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domingo, 14 de noviembre de 2010

De Kluge y los sueños

Foto: I.N. Detalle de la Plaça Joaquim Folguera, antes de que el ayuntamiento la destruyera para preservar un parking, 2010
He soñado que participaba en una compleja y minuciosa revolución; era un sueño vistoso e intenso, dramatizado, sin duda influida por las casi tres horas de capítulos de Noticias de la antigüedad ideológica de Alexander Kluge que tuve la suerte de ver en el CCCB, gracias a la Otra Bel y al festival Alternativa. Lo presentaron la directora de Alternativa y Betina Blümner del Goethe Institut con entusiasmo e inteligencia; animaban a quedarse. Kluge retoma las notas de Eisenstein de su proyecto de filmar El capital de Marx con la misma estructura del Ulysses de Joyce y filma su propio experimento, con una creatividad ingeniosa y poética, basada en sus libres asociaciones y su humor hilarante, su mirada crítica sobre el mundo, nuestro mundo, con unos títulos de crédito maravillosos, que son casi animaciones y que palpitan de ese humor y esa poética crítica, y unas entrevistas afinadas e inteligentes, como la de la historiadora del cine que cuenta cómo se conocieron Eisenstein y Joyce, ambos ya ciegos, cómo Eisenstein acabó de montar Octubre de memoria, sin ver, en un extenuamiento físico al que las drogas no ayudaban precisamente, y su delirio creador, y los psicoanalistas que le atendían, y los diferentes objetivos de Joyce, convencido de que sólo dos cineastas podían llevar al cine su Ulysses y uno era Eisenstein. O la hilarante y genial entrevista con Hans Magnus Eszenberger y su discusión sobre el fracaso del tema económico en la lírica o el silencio de la poesía sobre la economía y las maneras de unir y las metáforas poético-económicas, o sus reflexiones sobre si Marx era feliz y si era realmente buen amigo de Engels, o la conversación memorable, surrealista y llena de genialidad, con la bisnieta de la intérprete de Lenin, y su desmontaje del estereotipo del alma rusa (como en Rusia el psicoanálisis estuvo prohibido, la gente se presenta en casa de otros para contarse las cosas más terribles y pedir ayuda) y su deconstrucción de la palabra "alma" y sus interrogaciones: ¿Tiene alma un reloj? No, un reloj tiene mechanismus, que es una palabra rusa. ¿Y tiene alma la economía? Por supuesto. ¿Tiene alma el dinero? No lo sabe... O los jóvenes (actores del Berliner Ensemble que leen al unísono exacto en alemán Das Kapital) que se preparan para examinarse como agentes de la Stassi e intentan descifrar las frases de Marx. Y las imágenes del pasado y de la globalización que nos esclaviza. Y ese lamento musical por los objetos de supermercado sin vender, la tristeza de las máquinas abandonadas por el hombre. La película habla de la esclavitud laboral de nuestro mundo, de la supuesta crisis, de las trmpas de la política, pero también habla de la historia del comunismo, del espionaje, del arte, la música, la belleza y de todas las cosas. La música es fantástica. Tanto talento... Una gozada. En la puerta vendían la interesante revista Shangrila, un número que celebra a Kluge.
Esta tarde continúa el ciclo en el Auditori del Macba. Vayan si pueden. Esa película tiene veinte horas, pero uno puede ver los capítulos que pueda. Por desgracia me perderé la sesión de hoy, sobre todo el capítulo de Peter Sloterdjik. No cejaré hasta encontrar esos dvds para poder irlos viendo en mi casa...
Ah, me encantó lo que Saul Bellow decía de Marilyn Monroe en el Babelia (a diferencia de otro que la denigraba en el mismo suplemento) y sus cartas en general, aunque creo que se equivocaba en convocar a MVLL para ese empeño. Y también me gustó mucho Denise Affonço, su forma de contar el horror de los jemeres rojos, su expresión -definitiva!- y su humor (la broma sobre la dieta de insectos). Voy a buscar ese libro suyo.