sábado, 30 de junio de 2012

Percepciones


Foto: I.N. Flores amigas, 2012.
Yo vivo esta época extraña rodeada de un entorno muy agradable, de gente que me entiende y quiere apoyarme y me cuida, escribe o visita, hace recados, cocina para mí, me manda libros maravillosos, me da ideas de cómo ver películas rescatadas, me regala la suscripción a a una web de cine y me busca cables para que pueda ver las películas en la pantalla de mi tv, me acompaña a ver al hombre que escucha (¡he vuelto!), me llama y anima. 
También me llegan cosas que me resultan incomprensibles. Un amigo me escribe diciéndome que mi blog proyecta una gran desolación y que no sabe qué decirme, y me sorprende. Yo no me siento en la desolación. Y los lectores de mi blog en fb suelen escribir que les inspiro, que les animo, que les alegran mis noticias de mejora, que les gustan mis notas de lecturas, o me animan a escribir.
Un poeta que nunca me entendió me dice "que se acabe pronto esa época tan fea que te ha tocado", también me extraña, yo no veo fealdad ninguna en esta luz llena de pájaros, en mis ensoñaciones, en los libros que leo, veo otras cosas. Feo, él, dice mi amiga china. Es una proyección suya. Y luego aparece de vez en cuando alguien mesiánico que prácticamente me conmina a cambiar de rumbo, y no hablo de algunos que amablemente me sugieren a algún profesional que les ayudó o que pudiera ser una opción interesante, sino a gente decidida a que sólo vaya a sus médicos, que haga sólo lo que han hecho otros, que me someta a sus protocolos, que vuelva al recto camino. Con un tono perentorio, autoritario, a veces. Es curioso. Seguramente esas personas nunca se atreverían a decirme que cogiera tal o cual trabajo o que me casara o abandonase a alguien, pero me llaman con gran vehemencia y decisión decididas a corregirme. Como si no fuese yo adulta y no pudiese tomar las opciones que quiera respecto a mi salud, como si no tuviese derecho incluso a descarriarme, como si todos tuviéramos que ser iguales en ese ámbito de pensamiento único, como si todo lo que suene poco ortodoxo fuese un peligro. 
Sin embargo, lo que a mí me han ofrecido en ese territorio adonde ellos quieren llevarme es prácticamente nada, y en cambio, donde estoy, intentan curarme y se habla de curación. Cada uno tiene que hacer lo que cree que tiene que hacer. 
Justamente hace unos días fui a ver a un cirujano y más que un médico me pareció un cafre (palabra históricamente mal utilizada que se le ajusta a la perfección). Él me proponía una solución radical que otros médicos, incluyendo a un famoso internista de origen esloveno, habían desaconsejado en mi caso. Yo quería saber si estaría dispuesto a optar por la solución que los demás aconsejaban. Él me contestó como un militar, sin argumentar nada, sólo con su supuesta autoridad incontestable. Cuando le dije que no quería morir dolorosamente en un postoperatorio me dijo que para eso estaba el Pades, es decir, que ya me darían algo para morir sin dolor. Y luego, si sobrevivía a esa operación salvaje que no argumentó en ningún momento, me ofrecía de dos a tres años de vida. Tampoco sacó ninguna estadística ni dijo en qué se basaba, olvidando que hay gente a quien nunca se le reproduce y que yo podía ser una de ellos. El desprecio con que me hablaba, la falta absoluta de empatía, la agresividad con que utilizaba su supuesto "saber", mientras afirmaba lo contrario que otros médicos tan ortodoxos como él... Fue una experiencia inolvidable. ¿Es eso la medicina?
De modo que yo sigo en el lugar donde comprendo lo que me dicen y la manera de abordar la salud. Por sentido común y sentido íntimo, por pragmatismo, porque así no he hecho más que mejorar y he pasado del dolor, las noches insomnes y la imposibilidad de comer a unas noches tranquilas, la calma y volver a sentir hambre y a digerir. Aunque sea lento, una prueba para mi paciencia y una inversión. Tal vez me equivoque, por supuesto, pero al menos habré vivido sin someterme a todo aquello en lo que no creo, a la brutalidad, al dolor, a unos riesgos y unos efectos secundarios desproporcionados y a la falta absoluta de respeto por lo humano e individual. Y espero que me curaré. Y no me siento en la desolación ni en la fealdad, sino en un territorio extraño, distinto, una especie de valle perdido e insólito donde leo como nunca había podido leer, pienso, contemplo la luz y los pájaros y corrijo un libro acabado para no desconectar de la escritura y poder tal vez luego reunir fuerzas para encontrar el tono y escribir esa novela que sólo está vagamente en mi mente y que aún no sé si deseo o no escribir. La belleza no ha desaparecido, sino que sigue por aquí cerca, en múltiples formas. Y no sólo las películas, sino los libros, que fueron mis primeros compañeros en una infancia donde la soledad era completa (excepto por el paisaje y la belleza y los pájaros), siguen conmigo generosamente, hablándome desde todos los tiempos.
Así que sigo leyendo. Leo esas Complete Stories de Henry James en dos volúmenes (aún bajo los ecos de "Owen Wingrave", ese cuento extraordinario que leí ayer), con la suerte de saltarme las dudosas traducciones que de él se han hecho por estos lares y es que no es fácil traducirle (lo hizo espléndidamente Marcelo Cohen con sus Cuadernos de Notas y hace años, en aquella colección de Siruela dirigida por Borges, Los amigos de los amigos, y poco más) pero a ratos le traiciono con un deliciosamente irónico e histórico Eça de Queiroz que me trajo J., Ecos de París, muy divertido. Eça de Queirós, de quien siempre me fascinó El misterio de la carretera de Sintra, que leí hace muchos años en una edición preciosa y ya inexistente y que escribió junto con Ramalho Ortigao, es autor además de la novelaza (mítica para J.) Los Maia. J. me la regaló, está en mi estantería, la distingo desde este sofá donde hoy escribo, pero no me he decidido a leerla por falta de un atril de cama, por lo que pesa, y J. está dispuesto a buscarme el atril para que la lea. Es verdad que J. y yo no siempre coincidimos en nuestros gustos literarios y yo siempre le reprocho que nunca se leyó tres libros extraordinarios que le regalé hace dos cumpleaños, y que leyeron otros, pero sí coincidimos en algunos libros míticos comunes (como Melmoth The Wanderer, que fue doloroso objeto de discusión cuando nos separamos y que yo me acabé comprando en inglés porque no podía resistir separarme de ese libro, que era suyo, y tantísimos otros de antes y después... pero no todos). Y la verdad es que estoy deseando leer Los Maia, aunque sea sobre un almohadón. 
Acaba de marcharse una amiga muy lectora y a veces escritora, aunque procede de un mundo matemático y científico, que me ha traído una plantita de albahaca y dos limones de un jardín familiar, además de su conversación inteligente. Ha reaparecido virtualmente un músico ingenioso con quien había un malentendido y hemos podido borrarlo felizmente. Ahora vendrá G. Se oye a lo lejos un concierto de piano, diría que el Nocturno de Chopin. Y pájaros. Rufus sigue ovillado, ronroneando. Corre una brisa maravillosa.

