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martes, 27 de febrero de 2007

Cixous encore

Ciudades Secretas, Seminario con Hélène Cixous. Casi cuatro horas de Hélène Cixous en ese frío subterráneo del auditori del Macba. ¿Cómo explicar? Una especie de fiesta de la inteligencia, el humor y la sensibilidad. Le di mi carta, donde intentaba explicarle mis razones por las que JACQUES DERRIDA ha sido vital para mí, y por las que sentí una soledad de huérfana cuando desapareció, aunque yo siempre le hubiera leído a mi manera sesgada, superficial, ilegítima y no tenga derecho a decirlo, y cómo ella y su escritura distinta, desde lo poético y los juegos de la homonimia (no quería ni pensar cómo su traductrice heroique debía traducir lo intraducible, cada palabra suya juega con una homónima, y de ahí va a otro sentido), me consolará ahora que Derrida ya no está ahí para seguir explicando lo que pase en el mundo. Bien presentada y acogida por Marta Segarra (Centre Dona i Literatura ) y Xavier Antich, Helene Cixous ha leído su texto de autoficción, llena siempre de un humor elegante que excluye cualquier autocompasión y la sustituye por una pasión de comprender, de poner palabras, de nombrar y así analizar y desbordar, su trayecto desde Orán (en la pizarra: je suis d'Oran, d'hors en, or, ore, ores, en dehors, Orange, Osnabrück), con la escena de exclusión en un jardín militar a los 3 años, que la llevó a la filosofía con un Double-Bind, o la escena burlona del aprendizaje de la homonimia con la mímica de su padre, las ciudades au secret, o el encuentro con Derrida en un París detestado -les deux exiliés, terrifiés, refugiés dans le ventre de la langue française (la serrure qui serre la clé)- y ha contestado a las preguntas a su manera lúdica y reflexiva, siempre abierta. Una fiesta también para los traductores... Para Cixous, todo es traducción. Sueña con una lengua que hablara todas las lenguas y que no tuviera que pedir excusas pour emprunter un mot d'une autre, que no cometiera ninguna faute d'hospitalité. Citando a Derrida: La traduction assure la survie du sens par délà de la mort, avec la mémoire fidele, est expérience endeuillée, et réleve le valeur du sens, le sens du sens. Y también: en la traducción, el texto o la palabra pierden el cuerpo para ir al sentido, mediante el proceso del duelo. O su definición atea de dios, cuando un oyente (judío y ateo como ella, ha declarado, y ha añadido que temblaba por hablar con ella) le ha dicho que encontraba a un dios de la escritura en sus libros, Cixous ha respondido que eran sólo "les prénoms de dieu" y que tout ce qu'est plus grand que moi, en bien ou en mal, des expériences, on l'appelle dieu. O su explicación de Moisés y su deconstrucción de ese pasaje bíblico en que Moisés es "castigado" por dios a no entrar en la tierra prometida (pero quizá ese castigo es algo feliz, como en la Felix Culpa de San Agustín). O si alguien dice: pero eso es un sueño, ella dice: "Ah, no es la realidad, ¿pero qué es la realidad? Viene de res, de cosa, ¿y qué es una cosa? Un sueño es también la realidad, nadie lo puede negar." Ojalá en Barcelona hubiera más ocasiones como esa. PS. Un artículo de Le Monde sobre ella, recomendado por X.A.: http://www.lemonde.fr/web/article/0,1-0@2-3230,36-860986,0.html