domingo, 18 de septiembre de 2011

He vuelto a la novela

Foto: I.N. Árbol seco con pájaro en la copa, 2011
He vuelto a la novela después de unos días de extrañamiento en el mundo. Ya no me atrevo a concluir nada respecto a mí ni al mundo, sólo puedo decir que escribo, que he vuelto a encontrar un caminillo y que sigo leyendo (ayer Un cuento o La serpiente verde de Goethe se interpuso entre mi Munro y la nouvelle de McEwan, y también se superpuso a Trakl, que se ha desparramado por mis últimos días como una luz, por oscura que fuese, algo como la granulación del aire).
Una noche me desperté otra vez con un dolor abdominal, tan intenso que parecía un aviso de que algo grave estaba ocurriendo en mi interior. Al día siguiente fui a urgencias -Tigridia lo arregló todo, en la clínica donde ella trabaja-, en la primera ecografía, tras apretujarme durante un tiempo interminable, me diagnosticaron apendicitis hasta que se dieron cuenta de que en mi interior reinaba la atmósfera gaseosa de Júpiter, y no había más. En la segunda ecografía, antes de empezar, el médico aventuró la teoría de un tumor en el estómago, no pudo resistir la presencia de su colega Tigridia sin comunicar su temor y se lo dijo a ella como si yo no estuviera, o como si yo no pudiese oírle... La descartó al examinar el interior, y concluyó que todo estaba bien, excepto mi atmósfera gaseosa. Por suerte, una frase de L. antes de salir: "Cuidado, los médicos siempre quieren encontrar lo peor" me sirvió como mantra durante el proceso y no llegué a creerles. Al salir de allí, feliz de no tener nada, aunque siguiera el dolor, me llegó un mensaje de mi lector tardío, en el que, escandalizado al saber que en este país la traducción editorial se paga peor que la fontanería, que la cristalería, que la albañilería y que en algunos casos llega al mismo nivel que la limpieza de casas, me ofrecía un préstamo generoso hasta que acabara mi novela. No pensé en aceptarlo, porque ¿qué garantías podía darle? pero me alegró tanto la idea de que alguien quisiera y pudiera ayudarme que la tarde me pareció mucho más soleada.
El dolor ha disminuido, pero no desaparecido, y a ratos vuelve a ser momentáneamente punzante. Dicen que puede ser el estrés. Yo sé lo que me duele, después de todo. ¿Cómo no saber?
Fue el cumpleaños de G y le compré unos libros y la Sacher Torte de siempre. Él aceptó recibir un regalo de bajo presupuesto, sobre todo considerando que en los últimos días le he regalado mi tiempo y mi ayuda de una forma intensiva. En la puerta de la librería me encontré a alguien agorero. Dijo que con la llegada de Amazon a España, nos bajarían las tarifas de traducción. En ese caso habrá que pensar si limpiar casas, le dije, porque esas tarifas corresponden a menos de la tercera parte de lo que pagan los editores franceses, y bajarlas supondría más o menos que los traductores trabajasen gratis o que pagasen por traducir. Ya sé que ahora está de moda recortar por abajo, asfixiar más y más a los que no tienen, y dejar intactos los grandes sueldos de arriba. Pero, aunque no lo sepan los codiciosos que nos mandan, todo esto tiene un tope y hay un nivel de saturación peligroso. Ahora están jugando con fuego; no les importa hundir del todo la economía, imposibilitar del todo el consumo, sólo quieren tomar el dinero y correr. Pero habrá un momento incendiario y nuevos vendavales. Ese alguien me vaticinó cosas peores para la economía de este país.... ¡como para salir huyendo! Luego me encontré a un diseñador gráfico famoso y comentamos la vergüenza y el escándalo de cómo están las cosas y la idea de resistir.
Hice caso al hombre que escucha y a esa insatisfacción que crece cuando no escribo, aparté mi miedo, aparté el capítulo que se me hacía árido continuar, y entré por otro sendero a la novela. ¡Qué felicidad! Empecé anoche y tras un encuentro insólito de esta mañana, tal vez capaz de restablecer un diálogo quebrado, he pasado la tarde escribiendo y aún me propongo continuar. Rufus dormita, inspirado por la lluvia. Si le acaricio, alarga una pata para evitar que me vaya, para retenerme. Ese gesto nos gusta a G. y a mí.
Me gustó leer el artículo de EVM en El País de ayer, sus reflexiones sobre la realidad y la ficción, esa construcción de una realidad paralela que comparto (aunque mi prosa encaje teóricamente en lo que llaman realista, ¿pero qué es tal cosa? no es un género fantástico, claro está, ¿pero qué relación tiene con lo real siquiera lo que se llama autoficción, si siempre es una gran mascarada, una reescritura?), las alusiones a ese mundo horrible de los medios (que es otra construcción, sólo que sin la gracia de la ficción) y la atmósfera terrible y perpleja del cuento de Saul Bellow (que en la foto se parecía a Gombrowicz y a aquel amigo mío que se parecía a Gombrowicz y ya murió), de ese viejo que lee un libro sagrado y sufre un robo y se ve obligado a atravesar la ciudad desnudo y cuando se recobra vuelve a comprar el libro sagrado. También me hizo gracia la frase de la dama de las letras inglesas, que parecía dirigida a mí, porque me cuesta tanto sustraerme a ese olvido, en mi situación financiera. No sabría decir por qué me consuela tanto encontrar ese texto en la aridez de un periódico.
