jueves, 16 de junio de 2011

¿Por dónde empezar?

Foto: I.N., La que fue casa de mi abuela en Ciudad ducal, 2011
Hace días que no escribo aquí. Me fui a Madrid a la Feria del Libro. No hacía el calor aplastante de otros años. L. vino a buscarme a la estación y corrimos a ver la exposición de Atget y aquel París que ya entonces estaba desapareciendo. Es muy exhaustiva y yo necesitaba más tiempo o un lugar donde sentarme a contemplar sus árboles y parques, que sólo llegaron al final. Las fotos son maravillosas y ya las conocía, gracias a L.O., pero yo llegaba agotada tras una noche dolorida (por un error de omisión) e insomne. Después de una cita a las puertas del centro de Mapfre en Recoletos (me alegró que La Central esté también allí), en el café Gijón, comimos verduras donde L. y luego le leí el primer y último capítulo de mi novela, que me sonó con una fuerza insospechada. Después, L. me llevó directamente a la caseta por un camino umbrío. Allí enseguida llegaron en tropel unos cuantos amigos generosos (la propia Gene Tierney madrileña-cosmopolita-escritora, un viejo amigo rejuvenecido que pintaba pájaros en su ociosidad, mis radiantes y pensantes ex suegros, dos de mis guapos e interesantes ex cuñados, un guapísimo y alto sobrino; faltaban muchos, pero era viernes a última hora y algunos se habían ido), y estuve firmando. En los intervalos hablaba con el librero, que es eficaz y encantador, y se había ocupado de traer otros títulos míos. Después llegaron lectores otros, lectores de facebook, de este blog, de otros libros, una lectora que me conoció a través del memorable Dietario voluble de EVM (por cierto que esta vez sentí no encontrarme a EVM en la Feria como el año pasado), y una que me trajo un ejemplar de un libro colectivo de correspondencia entre mujeres escritoras y artistas en el que participo con la Belle Elaine y que aún no había visto, No se lo cuentes a nadie. Ya el día antes, en una librería oí que una mujer desconocida preguntaba por un libro mío, aunque no pude ver cuál, pero me hizo ilusión. En la Feria, además de Sinrazones, firmé Si un árbol cae, firmé Algunos hombres... y otras mujeres, firmé La plaza del azufaifo, incluso para el librero, que quiso quedárselo. Vino a buscarme mi primo y nos fuimos al campo donde vive, donde la noche aún era helada. "No sé si voy suficientemente abrigada", dije yo, y Cecilia, la guapa hija de R. me contestó: "Nunca vas suficientemente abrigada para Las Navas". Pero según me dijeron, yo llevé el buen tiempo. Fueron los primeros días de sol tras una temporada de lluvia y frío. Traduje mucho Giono, que parecía fluir extrañamente allí, entre algunos de los maravillosos retratos pictóricos que hace mi primo, e incluso escribí un capítulo (aún en construcción) de mi novela. Me visitaban los pájaros: rabilargos azules, abubillas, arrendajos, oropéndolas, buitres en lo alto del cielo. Descubrí que las vacas -animales de ciento veinte kilos- son capaces de saltar vallas bien altas sin ninguna carrerilla, como luchadores de sumo. Dimos un paseo por los lagos y presenciamos un asombroso concierto de ranas: seguramente fue la famosa noche del apareamiento, pero por la tarde componían un coro increíble, que mi primo M. grabó un poco con el móvil. Yo les decía que comercializaran un cd de relajación anfibia. A mí, que la familia me parece una institución maldita, me sorprendió descubrir tantas afinidades, y también esa extrañeza de ver trozos de unos y otros en los otros que son los parecidos. Un gesto, una sonrisa, los ojos, el perfil de uno en otro. Mis primos se parecen mucho a mi padre y me parecía verle todo el tiempo, hablaban de él, sin darme cuenta había entrado en su mundo. La primera noche, mi padre se coló en mi sueño, con una escena extraña de un pájaro amarillo que encharcaba mi zapatilla y debajo ocultaba un pájaro azul, una especie de