamos al gatazo", le he dicho a G. en un arrebato. Y ahora, Dans ma cervelle se promène...
Mi reseña de Maupassant en La Vanguardia Cultura/s

23 comentarios:

frikosal dijo...

Felicidades, que preciosa historia !!
¿Ya se sabe como se llama?
Cuando vayas a buscarla llévate la cámara, casi me dan ganas a ir a ver ese reino de gatos.

Belnu dijo...

Gracias, Friks! Sí que me la llevaré, aunque no daré a basto, hay unos trescientos, todos con sus poses, libres aunque sean cautivos! Y hay algunos que pasean incluso entre las jaulas de los perros, no sé con qué salvoconductos...

Belnu dijo...

No, hemos empezado a hablar de nombres y parecíamos incompatibles, además no sé qué le ha dado a G con los nombres vascos (al fin y al cabo, él tiene apellido vasco), y sólo había uno en el que coincidíamos, pero aún no sé, es pronto, si nos la dan, si la veo aquí... decidiremos

Emma dijo...

Es cierto eso que decia el veterinario de que cada gato lleva un tigre dentro. Yo no puedo tener una gatita porque vivo sola y solitaria y no se a donde ire, ahora que lo pienso yo misma soy bastante gatuna, una gata con una humana dentro... ja, una de mis fantasias.
La mujer pantera.
Suerte con la gatita Isabel.

Anónimo dijo...

ohhhhh !!!! isabel que gusto que hayas ido a mirar gatitos y gatazossss, porque será que a los grandes ya no los quiere nadie??? será como a las personas. que pena. la historia es preciosa.

Belnu dijo...

Gracias, Anónimo!

Ephemeralthing dijo...

... se promène, se promène, ... qué emocionante cuento sobre la ilusión has escrito hoy, esa historia alegra a cualquiera!. Gracias Bel

Belnu dijo...

Oh gracias, Eph, me alegra que te guste, es verdad que trata de la ilusión, y de la esperanza de los gatos, libres aun cautivos!

Luis Vea García dijo...

Felicidades por tu elección y esa historia de amor gatuno reiniciada. Dinos si finalmente ese gato Garfield acaba también contigo.

Belnu dijo...

Gracias, Luis! G. sigue presionando a favor del gatazo, en efecto, creo que es culpa de tanto leer Garfield y también de Simon's Cat... Allí le llamaban "el cojín" o el "almohadón"...

Belnu dijo...

Gracias, Luis! G. sigue presionando a favor del gatazo, en efecto, creo que es culpa de tanto leer Garfield y también de Simon's Cat... Allí le llamaban "el cojín" o el "almohadón"...

Anónimo dijo...

Yo también me paseé por la protectora del Tibidabo en busca de un gatito o gatita y lo tuve tan pero tan difícil! Finalmente me decidí por una gatita atigrada de gran belleza y con dos añitos!!

Suerte y que te mejores de tu lesión!

Kathy

Belnu dijo...

Gracias, Kathy! Creo que al final nos quedaremos los dos gatos... Veremos

civisliberum dijo...

Felicidades por la adopción. Por cierto me ha encantado la palabra "desbeber".

Belnu dijo...

Gracias, Civislib, veremos cuando lleguen los gatos, la casa se estremece... La palabra "desbeber" es importada, se la copié a L., que nunca dice nada mal dicho.

carmen dijo...

La historia es preciosa, es verdad ese lado de indomables que todos llevamos dentro, los gatos lo llevan con tanta naturalidad, que nadie se atreve a cuestionarlos, me encanta ese lado que tienen de indomables, aunque se dejen querer, siempre son libres, creo que son ellos los que nos adoptan a nosotros en el fondo....me alegro por ti.

Belnu dijo...

Gracias, Carmen! Tienes razón, son libres incluso cautivos! Una amiga mía muy gatuna dice que todo lo de los gatos es siempre inesperado, ella pensaba adoptar siameses y acabó con unos gatos blanco y negro y atigrado, yo pensaba quedarme una pequeñita y me quedo también un gatazo...

Icíar dijo...

¡Qué bueno! veremos lo que depara el destino. A mí ese gatazo me recuerda a Garfield. Ya veremos la foto de presentación, y ..... ¡el nombre!

Dante Bertini dijo...

me alegro de verdad
estoy seguro de que serán portadores de felicidad

un abrazo y hasta la seman a que viene

Belnu dijo...

Sí, Icíar! Me parece que el combate por los nombres será muy reñido! Pero veremos si encontramos un punto de encuentro... Nuestro gatazo tiene, creo, algo de Garfield, algo del de Cheshire y algo suyo...

Belnu dijo...

Ya te los presentaré, Dante! Hasta la semana que viene!!! Seguro que llegas otro después de ese gran viaje

Anne (Cabo Leeuwin) dijo...

Enhorabuena. Seguro que os esperan muchos momentos para compartir.

En cuenta a mi experiencia en protectoras, me temo que estamos a años luz. Para mi no fue nada agradable, fue traumático.

Quizás los perros son muy distintos a los gatos y ellos reflejan la tristeza de una forma especial.

Me convertí en un río, en una fuente y al final sólo era un enorme océano gris. Demasiado empática...

Un saludo desde mi isla (sobre el mar).

Anne (Cabo Leeuwin)

Belnu dijo...

Me lo imagino, Anne. Ya he dicho que la parte de los perros era mucho más triste. Es muy distinto vivir en una jaula que estar suelto en un gran jardín, como los gatos. Ya he explicado que muchos gatos no querían irse de allí si no era a un jardín, eso indica algo. Yo creo que cualquiera de aquellos perros se hubiera venido con nosotros y con cualquiera, para salir de su cárcel. Todos parecían decir: llévame. A mí se me encogía el espíritu al pasar por allí.