Hace dos o tres noches fui al Teatre del Raval, a ver ese montaje musicado de las Baladas de Françoise Villon que han hecho Victor Obiols, Pepa Arenós y Jaume Comes, con la traducción magnífica de Feliu Formosa, completada por Andreu Subirats en lo contemporáneo y con la interpretación musical de Víctor Bocanegra, que encajaba perfectamente su aire rockero, pop, postpunk o chanson française, según se mire, y su aire a lo Van Morrison, con el texto poderoso del condenado y perdonado Villon, con algunos fragmentos, como el de las llengües envejoses, que me gustaría memorizar y decir, como trallazos, a unos cuantos que me sé. Alguien dijo que quedaría mejor en un entorno de café teatro, y tal vez sea verdad. También dijeron que convendría acortar el texto para dejarlo respirar y que pudiéramos digerirlo. También puede ser. En cualquier caso, es un espectáculo apasionante, los que lo dicen lo dicen con toda la fuerza que conviene y los músicos y la escena cumplen bien y les apoyan de forma inspirada. Me llevé el cd de la banda sonora y ayer lo escuchamos en un coche. Vale la pena.
Un atardecer, en una improvisación rapidísima, debida a nuestra amiga casi americana, fuimos a ver The Tree of Life. Confieso que no me gustó, que me pareció excesiva, con imágenes casi publicitarias o de National Geographic, con una religiosidad que me irritaba, aunque hablara de cosas que me interesan. La comparé -en otro contexto- a La cinta blanca, que sí me gustó, aunque aquella violencia me resultara más lejana a mi experiencia. Al día siguiente, mientras andaba con Tigridia por nuestro camino preferido, ella me explicó cómo comprendía la sensación de aquel niño respecto a su padre, pues ella había sentido cosas parecidas de pequeña por culpa de la misma violencia abusiva y tirana. Y también aquella idea de hacer exactamente lo contrario a lo que deseas, me dijo. Y me quedé pensando. Las imágenes me volvían, con algunos de sus interrogantes sobre aquella época de los cincuenta, la violencia familiar, la sumisión de algunas mujeres, el maltrato... Según mi amiga americana, la película plantea que el cristianismo era la opción religiosa equivocada y que la única posible opción estaría en la naturaleza y en lo amoroso. ¿Pero y ese encuentro en el cielo del final?, le pregunté yo. Y ella me habló de un inmenso vacío. Quién sabe. En cualquier caso, no vi el maravilloso poema visual que había visto el crítico de El País. Aunque eso sí, generó interesantes conversaciones.
Esta mañana, en Arte TV, he visto, mientras desayunaba un concurso de jóvenes directores de orquesta en Besançon. Tocaban las mismas piezas con la misma orquesta, pero no era aburrido, sino todo lo contrario. En la primera parte era La flauta mágica y la Quinta sinfornía de Beethoven, y en la segunda vuelta los finalistas tocaban La forza del destino de Verdi y una pieza de Janacek, pero la forma en que se las apañaban para adaptar la orquesta a su forma de interpretar la pieza, las diferencias en su abordaje musical, la gestualidad y las indicaciones a veces más técnicas y otras metafóricas, la expresión de placer inusitado al dejarse llevar por la música, pese a los nervios, y los comentarios de los miembros del jurado, sobre los criterios de valoración de la primera vuelta y la subjetividad de la elección en la segunda vuelta, y las declaraciones de los participantes sobre la música y la experiencia feliz de estar allí y exponer su trabajo aunque no ganaran y el verano infernal que habían pasado preparándose... Una maravilla... Yo, que vivo desterrada de la música, que abandoné cuando murió mi padre, la recobré sólo en casa, con discos, pero no recuperé la vieja costumbre de los conciertos y ahora empiezo a sentir una gran añoranza, pero en mi situación de bajo presupuesto, le he pedido a L. que me avise cuando vaya a uno no muy caro y celestial...
Mientras, se va forjando mi curso de Lecturas Otras de este año, gracias al interés y la tenacidad de mis estudiantes. En un mensaje inesperado, una poeta que admiro me habla de duelos y de la suerte que tenemos de escribir. Tiene razón. Yo vuelvo a mi escritura. Es extraño pensar que me haya costado tantos días acercarme a mi novela, cuando ahora que vuelvo, no saldría más.