29 comentarios:

Anónimo dijo...

Sólo quiero decir una cosa, simple pero auténtica:

Adoro leer su blog y todo lo que Ud. escribe siempre. Siempre.


Un saludo y la sigo leyendo.

Atentamente:


María

Belnu dijo...

Muchísimas gracias, María!

lola merino dijo...

Yo te leo Isabel y me gusta el enfoque, la valentía y la verdad con los que estás viviendo esta etapa de tu vida.

Belnu dijo...

Oh gracias, Lola! También es una alegría que tú me leas, del lado de los cipreses...

Anónimo dijo...

Ya te lo he dicho, pero me encanta cuando abro tu blog y veo que has escrito porque significa que te sientes con fuerzas y energía. Además es muy bonito y alentador lo que dices y la foto de las flores. Es verdad que mucha gente siente en cuanto a la salud que lo que ellos han hecho es lo mejor, el médico, el tratamiento... pero lo malo es que lo quieren imponer. Yo no me atrevería. Hasta cuando me preguntan por algo tan simple como puede ser el dentista yo digo que estoy encantada con él pero que igual no le gusta a la persona que va ir, que pruebe pero se que habrá otros mucho mejores o que a esa persona le caiga mejor.
Sigue escribiendo Isabel, además me das ideas y voy apuntando los libros que te estás leyendo y alguno ya me lo he comprado aunque traducido. M.A.

Anna dijo...

Estoy con J.: tras su aspecto de "roman-fleuve", Os Maia es un retrato de una fuerza y una ironía stendhalianas. Me extrañaría que no te fascinase. Pero, tienes razón: ¡pesa un quintal!

Belnu dijo...

Gracias, Anna! Ya con ese argumento de la ironía stendhaliana no veo más razones para demorar la lectura. De momento voy a bajarlo del estante. Luego buscaremos ese atril de sofá...

Anónimo dijo...

Querida Isabel, acabo de leer tu último escrito en Crucigrama y lejos de tu amigo te percibo llena de fuerza y optimismo, adelante y sigue así.
Tiene gracia, a Queiros lo descubrí en la biblioteca de S. y M. en Bruselas que me llevé previo permiso, me entusiasmó y me compré Los Maia que también me gustó mucho, no he leído nada mas de el. La gracia está en que tu una literata de pro coincida conmigo un lector normal por no decir vulgar.
Un beso muy fuerte
J.A.A.

Belnu dijo...

Mil gracias, J.A., tú no eres un lector vulgar, sino un lector empedernido, culto y con criterio propio, que es lo importante. Un abrazo!

Anónimo dijo...

JA, padre de J, el libro que leiste en casa de mi hermano en Bruselas fue El misterio de la carretera de Sintra y los Maia te lo regalé yo, J.

Belnu dijo...

Ja ja, correcciones de la memoria! No me extrañaría que tú se lo hubieras regalado también, J.

Qualunque dijo...

