Foto: Manel Armengol. En Jokulsarlon, Islandia, 2002
Ese viento huracanado que agita la ciudad me recuerda tristemente los arboricidios, las talas masivas de árboles de los políticos del cemento en este pobre país. Pronto no quedarán barreras verdes, pienso. Ni pájaros que no sean mutantes. El viento golpea de nuevo unos hierros en alguna azotea y ese ruido persistente y abandonado no cesa y de noche se infiltra en mis sueños. La gata Gilda sólo quiere dormir, ovillada en su cama de dacha blanca. Hoy sí debe de haber olas, pero G. no ha venido a por su tabla... Pero el espectáculo del cielo es cambiante: de vez en cuando miro a mi izquierda y contemplo el interesante bamboleo de la copa del ciprés del único jardín que queda en mi patio (antes todo eran pequeños jardines), donde aún vienen a posarse elegantes urracas. Y las nubes, que cambian por instantes de color, masa, textura y velocidad, me recuerdan a algo que me contó Manel Armengol de una de sus fotos de Islandia (hoy es el último día para ver esas fotos; no se las pierdan), de un paisaje que no le atraía en ningún sentido hasta que de pronto se levantó una niebla que lo transformó, y en la foto es misterioso y oscuro y a mí me recuerda al lugar donde pasó su noche de veinte años Rip Van Winkle, tal como yo lo imaginé al leerlo. Hay una pareja de fotos que dialogan entre sí en su libro Terrae, una es nieve que parece nubes y otra nubes que recuerdan la nieve...
Anoche cené en un restaurante favorito de Ciutat Vella, en buena compañía. Un poco antes, V vino a tomar el aperitivo a un bar favorito suyo. La sorpresa fue que en la cena estaba, radiante, una inteligente sobrina a la que llevaba tiempo sin ver, Joana. Contó que las matemáticas (el doctorado) devoran su tiempo (excepto las horas de entrenos y partidos de voléibol). Cuando empiece el año se irá con su beca a París y quizás pueda visitarla aunque sea en una de esas -ahora codiciadas- antiguas chambres de bonne. Parigi! ¿Por qué me gustará tanto esa ciudad donde sigo sintiéndome una hormiga de Figueres? Por la beauté, los árboles y las imágenes de Atget, la cultura que aún importa o el peso de tanta literatura y pensamiento, o chissà che. Joana me contó que ayer por la tarde iba andando por allí donde se ensancha la calle Elisabets y recordó que nos habíamos encontrado justamente allí una vez, yo iba leyendo, y al recordar que íbamos a vernos en la cena, entró en La Central y compró mi libro. Dice que soy la tercera autora a la que sigue: Roald Dahl fue el primero, el padre de Joana ocupa el segundo lugar y yo el tercero, porque todos los demás son matemáticos y físicos cambiantes. Le pregunté por otro aspecto de su vida y me dijo: "Progressa adequadament", y luego contó que a sus alumnos de matemáticas les puntúa según un sistema de tres calificaciones: Ok, Psé y ¡Uf!
La comida y el vino eran tan deliciosos como en una crónica de Horacio. La cena se debía al encuentro con un primo mío recobrado, al que yo no veía desde treinta años atrás, que pinta unos retratos neorrealistas con gran sensibilidad y había interesado en su rápida visita a varios galeristas (buscaré un link). Al final, tres de los comensales subimos por las Ramblas que por un extraño azar estaban bastante solitarias y la atmósfera era agradable, aún suavemente húmeda y sin viento, con las luces navideñas apagadas y los grandes plátanos en sus poses elegantes y desmañadas y esa piel pecosa que tanto desagradan al misterioso ayuntamiento de Hereuville.
He visto que Acantilado publica un ensayito que yo misma recomendé al editor, Serena Cruz o la verdadera justicia, de Natalia Ginzburg, justo cuando me anunció que Lumen iba a publicarlo todo. ¿Todo? le pregunté. Seguro que no han pensado en Serena Cruz. Es uno de mis favoritos y resume la posición ética de Ginzburg. La frase final: "¿Acaso existe algo más importante que la justicia? No, más importante que la justicia no hay nada" impresionó a mis alumnos en el posgrado. He recibido París Francia, de Gertrude Stein, en cuidada edición de Minúscula, qué tentación...
He recibido un sms de Pilar C., que dice así:
"Sortint cap a Tànger. Nit passada amb el teu llibre i la teva història. Llegia sentint la teva veu. Moments recordats de la coordinadora d'Instituts i altres de tota aquella època. Petons". Me han dado unas ganas inmensas de ir con ellos a Tánger. Pero tengo que aprovechar este puente y avanzar en mi ensayo o no terminaré antes del deadline...
Ya no tengo más tiempo. Continuaré más tarde, acaso...
Antón Castro me entrevistó en el programa BORRADORES sobre Si un árbol cae... Domingo 6 de diciembre, emisión a las 23.25. En Aragón TV (Redifusión los martes). Canal Satélite Digital, 97 y por Internet http://www.aragontelevision.es/ hay que clicar a la derecha donde pone Directo y luego elegir el formato FLV.




