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viernes, 25 de febrero de 2011

Hoy viernes 25, mesa redonda en Bertrand, a las 17h

Foto: I.N., Playa, 2011 Espacio-Foro (organizado por la FFCLE-F7 y el Foro Psicoanalítico de Barcelona)
Mesa redonda: "Sobre las parejas en la actualidad. De lo que las une y desune".
Cuando dos se unen, no por eso hacen uno. Sin embargo, ya los una el amor o el estrago, el síntoma o el fantasma, para ellos —la pareja— se inaugura la creencia de que la relación entre los sexos es posible ¿Y cuando se desunen? Pretendemos que esta mesa, que cuenta con dos analistas y una escritora, y los participantes, nos digan tan fragmentariamente como sólo puede decirse sobre ésta y otras cuestiones de parejas... actuales o tal vez de siempre.
Apertura: Antonia Mª Cabrera, AME de la EPFCL presidenta de la FFCLE-F7 Ponentes: Vicente Mira, Isabel Núñez, Josep Monseny Coordinación: Mª Inés Rosales, psicoanalista AME de la EPFCL, miembro del FPB FFCLE-F7
Vicente Mira - Psiquiatra, psicoanalista, miembro del Foro Psicoanalítico de Madrid, docente del Colegio de Psicoanálisis de Madrid.
Josep Monseny - Psicoanalista y Psiquiatra, AME de la EPFCL. Docente en ACCEP e ICLES y Coordinador del IPB (Instituto para el diálogo del psicoanálisis con los otros discursos sobre los malestares en la cultura).
Isabel Núñez - Autora de Crucigrama (h2o, 2006), Algunos hombres… y otras mujeres (Menoscuarto, 2009), Si un árbol cae. Conversaciones en torno a la guerra de los Balcanes (Alba, 2009) y La plaza del azufaifo (Melusina, 2008).
Librería Bertrand - Rambla de Catalunya, 37, Barcelona ENTRADA LIBRE Organiza: Federación de Foros del Campo Lacaniano de España - F7 (FFCLE-F7) y Fòrum Psicoanalític Barcelona (FPB)

