domingo, 3 de julio de 2011

Calor

Foto: Víctor Sunyol. Presentación de Tomba de Lou, de Denise Desautels, con la autora y Antoni Clapés, Laie, 2011
Sueño con intensidad, pero al despertar, esos sueños se deslizan por una grieta fuera de la memoria en un misterioso desvanecimiento; a veces, la atmósfera flota un momento ahí, pero ya abstracta, desposeída de todo contenido concreto, y por tanto imposible de retener más de unos segundos. Otras logro rescatar alguna escena. Esta noche he soñado que tenía que escribir un texto para una especie de homenaje familiar a mi padre y el tiempo se me había acabado, faltaban sólo unas horas y yo iba en un coche hacia el lugar. Consideraba la posibilidad de leer un fragmento de la novela familiar (!), pero no me gustaba porque era un texto escrito por todas, maladroît, y sobre todo, que no podía encajar conmigo. Entonces me daba cuenta de que me quedaba aún un día más...
Mi texto de presentación de Tomba de Lou, de Denise Desautels, se ha publicado en castellano en FronteraD y su lectura sigue suscitando reacciones. Me alegró que le gustara a EVM, que reconoció algunos temas afines y aludió a la escena gracepaliana del lago sucio de Central Park. Aquí lo dejo, lectores silenciosos. Y hablando de lectores silenciosos, una de ellos, una joven y perceptiva fotógrafa chilena, acudió a la presentación de Sinrazones en el Laboratorio de Escritura, ¡pero fue la única! Son cosas que pueden ocurrir. Carles Hac Mor me contó de una presentación en la que sólo estaban el editor, el autor y él, como presentador del libro... y se fueron de copas... Nosotros nos enzarzamos en una interesante tertulia sobre libros, con el director del centro, el escritor Leonardo Valencia, que respira bibliográficamente, y la única asistente al acto. Yo había calculado que con los alumnos de la Escuela habría de sobra -como ocurrió en mi conferencia sobre Dorothy Parker-, y no mandé invitación, pero al parecer ésta es una época difícil para los alumnos. Al pasar por una librería vi una presentación con la mayoría de sillas vacías... ¿la dispersión del verano? Hoy iré a escuchar a Antoni Clapés y Víctor Sunyol leyendo al iluminado y brillante Palau i Fabra.
Hace calor. Precisamente ayer, en la Escuela de Calor, había un workshop urbano de Esther Planas al que me habría gustado asistir, pero el calor y mi malaise intermitente me lo impidieron. Necesitaría más tiempo, que los días tuviesen más horas, para leer todas las maravillas que me rodean e invaden mi cueva de Alí Babá. Me asomé a esa escritura urgente y precisa de Patricio Pron, hermano de autoficción, pero también tengo las Lettrines de Julien Gracq, Le livre à venir de Blanchot, la mitad del Chet Baker de EVM, y una bio de Isabelle Eberhardt de Mirella Tenderini. Acabé la estupenda biografía que Inmaculada de Lafuente ha hecho de María Moliner, siguiendo un rastro difícil de otra mujer silenciosa y durante mucho tiempo enterrada injustamente en el olvido, por el franquismo y por la misoginia de todos aquellos académicos que le negarían la entrada en la RAE (como Cela, que se opuso). Es muy interesante esa restitución que hace de lo que fue la educación y la ilustración de la España republicana, la Institución Libre de Enseñanza, su proyecto educativo abierto y socialmente ético (los alumnos pagaban según sus posibilidades; algunos no pagaban) en el que participó como alumna María Moliner, la losa que fue el franquismo para toda la ilustración, pero sobre todo para las mujeres, las mujeres modernas y pensantes, y cómo María Moliner se refugió en ese diccionario prodigioso y completamente nuevo para la lengua, que sólo algunos lingüistas y lexicógrafos supieron valorar al principio. La idea de refugiarse en un diccionario, de restaurarse con las puras palabras... Cómo el talento y el espíritu supieron encontrar refugio en ese megaproyecto que dejó generosamente. Y la mezquindad de este pobre país cegato...
Necesito volver a la novela, que he tenido abandonada durante esta última semana, en parte para avanzar más con mi traducción de Giono y en parte por la estela de charco sucio de una reunión que conectaba directamente con la desolación de mi duelo y que volvió a traerme pensamientos de muerte. Fui a ver al hombre que escucha y salí con una respiración alegre. Hablamos de un último sueño en el que se repetían motivos cíclicos, que son ya para mí como las variaciones de Gould, ¡esa locura creadora del lenguaje onírico! miles de variaciones del mismo motivo, con su danza de significaciones... Pero ayer, al volver a casa tomé alguna nota para la novela, y es que andar por la calle, el aire y la luz me devuelven a mí misma en una conexión misteriosa y alegre... a pesar del calor.
Rufus sigue por aquí, asustándose y echando a correr cada vez que el viento abre o cierra una ventana. Anteayer había comprado carne y pollo ecológicos para G., que mañana volverá de Portugal, y me faltaba envolver medio steak que tenía en el mármol, con su papel de cera, y sonó el teléfono. Luego volví, me crucé con un Rufus que huía, tiré el papel y me olvidé, creyendo que lo habría guardado en la nevera. Sólo después, al buscarlo, me di cuenta de lo que había pasado. ¡Rufus se había merendado el filete! Después vino Tigridia, en su cumpleaños, con imágenes de otro mundo, un mundo lleno de bosques maravillosos, de lobos marinos, de colibríes azules, de pelícanos y altas montañas llenas de vegetación, un mundo donde olvidar este aire asfixiante, y cenamos mientras Rufus olisqueaba el pescado. Son los peligros de someter a dieta a un chat avec tendance à l'embonpoint, como decía diplomáticamente el anuncio...
El fin de semana es un paréntesis para ese nuevo arboricidio inexplicable, esa iniciativa del ayuntamiento para acabar con nuestro azufaifo. Como dijo el sabio jardinero Joan Bordas, mirando al árbol: "És increïble que a un arbre com aquest, amb aquesta envergadura, l'hagin de defensar un jardineret i dues veïnes... quan a qualsevol lloc d'Europa estaria preservat i protegidíssim". Es horrible lo que está pasando en esta ciudad y no parece que vaya a cambiar. Hablo con amigos de otras ciudades, que pasean refugiados bajo la sombra y la frescura de árboles antiguos. Aquí los talan, uno tras otro. La contaminación es cada vez más alta. Ni siquiera la ingeniería de cifras puede ocultar esos índices. El cemento arde cada vez más, sin tierra en las plazas, sin sombra. Hace dos días estuve a punto de desmayarme en la Travessera del Mal. Me quedé en medio, salvada por los pelos de los rugientes camiones, del aire sucio que quemaba como fuego. He escrito a todo el mundo. Esta semana vendrá otra televisión. ¿Tendré que hacer una ofrenda a los dioses griegos? Al pasar junto al azufaifo, aún esplendoroso pero con una angustiosa zanja que desnuda algunas de sus raíces, me pregunto qué más podría hacer, a quién más podría recurrir.

