Foto: I.N. De cómo la sombra se ata a los pies, Ibiza, 2007
Esta mañana he salido a por los periódicos antes del té, con un chubasquero rescatado de mi época gallega, porque en mi barrio estos días la prensa se acaba temprano y hoy salía mi artículo sobre Colette en La Vanguardia Cultura/s.
En mi buzón había un sobre donde mi calle aparecía escrita con dos erres: yo he sonreído para mí y lo he abierto al momento. Y en efecto, era la carta de la Srpsko književno društvo (Asociación de Literatura Serbia), que, junto con el PEN serbio, el Ministerio de Cultura de Serbia y los gobiernos locales de Vojvodina y Belgrado me invitan oficialmente a la Colonia de Escritores de Čortanovci del 17 al 25 de septiembre y a una serie de lecturas por Serbia, junto con Kazuko Shiraishi (Japón), Mathias Enard (Francia), Alexandra Petrova (Rusia), Amir Brka (Bosnia Herzegovina), Igor Marojević (Serbia), Nicola Malović (Montenegro), y Dragan Jovanović Danilov (Serbia). Con la perspectiva de esa compañía literaria y los bosques de la Vojvodina, inmediatamente me he puesto a pensar y preguntarme bajo la lluvia qué textos leería.
En cuanto a mi artículo de Colette, aunque era mejor en su versión completa (tuve que reducirlo para que saliera y renunciar a un pasaje sobre los celos), me ha hecho ilusión verlo bajo a mi admirada Katherine Anne Porter (aunque disiento de Saladrigas en que La nave de los locos fuese una novela fallida, yo la cité en clases y conferencias como ejemplo de esas novelas únicas y siempre interesantes que recogen la atmósfera pre-bélica, permiten comprender cómo crece la locura pre-genocida, cómo se difunden los prejuicios, cómo la gente, por miedo o por violencia interna o por puro delirio, contribuye a señalar al "otro". En este caso, se trataba del nazismo pero ese barco, fuera del mundo, en pleno mar, lleva a bordo toda la locura que sacudiría Europa en el siglo XX y que se repetiría después en los Balcanes en los noventa). En el Cultura/s también aparece un artículo de Beatriz Preciado sobre porno y una entrada hablando de que los museos deben recoger el debate feminista. Un artículo de Laura Freixas sobre ese reverso de la maternidad que cuenta Lionel Shriver. Y también una reseña de Giménez Frontín sobre Roberto Saviano (Gomorra, el título parece seguir el hilo de Colette, aunque la perspectiva y el sentido sea muy otro), un testigo de lo que está ocurriendo en el mundo, donde la política apenas parece existir al viejo estilo, y ya sólo nos gobiernan las mafias, las mismas que se han enseñoreado de todos los mercados legales, ya no sólo el de las armas y las drogas. Así que la compañía también es buena para mi pequeño texto de Colette, El genio femenino.