16 comentarios:

frikosal dijo...

Me hablaron de "The Tree of Life", no se si iré a verla. Aquí no hay cine que merezca ese nombre y es una aventura ver una película.

Da gusto leerte. Animos con ese dolor, no será nada !

Belnu dijo...

Gracias, Friks! El dolor se evapora y muta! Ahora salgo del dentista... Lo que duele está dentro, por suerte hay cosas que alegran tanto como la escritura, aunque sean imposibles y paradójicas, ah, la jouissance, malgré tout!

azucena maire montero dijo...

Sólo le hace temblar al poderoso
la unión y el grito de muchos
o de una minoría inmensa, ¡traductores, uníos! y a Sol.
Soy Azucena, una lectora
tardía tuya, que amamanto a mis cachorros como antaño y no tengo tiempo de ná, pero, en el metro,
leo a la Linspector y a ti. Aquí, cada uno a su rollo, porque si editoriales y escritorcillos os respetaran y os sacaran de la invisibilidad, Giono sería lectura
de metro y... la Isabel Nuñez.
Cuando se pare y se cría, nos quedamos poderosas y vulnerables,
como al escribir, pero hay que aprender a cocinar en la misma cazuela la luz y la sombra. Depúrate para el otoño y haz un homenaje a tu hígado e invertidas
de yoga (¡va a alucinar tu Rufus) y para la pelvis: supta padangustha 1 y 2.
Si emigras, no es un destierro,
con la cabeza alta y ganando,
una ida y una vuelta. Sé que escuece no llegar a final de mes,
pero tu vida es muy hermosa y está llena de permanencia, como el azufaifo. ¡Cuánto se aprende de ti,
qué buenas lecturas me esperan!
Mil gracias por tu generosidad.
¡Tuya, tuya, tuya!

Belnu dijo...

Gracias por ese comentario saleroso, Azuzena, y también por los consejos y los ánimos!

Icíar dijo...