8 comentarios:

Magnus Ingaldsen dijo...

Por desgracia, corren malos tiempos para la cultura. Y para los azufaifos.

Belnu dijo...

Querrás decir en este país. Porque en otros, aunque haya crisis, no se recorta salvajemente la cultura y hay leyes que protegen a los árboles. Además aquí llueve sobre mojado, ya estábamos a la cola de educación y cultura y ahora...

Qualunque dijo...

Que pena Isabel, no tuvieron bastante con el HORROR que hicieron en Joaquim Folguera y ahora quieren seguir el arboricidio en Sant Gervasi... No puedo entenderlo. Ánimo y suerte en vuestra batalla.

Un saludo

Belnu dijo...

Gracias, Qualunque! No sabes las vueltas que doy para no pasar por la triste Joaquim Folguera, pobre poeta, pobre plaza, pobre ciudad

ed dijo...

vuelven a la carga contra el árbol? esto tendría que quedar registrado en una especie de documental, fílmalo con el móvil si es necesario, en pequeñas crónicas visuales narradas.

Belnu dijo...

He pedido a los de Cine Urgente y en Facebook que vengan a filmar... veremos

ed dijo...

puede que no te interese, pero desde twitter esto podría cobrar una nueva fuerza (sumar)

Belnu dijo...

Tienes razón, Ed! Sí que me interesa! Pero me veo incapaz de empezar ahora y con tanta urgencia... pediré a algún twitero que lo lleve