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jueves, 7 de junio de 2007

He ido

a ver a Judith Butler al Centre Francesca Bonnemaison, gracias a J. y a B., amigos que me recordaron que venía. Me ha gustado su nervio discursivo, su humor, su posicionamiento tan de izquierdas y tan crítico con la política antiterrorista y norteamericana en general y en la historia. Me interesa también su punto de vista en la discusión sobre la ausencia del padre o el modelo familiar tradicional, yo disentía de esa tendencia de ciertos psicoanalistas franceses que intentan apoyar el modelo patriarcal con la teoría o el mito edípico, etc. Ella es más sugerente. Lo único es que su discurso, respecto a sus textos, parecía algo trivializado allí, o quizá con menos matices, o dando prioridad sólo a lo político. Tal vez en el seminario del Macba se pueda llegar a más honduras, pero yo no tendré ocasión. Mi falta de tiempo es ya aguda...
Al pasar por Via Laietana rondaba el helicóptero y muchas luces azules. Me han dicho que había pasado una manifestación en apoyo a los "mossos", quel horreur. Ya estaba yo notando algo molesto de tener que pasar cerca de aquella comisaría del horror que para mí sigue irradiando viejos sufrimientos.
No me he olvidado del azufaifo, he puesto aquí las últimas noticias. Estoy esperando a que algún medio nos haga caso. Mientras, se siguen sumando apoyos.
Últimamente mis dos blogs se contaminan y confunden uno al otro. No sé si podré mantenerlos separados o si por el contrario, éste es un estado pasajero. O tal vez es demasiado tarde ya para seguir blogueando. Me retiro.

martes, 27 de febrero de 2007

Cixous encore

Ciudades Secretas, Seminario con Hélène Cixous. Casi cuatro horas de Hélène Cixous en ese frío subterráneo del auditori del Macba. ¿Cómo explicar? Una especie de fiesta de la inteligencia, el humor y la sensibilidad. Le di mi carta, donde intentaba explicarle mis razones por las que JACQUES DERRIDA ha sido vital para mí, y por las que sentí una soledad de huérfana cuando desapareció, aunque yo siempre le hubiera leído a mi manera sesgada, superficial, ilegítima y no tenga derecho a decirlo, y cómo ella y su escritura distinta, desde lo poético y los juegos de la homonimia (no quería ni pensar cómo su traductrice heroique debía traducir lo intraducible, cada palabra suya juega con una homónima, y de ahí va a otro sentido), me consolará ahora que Derrida ya no está ahí para seguir explicando lo que pase en el mundo. Bien presentada y acogida por Marta Segarra (Centre Dona i Literatura ) y Xavier Antich, Helene Cixous ha leído su texto de autoficción, llena siempre de un humor elegante que excluye cualquier autocompasión y la sustituye por una pasión de comprender, de poner palabras, de nombrar y así analizar y desbordar, su trayecto desde Orán (en la pizarra: je suis d'Oran, d'hors en, or, ore, ores, en dehors, Orange, Osnabrück), con la escena de exclusión en un jardín militar a los 3 años, que la llevó a la filosofía con un Double-Bind, o la escena burlona del aprendizaje de la homonimia con la mímica de su padre, las ciudades au secret, o el encuentro con Derrida en un París detestado -les deux exiliés, terrifiés, refugiés dans le ventre de la langue française (la serrure qui serre la clé)- y ha contestado a las preguntas a su manera lúdica y reflexiva, siempre abierta. Una fiesta también para los traductores... Para Cixous, todo es traducción. Sueña con una lengua que hablara todas las lenguas y que no tuviera que pedir excusas pour emprunter un mot d'une autre, que no cometiera ninguna faute d'hospitalité. Citando a Derrida: La traduction assure la survie du sens par délà de la mort, avec la mémoire fidele, est expérience endeuillée, et réleve le valeur du sens, le sens du sens. Y también: en la traducción, el texto o la palabra pierden el cuerpo para ir al sentido, mediante el proceso del duelo. O su definición atea de dios, cuando un oyente (judío y ateo como ella, ha declarado, y ha añadido que temblaba por hablar con ella) le ha dicho que encontraba a un dios de la escritura en sus libros, Cixous ha respondido que eran sólo "les prénoms de dieu" y que tout ce qu'est plus grand que moi, en bien ou en mal, des expériences, on l'appelle dieu. O su explicación de Moisés y su deconstrucción de ese pasaje bíblico en que Moisés es "castigado" por dios a no entrar en la tierra prometida (pero quizá ese castigo es algo feliz, como en la Felix Culpa de San Agustín). O si alguien dice: pero eso es un sueño, ella dice: "Ah, no es la realidad, ¿pero qué es la realidad? Viene de res, de cosa, ¿y qué es una cosa? Un sueño es también la realidad, nadie lo puede negar." Ojalá en Barcelona hubiera más ocasiones como esa. PS. Un artículo de Le Monde sobre ella, recomendado por X.A.: http://www.lemonde.fr/web/article/0,1-0@2-3230,36-860986,0.html

sábado, 13 de enero de 2007

La clausura del año Freud

El acto de clausura me ha encantado. La regidora era my cousin V y se notaba, ha creado una atmósfera agradable y verdadera, sin impostaciones, donde cada uno presentaba al otro y las alfombras recordaban a las consultas de Freud, siempre llenas de belleza. Yo tenía muchísimas dudas porque mi texto era tal vez demasiado personal, quería expresar mi gratitud al psicoanálisis y a la vez ligarlo a una última experiencia muy difícil para mí, donde sentí una vez más el alivio de recurrir a ese punto de vista. Otros situaban a Freud en la historia o incluso en la literatura (Nora Catelli, con brillo), Cristina Peri Rossi sembró críticas con un estilo inquisitivo y genial, no sin cierta simpatía a distancia, Dante Bertini leyó un texto irónico y precioso sobre su historia entre Buenos Aires y Barcelona con el psicoanálisis de fondo, Esther Tusquets aludió a una experiencia psicoanalítica apasionante con Jorge Belinski pero renegó de Freud por la consabida teoría de la envidia del pene. A lo que no pude evitar responder. Yo creo que hay que deconstruir derridianamente a los maestros, separar el dogma y el error de lo aprovechable y en Freud hay mucho que aprovechar, y recordé que Freud ayudó a las mujeres decimonónicas, que eran (mal)tratadas de "histeria" con métodos terribles (como cuenta Elisabeth Roudinesco en su película maravillosa), y él ofreció escucharlas, la curación por la palabra. Y algunas psicoanalistas (Christiane Olivier) han reinterpretado esa teoría. Y la escritora Janet Malcolm la interpreta en clave de escritores: una mujer escritora envidia la autoestima profesional de su partner escritor, que le permite seguir escribiendo aunque esté en crisis, aunque esté emocionalmente destrozado. Claramente ese espacio era el lugar adecuado para mi texto; los psicoanalistas son un público afín. Dante Bertini me propone que copie o cuelgue mi texto aquí en el blog, y yo sigo con mis dudas... balcánicas. Necesito tiempo, no puedo exponer aquí mi libro balcánico, la autorización de la famosa entrevista ni al amigo de ese país que me ayudó a conseguirlo. Pero en febrero lo pondré...