domingo, 13 de enero de 2008

Enclaustramiento, poda, amigos, sueños

Foto: I.N., self-portrait, 2007

Salí el viernes por la noche y me pilló la lluvia andando, con un vestidillo y mi abrigo de los 14 grados. Llevaba mi paraguas resistente, eso sí, pero llegué al restaurante japonés empapada, y sólo por alguna razón misteriosa me sequé y no me agarré un trancazo. Al salir, había bajado la temperatura y nos fuimos a un bar a fumar, pero yo hice la extraña opción de beber cerveza (no creí que tuvieran un vino decente) y eso, unido a que por el frío no volví andando como es mi costumbre, me impidió digerir bien, y la sensación digestiva se infiltró, junto con otros factores más hondos e interesantes, en mi sueño.
Curiosamente al despertar recordaba el sueño con gran lujo de detalles y además, contenía incluso ciertos indicios del paso del tiempo y otros elementos que no aparecen nunca en mi reino de Morfeo particular. En medio de la escena onírica, por la locura de la situación y para tranquilizarme, yo pensaba: "Esto debe de ser un sueño". Pero yo misma me corregía con algo que allí parecía de una lógica aplastante: "Pero esa llamada era real." No sabría decir si era una pesadilla, creo que tenía algunos elementos de horror, pero al mismo tiempo era hilarante y positivo en muchos sentidos, y estaba tan lleno de motivos que habría querido llevárselo inmediatamente a mi antigua psicoanalista (ella sólo quería sueños frescos!), o tener algun otro psicoanalista amigo a mano. No voy a contarlo aquí, sería un tanto excesivo y tampoco se entendería sin contexto. Una vez alguien se escandalizaba de que la gente contase ingenuamente sus sueños en público, sin darse cuenta de que (para ese alguien, no para mí) eran evidentes. Yo creo que se equivocaba en sus juicios, aunque yo nunca le conté mis sueños, excepto los que he desnaturalizado integrándolos en algún cuento. Por cierto que en mi otro blog acabo de hablar de interpretación de los sueños y France Culture.
Hace unos días vino a verme un amigo al que no había visto hace treinta años. Estaba al lado de mi casa y me mandó un email porque mi auténtico teléfono ya no está en la guía (como el de Philipe Marlowe), por aquellas amenazas de la campaña del azufaifo, y no me encontraba. Me hizo ilusión comprobar que las viejas afinidades no eran equivocadas. Me gustó lo que me contaba de su vida. Sigue conservando su naturaleza hedonista y un sentido común que ya tenía en el instituto, además de su fisicidad. Fiel a todo eso, vive en ses illes y se ha restaurado una casaza, con viñas, vino y ese silencio del campo de Menorca, que incluye oír crujir la piedra seca del muro. Cuando se fue, me mandó un mensaje y concluí que me veía con los ojos de antes.
Ayer estuve corrigiendo La historia del azufaifo. O mejor dicho, podándola y recortándola para que el editor la lea y se haga una idea. Aunque acaso haya que podarla más para que encaje en esa bonita colección posible. Dijo Ivo Andric que era más difícil borrar que escribir. No sé si es cierto, pero yo tengo la impresión de que me paso la vida borrando. Podando. Los artículos de La Vanguardia, mis cuentos, La historia del azufaifo. Siempre con las tijeras simbólicas. La cuestión clave en esta poda era que los posts del blog contaran la historia del azufaifo eliminando las repeticiones típicas de los blogs, eliminando los links, pero restituyendo un poco ese aire de diario del blog, que incluye siempre otros elementos personales. Y al mismo tiempo, reduciendo... Y el efecto, la impresión que me produjo el texto era buena, de verdad me gustó. Creo que tenía razón Vila-Matas y que debo publicarlo.
Hoy he estado escribiendo mi texto para la Fundación Mapfre, complemento de la conferencia que dimos Lydia Oliva y yo. Y buscando citas para introducir a mis escritoras. Lydia me enseñó algunas de sus citas y yo, que estaba con la historia del azufaifo, me inquietaba por las mías. "Pero si a ti las citas se te caen del cuerpo al quitarte la ropa", me dijo V, con su gracia flamenca. No sé por qué, mis amigos creen que yo estoy llena de citas y que mi memoria es borgiana. Pero yo creo que siempre repito las mismas. Y si no fuese porque doblo las páginas donde encuentro algo...
También querría pensar algunas ideas para una mesa redonda sobre Literatura y psicoanálisis en la que me han invitado a participar, junto a Dante Bertini y moderada por Manuel Baldiz. Pero no he tenido tiempo. Aún más grave: pensaba dedicar la mitad de este domingo a acabar mi libro balcánico y no lo he hecho. Pero en esta semana me propongo ocuparme de eso, en los ratos "libres".
Para rematar, mi amiga de NY me ha propuesto que volviéramos a hacer como hicimos con algunos cuentos míos de CRUCIGRAMA. D. no sabe castellano, pero quería leerlos. Yo no tengo tiempo y tardaría mucho en hacer una traducción decente al inglés, si es que lo lograba. Sería mucho más fácil escribirlo de otra manera. Entonces probamos un sistema extraño: ella traducía con su software, yo corregía el absurdo resultado a un inglés rudimentario y ella corregía más y yo corregía sus correcciones, para ajustarlas al sentido que yo quería dar a cada palabra, y en ese proceso, yo descubría por qué había puesto cada palabra en su lugar, qué cosas eran locales y cuáles universales, qué importancia tenía para mí el ritmo y la fonética o la musicalidad del cuento. Etcétera. Ahora mi cuento La lechuza se está convirtiendo en The Owl. Pero como las dos estamos muy ocupadas, vamos muy despacio... Es una experiencia curiosa. Ella dice que no traduce, que sólo es the finisher... Y entre tanto, diría que la gata apenas se ha movido. De su caseta al sol de la terraza a su cama blanca de la sala, siempre cerca, siempre durmiendo...