domingo, 25 de marzo de 2012

Ayer

Foto: Alicia Núñez, Yo en 1975
Vi Guest, de Jose Luis Guerin y habría querido ponerme a escribir inmediatamente mis impresiones porque temía que los acontecimientos y la vida social barrieran las imágenes o los pensamientos que me suscitó. Pero aún están conmigo. Fue la Belle Elaine que, al enterarse de que tenía la película, se empeñó en que fuese a comer a su casa y allí fui y la vimos las dos maravilladas. Me pareció tan atinada y lógica la respuesta de Guerin a esa experiencia de ser invitado sin fin a un gran número de festivales del mundo, reaccionando a la vida, como decía su amigo Jonas Mekas, convirtiendo esa perplejidad y ese asombro en una película y ofreciendo su mirada y sus interrogaciones al espectador. ¿Cómo decir? La película es un viaje constante, desde la pequeña belleza casi metafísica y a la vez cotidiana, la belleza entrevista y gozosa, los países de nubes desde el avión (como siempre, volví a L'Étranger, ese poema de Baudelaire de quien no cree en nada y a quien nada importa salvo las nubes: J'aime les nuages... les nuages qui passent... là-bas... là-bas... les merveilleux nuages !), las gotas de agua en el cristal, las imágenes del tren, las calles, los cambios de luz, los itinerarios de las palomas, el charco, la música, y también es un recorrido asombroso por la pobreza del mundo, por la locura callejera, por el fanatismo, por las chabolas y la vida que late entre barro y goteras y ropa tendida, y en una sucesión de ciudades del mundo no es el glamour lo que busca Guerin, sino que su mirada curiosa y a la vez contenida, respetuosa, se va a buscar a esa otra mitad de Jacob Riis, y habla con quien quiera hablar y muchos le abren las puertas de sus casas precarias y le cuentan, como esa chica triste en Cuba que ni siquiera sabe de su tristeza y que habla desmañadamente desde la cama o las mujeres viejísimas peruanas que lavan en fregaderos públicos o tantos otros. No es extraño que Heddy Honigmann adore sus películas porque pese a las diferencias grandes de estilo hay una afinidad entre sus dos miradas. Me encantó Guest, me pareció que sugiere muy bien la interesante idea del cine de Guerin, esa frontera desdibujada entre realidad y ficción que anuncia su presentador en la Biennale de Venezia, o la actitud vital que sugiere Mekas, o el brío de una mirada que va cambiando y matizando y dibujando con una curiosidad propia y homenajeando o irradiando tal vez sin proponérselo esa larga tradición del cine del que ha bebido y que comprende con pasión e inteligencia. Guest tiene el encanto de un itinerario personal, sin arrogancia y con cierta autoironía, y a la vez es una sutil lección de cine. Si éste fuera un país normal en lo cultural, la película habría durado más en cartelera. Espero que la Filmoteca dará ocasión de verla a un público más amplio de amantes del cine.
Mientras, dimos la segunda sesión de mi curso Correspondencias entre escritores y esta vez fueron los espíritus de Hannah Arendt y Mary McCarthy los que llenaron el aire con su amistad inteligente y apasionada y sus afinidades y exigencia intelectual y sus distintas actitudes vitales en lo personal. Me gustan los alumnos de ese curso, el ambiente que se crea y aunque tenemos poco tiempo de discutir (tuvimos que reducir dos horas a una y media), ese curso me alegra y siempre pienso que si encontrase un centro que me acogiera me gustaría dedicarme más a dar clases y menos a traducir y añoro esos países donde las universidades acogen y no expulsan y donde la excelencia todavía importa (como muchas universidades americanas o como la UNAM mexicana) y no sufren recortes tan tremendos.
Fui a la asamblea por el nuevo proyecto de Xoroi, en torno al librero de la calle Berlinès y algunas intervenciones me contagiaron su entusiasmo. Yo quiero seguir ahí porque me gusta esa idea de "la casa de las palabras" y de "la casa del psicoanálisis", me gusta la idea de una ciudad donde la escucha psicoanalítica esté presente en lo que ocurre y dialogue con las demás materias y contribuya un poco a compensar esa aridez y esa falta de lo judío, esa falta de análisis y pensamiento que hace este país tan vulgar y triste, tan sumiso, tan volcado sólo a la comida y el parking. 
Mi malaise continúa y ciertos encuentros colaboran a intensificarlo. Hay gente que nunca nos entendió ni nos entenderá, que nunca simpatizó con nosotros, sino todo lo contrario. Gente que nos sienta mal, como algunos alimentos, que no digerimos. Sobre todo, cuando tienen que ver con un tiempo en el que no podíamos defendernos y su actitud, inmutable, nos recuerda a aquello. También la angustia material que he pasado estos meses ha contribuido a que me sintiera mal. Ahora pienso que el panorama va a  clarear, al menos en ese aspecto. Esta semana volveré a ver qué dicen los expertos y si me proponen algún remedio que mi cuerpo y yo podamos aceptar.
Los mirlos empiezan a cantar por las tardes y ayer vino a verme por primera vez en este año uno de ellos, me llamó y le contesté, me miró un momento y luego se fue volando y yo no pude evitar preguntarme si era el mismo que el año pasado me estuvo visitando a diario durante toda la primavera y parte del verano. A pesar del acecho de Rufus.
Pero se ha muerto Tabucchi.
El librero de la calle Berlinès me trajo Aire de Dylan, la nueva novela de EVM, al que citó en su intervención, y aunque no pude resistir empezarla, me esperaré a acabar con un libro gozosa y oscuramente poético y distinto de Julien Gracq que voy a reseñar y luego me adentraré en lo de EVM. El libro llegó después de una mañana en la que yo, mientras traducía secreta y caóticamente antes de mis abluciones, con esa sensación de ociosidad que da trabajar escondido en el propio nido, me preguntaba si no tendríamos todos algo de Oblomov, o si al menos una parte de mí no sería deliberada y totalmente oblomoviana, a pesar de que haya tenido que trabajar tanto (sin que estuviera previsto) y de que muchas veces, al entregar un trabajo urgente me han felicitado diciéndome "Ets una màquina" o que alguna gente se asombra de que haga tantas cosas a un tiempo cuando tal vez, en realidad, no haga nada. O esa es mi impresión. Tal vez los dos lados de mi parte oblomoviana y mi parte eficaz estén entrelazados sin superponerse como la oposición entre significante y significado en los signos según Saussure, como el haz y el envés de una hoja de papel. Y digo esto influida por un texto de Benjamin Buchloh que acabo de traducir y que me ha interesado insospechadamente, más allá de sus extrañas sinapsis y de esas barreras sintácticas que hay que atravesar para traducirle, interpretando su escritura porque su mente va más aprisa que las palabras y éstas se le rebelan y anticipan y repiten extrañamente. Y es que el texto de Buchloh, explicando una pieza fílmica de Coleman, me ha devuelto al Fausto de Sokurov, porque hablan de lo mismo, de esa misma banalidad del mal de nuestro mundo que yo maldigo tanto en este espacio, y lo hacen con un fulgor y un insight esperanzadores pese a todo.
Yo lo pensaba hoy mientras escuchaba a una traductora y sinóloga brillante y me preguntaba por milésima vez qué país de zoquetes es éste que no la tiene en un pedestal y a la vez me maravillaba de la suerte de estos amigos míos que me permiten refugiarme en un mundo alternativo y tal vez oblomoviano, un paréntesis ensoñado como aquellas noches de mi época alocada en que todo parecía posible. Por cierto que he puesto en facebook una foto poderosa, de una teatralidad intensa y negra, que Colita nos hizo a cinco de las hermanas en 1978 y Mariscal ha hecho un dibujo magnífico sobre la foto.