Pues me alegro de que hayas vuelto. Y de que no sea ni un apendicitis, ni un tumor, ni ... sino eso que dices que tú sabes.
Creo mucho en eso de las enfermedades que de alguna forma nos provocamos. A mí al menos me pasan muchas cosas misteriosas. La última, cuando me di cuenta que eso que usaba para respirar no era bueno, y ya vi que no podía utilizarlo, ¡oye! misteriosamente ¡ya no lo necesito! ¡aué msiterio lo de las enfermedades!
En todo caso me alegro de que estés bien, y con tu novela. Lo de los bajos precios para la traducción es patético, pero no veas como están las cosas, esa sensación de cobrar menos que la empleada del hogar va siendo muy habitual. (y mira que hay libros que una mala traducción lo echan a perder)

Belnu dijo...

Gracias, Icíar! Me encanta que vuelvas tú también! Es verdad que es misterioso, porque el cuerpo habla por nosotros, ya lo dijo la esfinge y yo lo puse en una de mis plaquettes, "El cec de l'Odissa, el bloqueig i un somni d'editors": lo que no podemos escribir ni hablar, lo dice el cuerpo cuando enferma...
Pero cuando se cura! También es prodigioso...

Stalker dijo...

Que el dolor se extingua y regrese el curso de la novela: una llama alimentará otra

cuidate

abrazo

Belnu dijo...

Oh gracias por ese deseo, Stalker!

JML dijo...

Espero que ese dolor tuyo no sea nada y que la novela, en cambio, sea algo.
Felicidades por el libro de Brennan. Estoy saturado de lecturas pendientes y con el presupuesto bajo mínimos, pero espero poder echarle un tiento a ese libro.

Un abrazo y mucho ánimo para sobrevivir, que, tal como están las cosas, no es poco...

Belnu dijo...

Gracias, JML! Voy a veces por tu blog a leerte, pero ya no puedo dejar mi rastro... Ojalá que sí. En este momento estaba robando tiempo para mi novela y creo que es ya algo. Aunque tengo que tomar difíciles decisiones sobre el final, y procuro reunir el coraje!!!
Un abrazo y suerte también

Francis Black dijo...

Ayer fui a lo de Villon, está muy bien y había bastante gente.

Belnu dijo...

Bien, Francis! Me alegro de que te gustara y de que siga habiendo público! No sé si hoy era el último día en ese teatro...!

Dante Bertini dijo...

¡Aleluya por el título del post!
Tal vez sea lo único que importa.

Belnu dijo...

Sí, Dante, gracias! Sólo que me he vuelto a encallar

Anónimo dijo...

Hola. Sabemos que la novela no es lo más importante, y a la vez, lo es. Que la novela no es la vida, pero a la vez es lo que tenemos, el pasado. Porque el futuro es impredecible, pero a la vez funciona como una novela que dificilmente se deja estructurar. La escritura será también la vida? lo que empuje a revivirla, en un circuito sin fin? intuyo que la escritura en un ente aparte, algo con lo que fantaseamos, con lo que ilusionarnos, con lo que transformarnos.
La realidad paralela, la ficción realista. Yo creo que todo está tan mezclado, que a veces resulta difícil separar una cosa de la otra. Yo ahora soy más fan de un cuadro realista al año, que de veinte abstractos a la semana. Supongo que con el tiempo vamos perfilando las cosas, aproximándonos más a su relieve, pero lo interesante es no perder de vista lo borroso que contienen las imágenes, lo fluctuante de las palabras. Y disculpa estas deslabazadas notas...
Me alegra ver que sigues resistiendo.
iluminaciones.

Belnu dijo...

Iluminaciones! A mí me alegra oírte hablar en voz alta, interrogarte, interrogarnos con esa luz tuya. Hacía mucho tiempo. Ah, veo que te has acercado al realismo, y cómo no. Anteayer yo estaba mirando, fíjate, ese cordero misterioso de Zurbarán y el texto de Cees Noteboom.