periquito liliputiense. Y yo llamaba a R. y a mi padre para que me ayudaran, comentándoles que el pájaro amarillo precisamente había elegido mi zapatilla... Y los juegos perversos de mi memoria: por una milésima de segundo pensé en llamar a mi padre para decirle... antes de que llegara la conciencia de que mi padre ya no está y que hace doce años que se fue del mundo. Pero he estado escribiendo de él y eso también confunde, hace que su presencia-ausencia ocupe más espacio... Fui también a la que fue la casa de mi abuela y por uno de esos prodigios de la memoria, no recordé la última sino la primera vez que llegué a aquella casa, a los siete u ocho años, la impresión que me produjo. La casa se veía preciosa aunque ya no quedara en ella hospitalidad ninguna. El paisaje de nuestros paseos era todo bosque, robles, acacias, fresnos, pinos altísimos, matorrales de jara amarilleando en las cumbres como pequeños fuegos risueños... He vuelto a una Barcelona calurosa y agostada, llena de obras y de furiosa agitación política. Políticos violentos instalados en la mentira, policías infiltrados entre los resistentes pacíficos para provocar, justificar la violencia policial, medios serviles que transmiten esas distorsiones... pero también, comentaristas valientes que sí hablan y conectan con la fiebre de las redes. En las redes sí están todas las imágenes, las que demuestran lo ocurrido. Y esas imágenes atraviesan el mundo. Y es que el mundo tiene que cambiar utilizando el sentido común frente al delirio de ahora, y tiene razón Galeano, hay otro mundo posible en el vientre de éste, un mundo que pugna por nacer del viejo.
Yo sigo sumida en mi novela, con momentos de levísimo pánico al pensar en lo que supondrá, instantes efímeros que desaparecen en la felicidad de poderla escribir. Y avanzo por fin en la traducción de Giono: ¡me quedan menos de sesenta páginas! Me sigue gustando mucho pese a todas las dificultades. Me ha hecho buscar y aprender. He estado releyendo dos maravillas de Stefan Zweig para mi curso de los martes, mi favorito Mendel el de los libros y Veinticuatro horas de la vida de una mujer (pensaba en toda esa gente que maldice a Freud y defiende a Zweig sin darse cuenta de lo psicoanalítico y freudiano que era), también los Sueños de Kafka (espléndido, materia de su escritura, la misma atmósfera onírica profunda), y en la feria me compré también Chet Baker piensa en su arte y he empezado El exilio interior, la bio de María Moliner que ha escrito Inmaculada de Lafuente, anoche descubrí un libro precioso e inteligente de Susana Medina, lleno para mí de extraños ecos, coincidencias y con una elegancia a veces deslumbrante como su foto de facebook, Souvenirs del accidente, prologado por T. Masoliver y que ya no existe, y una biografía de Lou Andreas Salomé que recomendaba el librero de la calle Berlinès en el programa radiofónico psicoanalítico Hablamos. Tengo unas mañanas extrañas en que recuerdo mis sueños sólo unos segundos y no logro hacerme con ellos, veo desaparecer su atmósfera, ¡todo! Tendré que hablar con el hombre que escucha, más tarde...
G. ya enfrascado y cada vez más brillante y osado en sus trabajos antropológicos, aunque siempre desorganizado en el tiempo, y con tantas cosas, ahora se iba a entregar un trabajo y luego a escalar esas rocas suyas, no sé dónde... ¡Y Rufus! Rufus está feliz esta semana de reencuentro, con G. y yo por aquí, abandonando los sofás y buscando rincones de frescura en el suelo y emitiendo sus ondas ronroneantes. A veces recuerda el que fue: el otro día, G. intentaba jugar con él como con la tigresa Gilda y Rufus corría, pero al pararse nos dimos cuenta de que había pasado miedo de verdad, su cansancio no era sólo físico, sino de la tensión. Eso sí, Rufus, como esas ágiles vacas abulenses, puede saltar sin carrerilla, sólo estudiando bien sus impulsos antes de saltar.

