Foto: I.N., Casa-museo de Pau Casals, en Sant Salvador, 2010
Hace dos noches que reúno cierto valor para abordar mi novela en germen y me consuela al menos estar ahí, aunque sigo sin encontrar la dirección y todo es una masa informe, pese a que hay destellos, pepitas de oro en medio de la ganga, paillettes en los detritus... Y todo esto espoleada por un azar desdichado que tal vez convierta en favorable, una frase ajena que se hizo realidad, y los ánimos de dos amigas novelistas...
Anoche una amiga me hablaba de las llamadas desestabilizadoras mientras yo avanzaba a grandes zancadas montaña arriba, huyendo de los coches que volvían a su festival de ruido y gasolina, y ella me oía perder el aliento... yo también tuve la mía, una llamada osada hablándome de cosas que no procedían, con propuestas que no podían ser reales, y que me dejó estupefacta, y necesité contárselo a alguien...
Esta mañana, mientras aquí arreciaban como una ducha las urgencias de textos para traducir y redactar y los problemas que resolver, L. viajaba en tren hacia el otro lado de la frontera y me mandaba desesperados sms describiendo a sus compañeros de vagón, obesos que no paraban de comer, ruidosos locales y extranjeros; yo le preguntaba si no se habrían equivocado con un vagón de ganado y le sugería que llamase al revisor, que sería tal vez el conejo blanco. "Aquí viene Bugs Bunny", ha escrito ella, y yo intentaba animarla preguntándole si también viajaba el gato de Cheshire y el sombrerero loco, pero sólo entraban más brutos y al preguntarle "¿Y dónde queda la gente civilizada?" me ha respondido Ils sont restés à Barcelone, Madame. Lo cual no era cierto. Yo he tenido que cerrar la ventana al estruendo de las obras y el polvo de cemento. Traduzco sobre demoliciones en Manhattan. Me ha llamado una mujer enfebrecida porque van a talar un pino centenario que plantó su abuelo, y el ayuntamiento, naturalmente, da la razón a los que quieren talarlo... "porque ensucia". Luego me llamado un picapleitos muy maleducado que preguntaba por mi ex cónyuge. Según él tenía un impago de una compañía telefónica y cuando le he dicho que yo no soy responsable legal de los impagos de un ex cónyuge, me ha dicho que eso se vería y al mostrar mi perplejidad ha dicho que el contrato podía estar a nombre de los dos. Le he sugerido que antes de llamar comprobase sus datos, ya que yo nunca firmé un contrato de móviles a medias con nadie, ni tengo ningún impago, y además debería hacer un cursillo de buenas maneras. Y entonces él, muy alterado, ha gritado: "¡Yo soy demasiado educado!" y me ha colgado. Luego he tenido otra llamada negra: resulta que en el Banco se han equivocado y me han conectado mi tarjeta a una cuenta familiar, por lo tanto durante un mes yo he sacado dinero de una cuenta que no era la mía y no entendía nada. Mi vieja pesadilla de la confusión familiar encarnada e invertida como en un espejo carrolliano: soy yo la que sin saberlo he pescado en territorio yuyu... Y para rematar, los del Banco me recomiendan que hoy no haga ninguna gestión, porque nada funciona...
¿Dónde ha ido a parar mi paz de anoche, leyendo los versos maravillosos de Wallace Stevens de cielos escarchados y constelaciones azuladas, o su idea consoladora de que la belleza...?
Beauty is momentary in the mind-
The fitful tracing of a portal;
But in the flesh it is immortal...
El cuerpo muere, pero la belleza de ese cuerpo permanece, dice Stevens. Luego se mide con un árbol y decide que es más alto porque sus ojos llegan más lejos y puede llegar hasta el mar con sus oidos. O la luz del sol radiante le hace comprender qué oscuro se ha vuelto... o la luz es un tatuaje, una araña que repta sobre el agua, sobre la nieve o sobre los párpados de una mujer... O nada es comparable a lo que puede tallar una estrella que brilla entre las hojas de una parra... Y Out of the window;/ I saw how the planets gathered/ Like the leaves themselves/ Turning in the wind.
No sé qué será de mí, de nosotros, de este país donde siguen talando salvajemente y organizan una consulta para perpetrar la mayor tala que se haya hecho nunca en ninguna ciudad, pero sin decirlo. L. se está tomando un café a la sombra de dos inmensos plátanos, al otro lado de la frontera, donde aún preservan los árboles como algo valioso. Me voy la semana que viene y cualquier cosa despierta mi inquietud, como estela de la desconfianza y el descontrol de alguien, que pareció capaz de minar y socavar mis esfuerzos y mi esperanza como montañas de termitas. Me sobrepongo con una autodisciplina prestada, una especie de estopilla fina que devolvería placidez a mi ánimo. Che sarà sarà. CHM me consoló con una "ARENGA EN PRO DE L'ARREMORAMENT POÈTIC I DE LA CONFUSIÓ ÀCRATA", que comparto. He escrito esto aceleradamente, mientras traducía, atendía al teléfono y llegaba la hora de comer. Y me respondo a mí misma la pregunta del título, como siempre y para que nadie se llame a engaño: en la poesía, en la música, bailando, en la escritura, en los libros.
