Mostrando entradas con la etiqueta reposo. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta reposo. Mostrar todas las entradas

jueves, 26 de agosto de 2010

A veces pienso

Foto: Eva Huarte. A la vilamatiana gata negra de Eva H. le gusta La plaza del azufaifo, 2010.
A veces pienso que estas traducciones mías tienen un efecto terapéutico. Hoy el médico del gimnasio, que me había ofrecido una visita como esos servicios que van incluidos, me ha manipulado la pierna con tanta fuerza que ha logrado que me volviera el dolor. Me ha dicho que me dejara de homeopatía, que sin antiinflamatorios y tres semanas más de reposo no bajará, me ha preguntado qué tal mi estómago (si era a prueba de balas, quería decir) y me ha recetado unos de esos potentísimos que hicieron mascullar al dr. M: "Sí, a los traumatólogos les encantan los aintiinflamatorios, pero luego nos vienen a nosotros los pacientes con hemorragias de estómago...". He salido de allí humeando y he llamado a mi homeópata, que está en Francia y no puede verme la rodilla. Ella opina que tanto reposo sólo causa atrofia y no es la primera médica que me lo dice. Me ha cambiado el medicamento homeopático al saber el nuevo diagnóstico y me ha dicho que pruebe durante tres días y que en esos tres días me quede quieta. Luego he hablado con L. quien, con el sentido común y los pies en la tierra que la caracterizan, me ha dicho: "Yo haría caso de tu homeópata. Él es uno de esos médicos deportivos, pero tú no pretendes correr una maratón". Yo visualizaba esos chutes que les ponen a los ciclistas en pleno Tour y se me revolvía el higadillo.
Al volver a casa me he puesto a traducir Maeve Brennan y su mirada irónica y comprensiva hacia lo que ve en las calles de ese Nueva York popular y envejecido me ha consolado, como otros días me consuela Jean Giono. Cuando acabo de traducir vuelvo al Quijote, que sigue maravillándome. Hoy quería haberme llegado a una librería con una idea precisa, pero el consejo de la inmovilidad me ha retenido. Me cuesta mucho esta vida sedentaria, aunque sea visitada, pero sin mis caminatas, sin mis incursiones callejeras. Es un aprendizaje de paciencia que no habría imaginado. Mis amigos me recomiendan una copa de buen vino.
Sigo muy desconcertada por las vacaciones de Correos. Hace un mes que no reparten. Llamé al distrito, me dijeron que a ellos tampoco les llega correo y que si está retenido, será en Madrid o en algún otro sitio. Así supe que el correo internacional pasa primero por Madrid antes de llegar a Barcelona. Me quedé estupefacta. Pero si viene de Francia o Inglaterra, por ejemplo... "Ah", me contestó la operaria, "pero tiene que pasar un control". No le pregunté por qué no puede hacerse el control en Barcelona. Tanta conversación de transferencias y Estatuts y hasta el correo tiene que irse a Madrid antes de llegar aquí. La operaria también me dijo que todos los días pierden empresas clientes, que se pasan a los transportes privados. No le dije lo que pensaba. Sé que los servicios de Correos ingleses, por ejemplo, son mucho más económicos y mucho más eficaces que los españoles; eso me dijo un librero una vez, y la verdad es que lo que ellos mandan llega mucho más deprisa, a pesar de la lentitud de los de aquí.
Y también sigo poniendo música para contrarrestar el estruendo de las máquinas que rompen las calles. No paran de abrirlo todo. En la calle, un tendero comentaba el otro día que las obras sólo sirven para que unos cuantos se enriquezcan con ellas.
Estaba a punto de ir en coche con G. a ver unos gatillos abandonados de l'Ordal y no me he decidido. En parte por mi tentativa de tres días de reposo. En parte porque hay momentos en que no puedo resistir más el vacío que ha dejado Gilda y otros en los que me pregunto si no es precipitado, si no debería aprovechar la sensación de libertad... La marcha de Gilda me ha dejado una inesperada sensibilidad empática por el mundo animal. Por la calle cruzo miradas con los perros. Firmo en todas las campañas contra el sufrimiento y el maltrato a los animales. He puesto el link de IFAW entre mis blogs favoritos. Hay un reconocimiento ahí...
And last but not least. Llevo dos mañanas escribiendo contenta en el maremágnum de mi novela, aunque sigue siendo a ciegas, sin saber, sin ninguna certeza ni garantía, casi sólo acumulativamente, pero qué felicidad a veces...