Sé que debería abandonar. Mi impulso es cada vez más escribir aquí y abandonar lo demás. Es un impulso de derrota, lasciate ogni speranza. No puedo vivir de la literatura, ni de los cursos, pero tampoco sé si podré traducir: ayer supe que grandes traductores premiados y que han traducido con brillo libros importantes tienen ahora dificultades para encontrar trabajo, mientras que otros, más baratos, más sumisos, más inexpertos, siguen traduciendo. La prueba es lo que yo estoy leyendo para reseñar, atravesando las dificultades de un castellano zafio y torpe, que no se entiende ni significa, un castellano deshonroso, de alguien que no sabe lo que es el amor a su lengua, de alguien que no ha leído, de alguien sin recursos ni talento para traducir.
Debería abandonar este espacio que me consuela y casi impide que aborde otras tareas, pero mi impulso es refugiarme aquí, como en un bar nocturno y oscuro donde parece que el paréntesis de la noche se apoderase de lo real, que la ensoñación dominara sobre lo demás, que no hubiera que enfrentarse al ruido de las obras y la mediocridad de esta pobre polis vencida y sumisa, maleducada y desconsiderada, sin rastros de humanismo ni de humanidad. Sólo leer, leer como quien bebe, ver películas como quien sueña, y escribir sólo aquí en lugar de todo lo demás.
Veremos qué ocurre. Leí que la última película de los Coen es una crítica al judaísmo, y sin embargo (sarinagara), su pregunta -"¿Por qué Ashem nos manda estos signos? ¿Qué significan?"- es la mía, aunque pueda sustituir a Dios por el inconsciente o por un destino vago e inextricable, ¿qué significa todo esto? ¿adónde me lleva? ¿cómo salir de Matrix? ¿Cómo encontrar mi vía? Como en la vieja canción, paso junto al retrato de mi padre y pienso "Show Me the Way; Gimme Strenght", como si en cierto modo me lo debiera, puesto que sólo me salvó en parte, puesto que no pudo reunir valor para -según sus plabras últimas- "estar a la altura. Veo la frase jeroglífica egipcia, más bonita y significante dibujada que transcrita al inglés, del himno a Osiris: "The indestructable stars are under the throne of His face". Lo pensaba temblando mientras veía en Arte Tv a unos refugiados en Yemen, a una joven que ha enloquecido por la guerra y se niega a comer y repite unas frases, a un niño contando, con una sonrisa, todo lo que había en su casa -sillas, mesas, camas, fuego...- antes de que la destruyeran. No sólo es Haití, es este mundo que se ha vuelto demasiado doloroso y esas voces flotan en el aire mientras la banalidad liviana y la mediocridad pegajosa se apoderan de todo lo demás...
Yo sé que ahora he entrado al fin en el mundo en el que quise vivir de pequeña, cuando aprendí a leer. Mi primer cuento fue uno de Andersen y tuve la revelación de que existía efectivamente ese otro mundo donde algunos pensaban como yo, donde mi sentido de la justicia y de la hospitalidad podían verse acogidos. Siento que al fin he llegado ahí y vivo entre ellos, aunque siga siendo una hormiga oculta, aunque tal vez nunca logre escribir lo que debo, lo que podría si... Yo me prometí entonces que huiría con los cuentos de lo que me pisoteaba, de la falta de hospitalidad, de la hostilidad aquella en la que yo no podía apenas respirar. Que no sería como ellos. Y el camino ha sido muy largo, al principio lleno de hoyos tremendos, pero también de refugios, no sin autosecuestros que encerraban a su vez otros peligros. Ahora estoy de verdad en ese otro mundo, ese otro lado del espejo, puedo ver de cerca a todos mis monstruos, me admiten secretamente como uno de ellos, pero no tengo ninguna garantía, ni siquiera una sujeción material y el peligro de morir es tan grande como entonces, el peligro de enloquecer, el peligro de la calle, todos los peligros bailan en un coro con el miedo, el placer y la risa, como el de aquellas figuritas de papel que recortaba de niña.
Y al mismo tiempo, los que tenéis la paciencia y generosidad de leerme, no me hagáis mucho caso; ya sabéis que todo es también mentira, que yo dramatizo, que nada es lo que parece, que quizás sólo necesite recogerme un poco...