8 comentarios:

Francis Black dijo...

Guest es la que me falta de Guerin de las vista la que más me gusta es "Unas fotos en la ciudad de Silvia."

http://www.youtube.com/watch?v=pYyFglGEoT4

Belnu dijo...

Yo he visto En la ciudad de Sylvia, pero no lo de las fotos, que me han recomendado mucho. Echaré una ojeada, gracias, Francis!

Dante Bertini dijo...

creo que no he visto nada suyo...tendré que hacerlo...

Belnu dijo...

Bueno, esto del cine es subjetivo, ya sabes, Dante, a mí me encantó Innisfree, por ejemplo.

Qualunque dijo...

Justo vi hace poco esta peli, en una maravilla que he descubierto llamada Filmin donde por 10 euros al mes te puedes ver un monton de pelis buenisimas por internet.

Guest me gusto mucho, y tambien yo pense en esas nubes vistas desde el avion y en esas conversaciones, en especial en America latina.

(Siento la ausencia de tildes pero este teclado medio japones que me he encontrado es demasiado complicado...)

Ah! Estoy esperando tus postales barcelonesas, donde podre encontrarlas por internet para que me las manden por correo?

Belnu dijo...

Qué buena solución para las películas, Qualunque! Yo soy partidaria de pagar y me parece estupendo... Lo buscaré. Sí, Guest es una delicia.
En cuanto a Mis postales de BCN, qué bien que quieras leerlas. Le preguntaré a mi editor, aunque enseguida que salga lo veremos en google, y las librerías de aquí, como xoroi (te daré su email) o La Central también los mandan,. pero veremos qué es mejor para el transporte

nomesploraria dijo...

Aquesta fotografia sembla un quadre de Dante Gabriel Rossetti.

Cuida't molt estimada.

Belnu dijo...

Gràcies, Nmp! Faré el que pugui... Així em vas conèixer tu, és una foto feta a Eina, quan jo tenia 18 anys