Hola Isabel,

Yo venía a decirte, al hilo de la entrada anterior, que tu libro "Algunos hombres..." me recordó muchísimo a Las noches de la luna llena de Rohmer, y también me atrevería a definir toda tu escritura como indudablemente "Rohmeriana".

Asomarme a esta y otras ventanas virtuales me trae ahora cierta nostalgia de una geografía que tal vez sólo exista en mi memoria.

Espero que vayas mejorando y sigas escribiéndo por aquí.


Un saludo.

Belnu dijo...

Soyez le bienvenu, Qualunque! Gracias por ese elogio! Viste que en mi post anterior o el otro alguien del mundo del cine a quien admiro me decía eso mismo respecto de mis cuentos "Algunos hombres... y otras mujeres"? No puedo imaginar ese eco en "Mis postales...", pero si tú lo has encontrado, yo sólo puedo alegrarme, ya sabes que Rohmer me maravilla! Y mira, ahora que me han suscrito a esa web legal de películas, espero encontrar alguna de sus joyas ahí...
Gracias por tus deseos, que ojalá se cumplan!

maria dijo...

Isabel... genial que vivas (todo) con esa valentía tan sabía: sabes que la belleza es fuerza y practicas esa fe con inteligencia y´buena labor y: nos la compartes! Lindo, muy lindo cómo dices el bálsamo de los amigos. Que vueles pronto a escuchar esos pajarillos que te rondan bajo los árboles, no lejos del mar. Y nos lo compartas. Me han entrado ganísimas de leerme Los Maia, siempre pendientes! (et, merde que t'es maline!: te faire acompagner du bon Rohmer! Te aconsejo todas, claro! aprovecha esa suscripción y ese cable!) Un gran abrazo, valiente! (La entereza sea acaso la cualidad más... en fin, eso)

Belnu dijo...

Sí, Rohmer es maravilloso, desde Le signe du Lion o La boulangère de Monceaux, a las aventuras de Mirabelle, pasando por La marquise d'O a los cuentos de las estaciones o Le rayon vert, yo lo he visto todo, creo, excepto una histórica que hizo hace unos años, me encanta. Gracias por tu lectura y tus palabras, Maria!!!

Belnu dijo...

Huy, Qualunque, qué mal te leí y respondí! Es lo malo de hacerlo desde el telefonillo, no me enteré de nada. Tú hablabas del post anterior y de mis cuentos, no sé de dónde saqué yo lo demás! Vaya, vaya! Y qué gracia que nombrases esa película, que a mí me impactó tanto en mi épica teenager

Anónimo dijo...

¿Te refieres a L'Anglaise et le duc? Tienes que verla urgentemente. ¿Te la mando por correo? Anna

Belnu dijo...

No, también vi L'anglaise et le duc hace años, él se refería a Les nuits de la pleine lune! ¿Por qué pensabas en esa película, Anna?

Belnu dijo...

Ah, ahora caigo! Porque yo creo que no vi alguna suya histórica, me pregunto cuál sería, miraré su filmografía...

Belnu dijo...

Pues no era histórica sino mitológica la que me falta, "Les amours d'Astrée et Céladon, ésa es la que no vi. Y ya repasando hay una "Fermière à Montfaucon" que tampoco recuerdo haber visto. Ni tampoco estoy segura de "Loup, y-est tu?"... Las demás, creo que sí...

Francis Black dijo...

"Les amours d'Astrée et Céladon, no me gustó demasiado a mi me falta la primera,Le Signe du Lion , mira está aquí

http://www.youtube.com/watch?v=YZvG617j6Ac

Belnu dijo...

Es una de mis favoritas, Francis, me encanta Le signe du Lion, tengo un pack con sus primeras películas, todas b/n, bueníiiiisimo, te lo recomiendo, y una de ellas es Li signe du Lion. A mí me encantó y me encanta aquel París

santiago dijo...

Moltes gràcies.
Gràcies per tot... i per l'escrit d'avui.

Belnu dijo...

De res!!!

Belnu dijo...

Gràcies a tu!

Anónimo dijo...

M'he escaquejat ... una estona de la feina per entrar al teu blog que fa ple de dies que no hi entrava. Me n'he anat al 17 de juny i he llegit d'aleshores ençà. Estic meravellosament impressionat. La teva escriptura bloguera mai havia estat tan literària, profunda i emocionant, a estones sublim. Tot el que escrius està impregnat d'una sàvia lucidesa lluminosa en una prosa de ressonàncies del millor Papasseit, tan plena d'esperances serenes que no entenc que algú hi vegi desolació. És ben cert que cadascú interpreta el que vol llegir. Gràcies per escriure!!
L.

Belnu dijo...

Mil gràcies, L!!! M'has alegrat un matí una mica preocupadís... Gràcies per aquesta lectura generosa!

Anónimo dijo...

iIsabel, tu libro Mis postales de Barcelona es una maravilla. Maria Espeus

Belnu dijo...

OH gracias, María!!! Me hace mucha ilusión que lo hayas leído y que te haya gustado, y aún más que hayas venido a decírmelo. Hace años que sólo sé de ti por la prensa. Muchas gracias, un abrazo y mucha suerte!