16 comentarios:

Dante Bertini dijo...

frente al asco, Ravel
frente al estupor, la vergüenza y, por qué no, el odio, las manos mágicas de la Argerich, la belleza de su cara en todas las edades;
frente a la contemplación involuntaria de los rostros nauseabundos de los defensores, maquinadores, ejecutores del golpe y el atropello, la esperanza de esa gestación "galeana" o el triste alivio de la muerte.

Belnu dijo...

Veo que estamos en sintonía de espíritu, amigo Dante!

Luis Murillo dijo...

He leído despacio, despacito, toda la crónica de la feria. No se puede leer deprisa por la densidad de las reflexiones que envuelven las situaciones cotidianas. Me ha llamado la atención lo de "primer y único capítulo de mi novela" ¿Por? Ah, de la "Lacrimosa" he escuchado unos centenares de versiones (algunas menos). La de este coro joven la desconocía. Siempre nos quedará Mozart, para llorar, o resucitar

Belnu dijo...

Luis,
1) no son situaciones cotidianas
2) en media hora difícilmente podía leerle a nadie mi novela entera. Mi urgencia era leer el último capítulo: por el extravío del que habla Roland Barthes, que se resuelve con la escucha, aunque sea muda, de un interlocutor. Pero como no sabía nada de la novela, mi interlocutora eligió esa modalidad
3) Siento que no hayas encontrado nada bueno en el texto, en fin, otra vez será! Por suerte hay otros que me escriben para felicitarme

Anónimo dijo...

Núñez, cada dia afines més.
Quin gust llegir-te.
De debò.
M.C.

Belnu dijo...

Ostres, gràcies, M.C!!!! Avui ho necessitava... de vegades desespero..

Anónimo dijo...

Doncs no desesperis gens… Perquè jo hi ha molts dies que en llegir-te quedo touché touché. I com jo molts d’altres, suposo.

T’envejo saludablement.

MC

Bel M. dijo...

M'agrada molt el comentari de l'anònim MC. Cada dia afines més, cada dia més hipnòtica!
I gràcies un altre cop!!

Belnu dijo...

Gràcies a tu, Bel M!!! Hem canviat de llengua, via MC, que és una gran poeta, per cert, però no li dóna la gana d'escriure

Cartas en la noche dijo...

Yo no sé qué pensar, Isabel, de lo que está pasando. Desconfio de quienes se lanzan a la calle a cualquier cosa sin ser conscientes de las consecuencias que pueden tener sus actos, un poco como hace mi hijo cuando se lanza a correr y, antes de cruzarla, no mira a un lado y a otro de la calle. El idealismo no tiene sentido sino se compulsa -que fea palabra, pero qué pertinente- con el conocimiento de la naturaleza humana, de los impulsos salvajes de nuestro corazón y los miedos terribles de la mente. Pero también sé que no ha habido cambio alguno revolucionario sin el ejercicio de un mínimo de violencia y de irracionalidad...no sé qué pensar, no lo tengo tan claro como tú o como mi admirado Dante Bertini...y es quye se de las tragedias que generan las buenas palabras dichas sin conciencia de su impacto...Así que me quedo leyendo tu novela, llena -como estas memorias tuyas que aquí leo- de blucles largos, sinusos, y dorados...

Belnu dijo...

Cartas, yo lo tengo clarísimo, ninguna duda de que lo que está pasando es cada vez más injusto, cada vez más asfixiante, cada vez más desequilibrado, y al mismo tiempo, lo que me llena de esperanza es que al fin la gente parece haber despertado y quiere expresar su indignación y reivindicar otra cosa. Si alguien como este accionista del Santander se lo ha dicho claramente a Botín
http://www.youtube.com/watch?v=tcS0fy7zfPk&feature=player_embedded
Respecto al camino, se hace al andar, como la antropología, como la escritura a ciegas.
Habrá dificultades, claro que sí, muchas. La policía de ahora tiene carta blanca, como en le franquismo. La cultura política es la de las mentiras y la manipulación.
Yo tengo claro que estoy en el lado de los que se indignan, de los que protestan, aunque si hablásemos de otros temas, seguro que no estaríamos de acuerdo ellos y yo. Pero sí lo estamos en la posición ética ante el mundo.
Dicho esto, me alegra mucho que me leas!!!

Deb dijo...

Yo también te leo. Y siempre me interesa, me impresiona o me conmueve de alguna manera lo que dejas escrito aquí.
Una curiosidad ¿quién es la Gene Tierney madrileña...?

Belnu dijo...

Deb: me has hecho reír, yo no diré más de lo que digo aquí! Es una amiga mía guapa y talentosa que desde siempre se parecía a Gene Tierney y el otro día más porque se había cambiado el pelo...

Belnu dijo...

Se me olvidaba! Gracias por lo que dices... te visitaré

Joan Tesa dijo...

Leí tu traducción de Giono, los fragmentos de "Un rey sin diversión", en Turia. He quedado absolutamente maravillado... ¿Cuánto queda para su disfrute completo? Gracias.

Belnu dijo...

Joan Tesa: ¿Es magnífico ese Giono, verdad? Queda ya poco. Yo me he comprometido a entregarlo antes de agosto, así que la rentrée será gionesca! Me hace ilusión porque es un libro muy especial, thriller poético ingenioso, campestre y sutil, no se parece a nada, y por la traducción artesanal que estoy haciendo... Está lleno de palabras que no están en los diccionarios y de expresiones populares que me exigen buscar algo a la altura... en fin,wait and see