Siempre me gustó ese cuadro, el título y la atmósfera de esa fiesta llena de música en el aire, de estrellas, de ojos visionarios, de encantamiento verde acuático y esnobismo mironiano. Una amiga, a quien su madre llamaba "la princesa" de pequeña, concediéndole un principado en los dominios de su reino metafórico (aquí todos somos republicanos), me invita precisamente a una soirée y como ella no conoce o no recuerda el cuadro, me he puesto a buscar en vano, primero en mis libros, luego en Internet, hasta que he encontrado a un amigo poeta que tal vez, hace muchísimos años, me enseñó el cuadro in the first place. Y al llamarle, ha resultado que lo tenía, lo ha escaneado para mandármelo y aquí está. En su mensaje me propone colarnos en esa fiesta mironiana y recuerda que hizo un poema (en prosa?), ya hace muchíiiisimos años. Lo pongo aquí:
SOIRÉE SNOB CHEZ LA PRINCESSE
Joan Miró
Tothom té molt d'ull per a les coses indefinibles, tothom viu entre estels i al·lusions, entre colors vius i definits i el clar verd snob. N'hi ha que tenen el cap més amunt del cap, n'hi ha que s'obren de cames i braços i mostren, ingènuament grassos, l'ull que tenen a les entranyes, i es fan l'ingenu per no semblar ingenus. D'altres són tot ulls i cul. En Mort-de-gana es fa el milhomes. Els quatre-ulls es fan el polifem. Els caps quadrats es pensen que el tenen rodó i amb tres ulls asimètrics. La dona de vestit
llarg i llis, negre sense mànigues, camina sempre amb les espatlles mig aixecades i les mans horitzontals fent angle recte amb els braços; el cel s'ondula de músiques; ¿és ella la princesa? ¿o la gata del racó? El cel és verd clar. Els ulls es besen o es peguen. Les paraules, cristal·litzades, són estrelles 1914.
Enric Casasses
Y es que sueño justamente con colarme en el cuadro, como hacían en los cuentos, subiéndose a una silla y metiendo el pie, y la pintura se volvía gelatinosa para acoger a los personajes que la atravesaban, para escapar del ruido insidioso y enloquecedor de las grúas (yo sigo con mi obsesión: es muy significativo que el ayuntamiento no imponga límites de decibelios a las obras, que la construcción esté por encima de todos los derechos, que el derecho al silencio no sea diurno en Barcelona, que este embrutecimiento miserable sea legítimo, como cortar los árboles. ¿Para cuándo el cambio de ordenanzas?), o con un paréntesis nocturno que se prologara indefinidamente, o unas vacaciones, o mi beca, que me permitiría huir a escribir y dejar todas estas traducciones urgentes que me amarran aquí, al duro banco del forzado, sin dejarme siquiera el refugio del sofá y la lectura más ociosa...
Volviendo al cuadro, esa atmósfera me recuerda a la Fondation Maeght de Saint Paul-de-Vence, ese jardín mediterráneo con aire de escena de happening y peces pintados en el fondo del estanque (¿eran de Braque?), la misma atmósfera festiva de imaginar a Braque, a Picasso, Miró, Giacometti, Léger, Maeght, Sert en un ambiente festivo, mediterráneo y prolífico, de mutua inspiración, como en Antibes o Vallauris. Pero quizá es sólo mi obsesión por huir, la pata quebrada de la traducción, esta luz del verano...
Una referencia al ginjoler...
